La alegría es una brújula en el camino

La alegría es un indicador muy importante de si estamos en el camino correcto. Estoy feliz de estar en el grupo y trato a mis amigos con el corazón abierto y con amor. Siento nuestra conexión y unidad y me acerco al Creador a veces en la línea derecha y otras veces en la izquierda. Este es el gozo de hacer buenas obras de las que participó, el gozo de cumplir el mandamiento, es decir, el decreto del Creador de acercarse y aferrarse a Él.

La alegría testifica que voy en la dirección correcta, hacia la meta correcta de otorgar, de encontrarme con el Creador, mi Creador. Pero puede haber una alegría opuesta, egoísta, por sentirse en el centro de la creación y no en el grupo y el Creador en ella. La alegría se construye a partir de esos dos polos: los principios buenos y malos, el deseo de disfrutar y el deseo de otorgar, de las dos fuerzas que operan en la creación.

Por lo tanto, en nuestro progreso, debemos verificar si estamos en gozo y de dónde viene este gozo. Pues, este es un indicador extremadamente importante y si le prestamos atención, nos ayudará a evaluar rápidamente cada estado y determinar a qué debemos llegar. El objetivo es estar siempre feliz de acercarse al Creador a través de la decena.

La alegría debe desbordar el corazón con buenas obras y conexión con la verdadera meta. Puede haber un gozo completamente diferente, no del deseo de otorgar y unir, sino todo lo contrario, de la satisfacción egoísta.

Por lo tanto, es necesario verificar qué causa mi alegría: ¿es por estar en un grupo junto con mis amigos, porque lucho por el Creador y quiero fusionarme con Él a través de las acciones de otorgamiento, a través del grupo? Si este es mi objetivo, como se dice, “La Torá, el Creador e Israel son uno” y me regocijo a cada momento, este es un gozo sagrado.

Si no siento alegría, no me dirigen a la meta correcta, no me dirigen al Creador, a la decena y todos mis esfuerzos son en vano. La alegría es el resultado de buenas obras, de luchar por la meta correcta, por el Creador.

La alegría es un criterio de prueba como si estuviera sintonizando una onda de radio, girando el dial para escuchar todo mejor o ajustando el enfoque para obtener más nitidez. Enfoco mi vista o mi oído y si estoy enfocado en el objetivo, percibo todo con alegría.

Si la conexión con el grupo me hace feliz, estoy realmente conectado con la decena. Cuanto más me conecto con mis amigos y con el Creador, más me llena de alegría. La alegría es el resultado de buenas acciones y un indicador de la dirección correcta.

Si no soy feliz, es que no avanzo en la dirección correcta, estoy en mi propio ego y el grupo no me parece un área espiritual. Es importante enfocarse en la meta espiritual de tal manera que evoque en mí la alegría del mandamiento, es decir, para lograr esta meta, necesito adquirir la cualidad de otorgamiento.

Me alegro de haberme elevado un poco más por encima de mí. Quiero conectarme con mis amigos para perderme allí y no sentirme a mí mismo sino sentir que estoy dentro de ellos como si no hubiera nada más que mis amigos. Si soy feliz, estoy en el camino correcto.

A medida que me uno al grupo, dejo gradualmente mi deseo de disfrutar y comienzo a sentir al Creador en él. Aún no me doy cuenta de que es el Creador, pero ya me llena de alegría. Esta es una ley espiritual. Por lo tanto, la alegría es una brújula que determina claramente la dirección de la meta: egoísta o altruista, por el bien de uno mismo o por el bien del otorgamiento.

Como un ladrón se regocija de haber recogido la llave de la caja fuerte para robarla, así yo me regocijo de haber encontrado la llave para abrir mi corazón y dejar entrar a toda la humanidad, al mundo entero.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 7/ene/21, “Simjá”

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