Construye en el centro de la decena

Estamos entrando al mundo espiritual acerca de que se dice: “Veré un mundo opuesto”. Ahora, es imposible imaginar este mundo al revés de nuestro mundo, porque no es un simple negativo donde es negro en lugar de blanco. 

Incluso si intentamos otorgar y amar aquí en este mundo, no podremos reflejar el mundo espiritual. No tenemos nada con que relacionarnos con el mundo espiritual: ningún entendimiento, ninguna sensación, ningún sabor. 

Entonces, tenemos que ir con los ojos cerrados. Y en realidad, nuestros ojos están cerrados y no vemos nada porque observamos dentro de nuestro deseo egoísta. Nuestra visión está dirigida hacia adentro y sólo nos preocupa nuestro estómago. 

Espiritualmente funciona exactamente en dirección opuesta. No podemos imaginar este opuesto. Si hago lo opuesto, no se volverá espiritual. Este es un error muy común. 

Caminar con fe en los sabios es seguir las instrucciones de los cabalistas con los ojos cerrados de manera que despertamos la manifestación del alma dentro de nosotros y revelamos la imagen del Creador, el atributo de otorgamiento, Bina, con la ayuda del Creador. Uno debe, al menos, comenzar a construir un lugar, la condición para la revelación de la fuerza superior de manera que esta área se vuelva de alguna manera similar al Creador. 

Antes que nada, es necesario hacer una restricción para liberar espacio de los deseos egoístas y comenzar a construir por encima, piso por piso, las etapas de otorgamiento: 0,1,2,3,4. 

Limpiamos el lugar de nuestro deseo de recibir y obtenemos una plataforma sobre la cual podemos construir el edificio del otorgamiento, es decir, dejar que el Creador se revele y lo construya. Debo remover mi “yo”, mi egoísmo y dejar que el Creador aparezca en este lugar. El Creador aparece sólo en el lugar puro que he puesto a su disposición. 

Y realmente necesitamos la ayuda de nuestros amigos para esto. Justo en el centro de nuestro egoísmo, en el punto central donde nosotros, egoístas, nos unimos, en el centro de la decena, debemos hacer espacio para la revelación del Creador, para la manifestación de la cualidad de otorgamiento, el alma comienza a crecer más y más desde el nivel más bajo, después el nacimiento: el embrión, amamantarlo, madurez. 

La cualidad de otorgamiento se desarrolla dentro de la cualidad de recepción, una forma dentro de otra como un embrión  que crece dentro del cuerpo de la madre. Y aun cuando el embrión es un cuerpo extraño para la madre, la naturaleza ha organizado para la madre el no rechazarlo, sino, al contrario, apoyarlo y cuidarlo en todas las formas posibles, con cuidados y amor. Todo el enorme cuerpo de la madre funciona sólo para el crecimiento del embrión. 

Y con el mismo amor de una madre cariñosa que espera a su hijo, necesitamos unirnos en la decena y cuidadosamente cultivar la cualidad de otorgamiento entre nosotros. Nadie puede crecer por sí mismos, sólo juntos en nuestra conexión, podemos imaginar la cualidad de otorgar y hacerla crecer más y más encima de nuestra cualidad de recepción. 

Todo nuestro cuerpo, basado en la recepción, trabajará para desarrollarse dentro del deseo por otorgamiento, el embrión espiritual será llamado hombre, Adam, porque será similar (Domé) al Creador. 

Puedes construir tu alma en un organismo espiritual total: un grupo que se anula, libera un lugar en su centro donde estará el vientre espiritual y la cualidad de otorgamiento será revelada. Como está dicho: “Ustedes Me construyeron”. 

Al liberar espacio del deseo de recibir y permitir que el deseo de otorgar crezca dentro del deseo de recepción, el Creador puede formar una forma dentro de otra. 

Por lo tanto, todo nuestro trabajo es sólo el trabajo de grupo. Si no busco al Creador a través de mis amigos, el Creador no es real. El mundo quiere conectarse con el Creador, dirigirse a Él. Pero podemos ver que sus intentos son inútiles. Y todo es porque la gente no se imagina al Creador correctamente: como una conexión entre las personas. 

El Creador es la cualidad de otorgamiento que construimos entre nosotros, en un lugar que liberamos de nuestro ego. Revelamos al Creador en nuestras cualidades de recepción, las cuales toman la forma de otorgamiento. 

No podemos alcanzar al Creador sin amor por las criaturas. Se dice: “Del amor de los hombres al amor del Creador; del amor de las criaturas al amor del Creador”. No son sólo palabras hermosas, sino una condición necesaria para lograr la verdadera revelación.
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De La lección diaria de Cabalá 14/feb/21, “Fe en los sabios para la fe por encima de la razón”

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