El ocultamiento es un lugar para revelar las acciones de conexión

Debemos escudriñar constantemente dónde está funcionando el ocultamiento. Pues, nuestro mundo entero es ocultamiento de la fuerza superior, la fuerza de conexión y unidad, que necesitamos revelar. 

La revelación del Creador no es más que la revelación de unidad, conexión, una actitud cálida, amor, conexión entre los pedazos rotos del alma común y el deseo de acercarlos a mí y acercarlos más.

Aquí tenemos las acciones del hombre sobre sí mismo y sus acciones en relación con otras personas, para integrarse con todos y desarrollarse. Como resultado, todos entienden que él es el mensajero del Creador. Y con este trabajo, al servir como ejemplo de conexión para los demás y ayudarlos a acercarse, logra la corrección de la creación.

El mundo entró en una era de corrección, que se hizo evidente con el inicio de la pandemia. Gradualmente, es cada vez más evidente que la conexión es lo único que nuestro mundo necesita. Todos los estados por los que atravesamos, por un lado, nos ocultan la fuerza de la conexión y por otro, revelan la necesidad de ella. Así revelaremos gradualmente al Creador.

No debemos esperar a que el Creador se revele. Esta fuerza de conexión puede ser revelada sólo si nosotros mismos preparamos una plataforma para ella, establecemos el lugar donde debe ser revelada, como se dice: «Tú me hiciste».

Está escrito: «Todos ayudaron a su amigo«, es decir, todos muestran a los demás lo mucho que se preocupa y anhela la conexión. Tan pronto como alcanzamos un cierto sentimiento de unidad, inmediatamente desaparece y se convierte en una desconexión aún mayor que antes para darnos la oportunidad de conectarnos aún más fuertemente. Así, podemos pasar rápidamente por todos los estados, por los arranques y paradas continuas, juntar todas las desconexiones y conexiones y llegar al final de la corrección.

No necesita muchas palabras; todos necesitan hacer su propio trabajo interior. Por eso, el trabajo del cabalista se llama Torá oculta porque no es visible para los demás. Sin embargo, intenta comportarse en cualquier situación como si el Creador se revela ante él.

Necesitamos despertar constantemente a nuestros amigos para buscar cualquier oportunidad de conectarnos más, como hormigas trabajadoras. Así descubrimos la red de nuestras conexiones, la Divinidad (Shejiná) y comenzaremos a trabajar de manera organizada, ver lo que cada uno hace para conectar a todos a este campo común, al sistema de Adam HaRishon.

Lo principal es tratar el ocultamiento como un lugar para revelar las acciones de conexión.

Imagina un mundo donde existe una fuerza de la naturaleza llamada conexión entre todas las partes de la creación; une átomos, moléculas, organismos vivos, materia inanimada, plantas, animales, personas, gases, líquidos y objetos sólidos. Todo está conectado por esa fuerza y la gente también está conectada internamente entre sí.

Queremos revelar esta fuerza de conexión general. No necesitamos nada más. Si comenzamos a descubrir que une todas las partes de la realidad, entenderemos la ley general por la que opera el universo y por qué estados atraviesa: qué fue, qué es y qué será.

Según nuestra conexión, podremos influir en la velocidad de desarrollo de toda la creación y verla como un solo sistema, cada vez más saludable y amable, bueno para todos, de donde cada uno recibe energía y fuerza.

Todo depende sólo de revelar la conexión entre todas las partes y nosotros somos responsables de ello. El mundo se verá cada día más dividido, fragmentado y roto. Esto es para que podamos mostrarle al mundo la forma de conexión hasta su punto más alto, que es el amor.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 27/dic/20, «Ocultamiento»

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