En el círculo el placer mutuo

Comentario: En nuestro mundo, generalmente se cree que el amor es cuando te entregas completamente a la persona que amas. Pero en el ejemplo del invitado y el anfitrión, se propone cierto tipo de relación.  Muy similar a las familias occidentales que condonan la independencia: “Esto es tuyo y eso es mío”. 

Mi respuesta: No, no es así. Hay amor absoluto por parte del Creador. Él nos creó con todos nuestros deseos y Él quiere satisfacerlos sin ninguna condición. Y es lo mismo de nuestra parte. Quiero usar todos mis deseos para satisfacerlo a Él. Quiero entregarme totalmente para darle contento a Él ¿no es amor? Es otorgamiento completo. 

Incluso si hay un tremendo ego en mí. Enormes deseos internos, cualidades terribles, las uso precisamente para otorgar, me elevo por encima de ellas en otorgamiento. 

Y me elevo por encima de todos esos deseos, en total amor y entrega, en lugar de calcular el amor occidental, porque el cálculo lo hace mi ego: ¿qué es lo máximo que se puede usar para otorgar al invitado? Mientras que el invitado usa mi egoísmo para “alimentarme” tanto como sea posible. 

Pregunta: Pero esta habilidad debe ser adquirida, porque no se presenta tan fácilmente desde el nacimiento ¿Cómo logro la habilidad de discernir dónde usar este poder o no y cómo usarlo? 

Respuesta: La luz que reforma, que viene del Creador, no revela nuestro “yo” interno de tal manera que comienzo a sentir todos mis rasgos, cualidades, fortalezas, pensamientos y deseos. Comienzo a combinar todos los rasgos dentro de mí mismo de manera que cada vez Jesed, Gevurá, Tiferet, Netzaj, Hod, Yesod y Maljut se elevarán hasta Keter, Jojma y Bina

Trabajo dentro de mí mismo, con mis herramientas internas y así desarrollo mi alma. Esas son las partes de mi alma. Trabajo con ellas, como con pinzas, uso un poco más de esto, menos de aquello y resuelvo como puedo aplicarme de una manera diferente para maximizar el otorgamiento al Creador en cada momento. 

Y gradualmente entro en un estado donde me sujeto yo mismo a Él. Él se vuelve mi socio, Él se acerca a mí y yo me acerco a Él. 

Comienzo a hacer estrategia para lograr la máxima realización mutua en este círculo de interacciones, cuando Él se manifiesta plenamente como fuente de placer y yo me manifiesto plenamente como fuente de recibir ese placer para, al disfrutar, complacerlo a Él. 

Es decir, Le transmito en la práctica mi pensamiento: la razón por la que lo disfruto. físicamente, recibo todo el placer dentro de mí mismo.
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De Kabtv “El poder de El Libro del Zóhar” #6

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