Clamar juntos

Si clamo al Creador solo, mi llanto inevitablemente será egoísta y no tendrá respuesta. Pero, si clamo desde el grupo, ciertamente los deseos de otros son añadidos y en este grado será escuchada. Por eso, no tiene sentido ir al Creador solo, porque no se construye sino se destruye uno mismo. 

Es obvio que necesitamos dirigirnos al Creador juntos y pedirle que mejore nuestra conexión. Con esa conexión, podemos dirigirnos a Él con mayor fortaleza y pedir la fuerza de otorgamiento, entre nosotros, y de nosotros al Creador. 

Salimos de Egipto, que está entre nosotros, cruzamos el Mar Final (Yam Suf) entre nosotros, avanzamos por el desierto, recibimos la Torá, que está entre nosotros. Así avanzamos hasta que estamos conectados en otorgamiento mutuo y en la luz de este otorgamiento comenzamos a ver un nuevo mundo, no como nuestro mundo presente, sino miles de millones de veces más grande, infinitamente vasto. 

Además, es eterno y perfecto, un mundo donde sentimos y entendemos todo y nunca nos sentimos cansados, avanzamos sin ninguna dificultad ni obstáculo. Todo depende solo de nuestra conexión. 

Pésaj, el éxodo de Egipto, el faraón, Najshon saltando al mar -todo sucede dentro de la decena. Cada estado comienza con separación de los amigos y finaliza con una conexión total en la decena, dentro de la cual, al grado de nuestra unidad, revelamos la fuerza superior, el Creador. 

Cuando hablan de grandes eventos -división del Mar Rojo, vida y muerte, guerras duras- todo está dentro de la decena. No hay nada excepto el Partzuf espiritual de las diez Sefirot que pasa por todos esos estados.
[280266]
De la lección diaria de Cabalá 30/mar/21, “Pésaj

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