Ayuda a tu alma a crecer

“Cada uno ayudó a su amigo” es el asunto más importante, porque está dedicado a nuestra integración mutua con la que construimos el Partzuf del alma de cada uno y de todos. Sin esa integración mutua, no podremos construir la vasija espiritual ni sentir los fenómenos espirituales, la fuerza superior, al Creador en ello. 

Para alcanzarlo, necesito amigos, no sólo para la comunicación externa, sino para aquellos con quienes fundimos el corazón y el alma y ayudaremos a todos en la decena a recibir impresiones de los demás, estar imbuidos con sus cualidades.  De modo que cada quien ayuda a formar un Kli en el que puedan sentir a toda la decena. Todos se incluirán en todos y así estará construido nuestro Kli

Este trabajo sigue hasta el final de la corrección. Más y más gente se está uniendo, cada quien en su propia decena, construyéndose. Y, la decena se conecta entre sí. Cuando la decena empieza a sentirse como una, siente el deseo y la necesidad de unirse con otras decenas.  

El mismo método de conexión se aplica aquí y el Kli crece y se vuelve más complejo. La primera vasija espiritual está formada por diez amigos y la segunda es una donde veinte personas están unidas, ya tiene la fuerza de cien personas, porque es diez veces diez, etc. No es un crecimiento lineal, sino exponencial. 

Por eso, cuando se llega a un grupo, no es suficiente con aprender junto a los amigos. Es necesario estar imbuido con sus cualidades y reunir de cada uno, una aspiración especial por el Creador. Resulta que todos incluimos a todos. 

De otra forma, el hombre no tiene alma si no la construye. Por eso, no es suficiente con estar en un grupo y participar en todas las actividades. Lo principal es intentar adoptar aspiración por nuestra conexión y por fusionarnos con el Creador. Al hacerlo, construimos una red de conexiones, en la que revelamos la fuerza superior, de acuerdo a la equivalencia de forma con ella. 

En el congreso, debemos intentar llegar a esta integración mutua, ayudarnos uno a otro. Esto facilitará la atmósfera general, la participación de un gran número de decenas, así como la conexión dentro de cada decena, que influirá a todos -tanto del entorno como internamente. 

Así construyo mi alma. Por eso los cabalistas decidieron que la decena, diez personas en cada una, deberían unirse. En la decena, todos se anulan para integrarse con los demás, para adoptar sus cualidades y aspiraciones espirituales. 

No me importa más ninguna de las cualidades personales de mis amigos, excepto su aspiración por la espiritualidad. Necesito sólo estar imbuido en ellos y construir a partir de ellos, las primeras nueve Sefirot de mi alma. Yo soy la última Sefirá Maljut, que se anula a sí misma para recibir las nueve primeras Sefirot y usarlas para construir el Partsuf de su alma. Y así lo hace cada amigo en la decena. 

Y luego, recibimos la impresión de lo que cada uno construye dentro de sí mismo, con la integración mutua con los amigos y tenemos un Partzuf espiritual independiente en el que continuamos la misma construcción. Cada decena intenta impresionarse por otra decena y absorber su integración mutua, su aspiración por el Creador y así, gradualmente construimos un alma más grande y compleja, hasta que construimos toda el alma de Adam HaRishon.
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De la lección diaria de Cabalá, 24/feb/21 “Cada uno ayuda a su amigo”

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