¿El amor espiritual es diferente del amor que conocemos? Si es así, ¿podemos hacer algo para nutrirlo?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿El amor espiritual es diferente del amor que conocemos? Si es así, ¿podemos hacer algo para nutrirlo?

El amor que conocemos o amor corpóreo, implica amar a quien sea o lo que sea que nos place. El amor espiritual, por el contrario, se basa en sentir distancia interior, rechazo y oposición a los demás y construir el amor sobre esa distancia.

En otras palabras, el amor que conocemos es el que aparece en nuestro ego innato, donde sentimos atracción y cercanía natural entre nosotros. Todo el que siente ese amor, lo hace con base en el cálculo de que finalmente se beneficiará de ese amor. Ese es el cálculo de nuestra naturaleza egoísta, que es el deseo de disfrutar de personas y cosas. Por tanto, según el amor que conocemos—amor corporal—a veces sentimos amor, atracción y cercanía y en otras ocasiones, odio, rechazo y distancia.

El amor espiritual requiere sentir distancia, rechazo y oposición, junto con una actitud de amor, conexión y atracción que construimos por encima de esas sensaciones. En nuestra realidad actual, no podemos sentir simultáneamente amor y odio hacia los demás, lo sentimos en diferentes momentos. El amor espiritual, por lo tanto, requiere un gran arte en el proceso espiritual de elevarse por encima del ego, para conectarnos positivamente con los demás y necesitamos volvernos dignos de alcanzar ese elevado nivel de amor.

Sin embargo, estamos alcanzando un nivel en nuestro desarrollo en el que nos preparamos cada vez más para experimentar el amor espiritual. Por un lado, vemos que el amor que conocemos nos da a más y más problemas. Mientras más grande se vuelve nuestro ego, más exigimos satisfacción y más difícil nos resulta lograrla. Por otro lado, nos estamos preparando para ser más maduros.

Los alimentos dulces pueden ayudarnos a ver el ejemplo de este proceso de maduración. A los niños generalmente les gustan los alimentos dulces, que sólo son dulces, pero cuando crecemos, a menudo nos gusta comer alimentos dulces junto con o después de algo picante, amargo o ácido. Mientras más maduramos, menos podemos disfrutar de una sola cosa, requerimos una cosa y su opuesto.

También sentimos cómo si hubiéramos experimentado sólo estados positivos en la vida, sin necesidad de esforzarnos ni superarnos, sin sentir límites ni críticas, así sentiremos que a nuestra vida le falta algo. Estamos construidos de forma que deseamos tener puntos fáciles de entender para otros cálculos, por eso, desarrollamos la necesidad de agregar amargura, acidez y especias para saborear y disfrutar la dulzura. Esta tendencia surge de la base de nuestra existencia, donde—los seres creados—fueron creados originalmente en oposición a la naturaleza: la naturaleza es una cualidad de amor que únicamente desea otorgar placer y satisfacción y nosotros estamos hechos de una cualidad opuesta que sólo desea recibir placer y satisfacción.

Por eso, para que podamos «saborear la dulzura» del amor espiritual, necesitamos alcanzar la cualidad de amor y otorgamiento que no existe en nuestra naturaleza receptiva innata, necesitamos construir esa cualidad en nosotros, por encima de nuestro rechazo y distancia naturales de esas cualidades. Esto es posible con la guía de un método—la sabiduría de la Cabalá—los cabalistas han escrito sobre el amor espiritual—»El amor cubrirá todos los crímenes» (Proverbios 10:12)—donde los “crímenes” son la distancia, el rechazo y la oposición que sentimos en nuestro ego. Cuanto más implementemos tal forma de amor en nuestro desarrollo espiritual, más alcanzaremos todo lo que la naturaleza ha dispuesto para que logremos nuestro propósito último de existencia: la sensación de amor en su perfección, plenitud y eternidad.

Basado en la lección diaria de Cabalá con el cabalista Dr. Michael Laitman 29/ene/21. Escrito / editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

Foto de Tamanna Rumee en Unsplash.

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