El tango coronavirus

En las noticias (Gazeta.ru): La periodista y psicóloga, Alla Bogolepova, escribió:  “Cansado. Verás, simplemente no hay fuerza’. Escucho esto de mis amigos y conocidos. Lo leo en las redes sociales. Lo veo en los ojos de los demás -porque ahora sólo se ven nuestros ojos, la cara está tapada con el cubrebocas. Puedo verlo en el espejo. Una fatiga sin fin, sin esperanza, terrible. Esos rostros se aprecian en otras personas mayores, en cuya vida no queda nada para sostenerse. 

“De qué estamos tan cansados, porque hemos vivido, durante todo un mes ya, teniendo que disminuir la velocidad al mínimo. Haciendo de lo que los psicólogos han hablado por mucho tiempo: dicen, no bajar la velocidad -te agotarás, no querrás nada en absoluto. El flagelo, por así decir, de la sociedad moderna. Bien, todo se ha frenado. A escala global. 

“La competencia por una carrera, dinero, impresiones se acabó. Y en lugar del brillo, de nuevo, a escala global —sin fuerzas y con sensación de completa desesperanza. ¿Qué está mal contigo, señor? ¿Qué estás perdiendo de nuevo? 

¿De qué estás cansado? Vivimos a mitad de fuerzas, reduciendo la velocidad al mínimo. La competencia por una carrera, dinero e impresiones terminó. Impotencia, una sensación de absoluta desesperanza. No hay más mañana en el mundo. El mañana sólo da miedo…   

“La impotencia del virus –y su marcha triunfal– apenas empieza. Con él, seguro, puedes luchar. Pero ya no hay fuerza. Ves, simplemente no hay fuerza.” 

Pregunta: Ella, con toda precisión, refleja la opinión de muchas personas. Esto es prácticamente el estado de ánimo del mundo ¿podemos vivir así? 

Respuesta: El cubrebocas en la cara, cubre la boca. Es como una mordaza. Eso quiere decir mucho. Psicológicamente significa ¡cállate! Pues, aún vemos la boca de la persona. Hablamos.

Hoy vemos que un dispositivo muy serio de comunicación se nos arrebató: no sólo debemos respirar a través del cubrebocas, también hablar a través de él. En general, es un estado muy difícil. 

No sólo cubre la mitad de la cara, también separa a la gente. Acostumbraban comunicarse al menos de alguna forma. Era costumbre comunicarse normalmente. No importaba lo que decíamos al otro o a qué nivel era la comunicación, pero hoy, ya no lo tenemos. 

La gente sale corriendo a las manifestaciones, se quita el cubrebocas. Es como escalar barricadas. Están dispuestos a ser infectados, pero no en situación de usar cubrebocas. Es prácticamente una máscara de hierro. Te apaga. 

¿Qué resultará de esto? Pienso que estamos empezando a acercarnos a una forma diferente de comunicación. No será no-verbal; será la misma, pero mucho más explícita, sensitiva y verdadera que antes. Es decir, el alboroto se detendrá. 

Dedicaremos más tiempo, más atención y más sensación a las palabras  —lo que decimos a los demás y lo que los demás nos dicen. Querremos poner un poquito más de nuestro corazón en ello. 

Sentiremos que de hecho, este virus, el cubrebocas nos eleva hacia un nivel completamente distinto de comunicación: sensorial, más abierta, de corazón. Tengo esperanza de que sea de esta forma. 

Pregunta: Es una conclusión muy interesante. ¿Piensa usted que fue como si ahora se nos bloqueó nuestro alboroto, nuestra plática vacía, para asimilar todo esto y que comencemos a decir palabras reales?

Respuesta: Sí.

Pregunta: ¿Cuáles serán estas palabras?

Respuesta: Más mesuradas, más de corazón, más importantes. Aprenderemos a no hablar tanto como lo hemos hecho, todo este tiempo. En las últimas décadas, ha sido un ruido continuo y sucio. Qué agua lodosa, si puedes llamarla agua. 

Empezaremos a decir palabras necesarias, relevantes. Es lo que pienso. Así es como me parece. Me gustaría creer que se dedicará más tiempo a la comunicación interna. Es decir, a expresarnos en palabras realmente necesarias para transmitir mayor respeto, mayor conexión. El virus tiene mucho que enseñarnos. 

Pregunta: ¿Tal vez empecemos a hablar sobre el amor verdadero? 

Respuesta: No, pienso que aún no llega el momento para eso. Debemos entender todo dentro de nosotros. Tenemos que pasar por muchos estados: la revelación de la verdad, la verdad en nosotros, lo que queremos de nosotros mismos, de los demás, lo que nos gustaría ver en las personas en nuestras vidas, en la humanidad. 

Pregunta: Es como si nos hubiéramos puesto un obstáculo que nos hiciera mirar hacia dentro ¿qué veremos ahí? 

Respuesta: Veremos que somos criaturas viciosas, egoístas, generalmente terribles por dentro. Pero, si queremos corregirnos, de pronto veremos que el virus se irá y podemos hablar. Pero, ¿cómo podemos determinar que el virus se vaya tan pronto como queramos hablar sólo sobre buenos temas?

Pregunta: ¿Y el virus regresará tan pronto como regresemos a esa basura, a las palabras vacías? 

Respuesta: Si, mucho que enseñarnos. .

Pregunta: Me pregunto si podría ser un tango con el virus, ¿es posible esa comparación directa?  

Respuesta: Sería lindo. Pienso que es posible, por supuesto, pero todo depende de nuestros estados, de nuestra sensibilidad.

Pregunta: ¿Piensa usted que si ahora no hay fuerza, no habrá fuerza para hablar sobre este vacío, no hay fuerza para vivir sin un propósito? 

Respuesta: Sí.

Pregunta: ¿Y cuál será el propósito? Alla Bogolepova escribe que: “sin futuro, somos como carros sin combustible —nos quedamos quietos y nos cubre el óxido. Sin fuerza, sin esperanza, innecesarios incluso para uno mismo”. 

Respuesta: Hay motivación para acercarse a los demás, comenzar a sentir la efectividad de la vida, no en oposición, no en competencia, no en el dominio, elevando e impulsando a los demás, pero en el hacer algo para los demás, para el bien de los demás, para crear algo, construir algo, junto con los demás, para crear algo nuevo entre nosotros. Así habrá energía y un brillo en los ojos, una nueva forma de comunicación que llegará de nuestra conexión. 

Pregunta: ¿Cambiará todo este mundo competitivo? 

Respuesta: Sí, seguro. 

Pregunta: ¿Qué hay sobre los eventos deportivos, los primeros lugares, los premios Nobel, los Óscares, los Grammys y todo lo demás? 

Respuesta: Nadie los recibirá. Todo el mundo les dará la espalda. 

Pregunta: ¿Significa que no querré obtener una medalla por el primer lugar? 

Respuesta: No. No habrá nada de eso. La gente pensará en crear conexión y construir una red más cercana de comunicación. Será un mundo totalmente diferente.
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De  Kabtv “Noticias con Michael Laitman” 26/oct//20

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