A través del mar del egoísmo

Pregunta: La filosofía justifica el egoísmo.  No es casualidad que uno de los teóricos del moderno paradigma posmoderno, José Ortega y Gasset, dijera: “Yo soy yo y mis circunstancias”.  El noventa y nueve por ciento de la gente vive ahora con esta fórmula  ¿qué opina?

Respuesta: Intento vivir, no de acuerdo con las circunstancias, sino de acuerdo con la forma en que Cabalá lo interpreta.  Muestra que el mundo está experimentando cambios muy serios.  Vemos esto todos los días.

Pero surge la pregunta: ¿Qué podemos cambiar?  Por un lado, las circunstancias nos dan un marco dentro del cual podemos actuar.  Por otro lado, no tenemos derecho a estar de acuerdo con ellos porque, de lo contrario, nuestra naturaleza egoísta nos conducirá a estados de los que no podemos salir.

Por eso, de acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, debemos luchar con nuestra naturaleza, es decir, entenderla pero no estar de acuerdo con ella y ser creativos con el egoísmo que la subyace.

Cabalá muestra una forma muy simple de hacerlo y nunca la hemos usado.  Si intentamos conectarnos correctamente de acuerdo con ciertas leyes, llegaremos al punto en que nuestros vectores individuales se unirán y se convertirán en un vector común.

En la Torá esto se describe así: Una vez hubo una gran alma de Adam.  Pero se supone que comió el fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal, es decir, dejó que el ego se metiera dentro de sí mismo, rompió en pedazos todos sus pensamientos, todos sus deseos.  Naturalmente, no se trataba de una persona, sino de una imagen común.  Y somos sus hijos, por eso se nos llama «hijos del hombre», hijos de Adam.

Es decir, cada uno tiene un alma pequeña (alma es deseo e intención). Pero todas nuestras almas están divididas: el egoísmo entró en esta enorme y maciza estructura, la desgarró y está entre ellas, como el mar, cuyas aguas cortan la tierra y forman un archipiélago.  Así nos separamos unos de otros.

Si queremos un futuro diferente, uno exaltado y espiritual, debemos convertir este mar de egoísmo que nos separa en su opuesto, en conexión mutua. Así llegaremos a otra dimensión, otro mundo, en el que nuestras intenciones y deseos egoístas no nos separen, sino que, por el contrario, nos conecten de forma altruista y volveremos a reunirnos en una sola imagen del Humano con mayúscula.

Esto es a lo que debemos llegar.  Y nuestra naturaleza nos empuja precisamente porque constantemente nos da pruebas de que en nuestra naturaleza actual no encontraremos ni paz ni descanso.
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De Kabtv “Juntos en lo importante” 18/jul/18

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