Ir más allá de nuestra vida

631.5Pregunta: ¿Por qué hombres y mujeres de hoy no quieren ninguna obligación del uno para el otro?

Respuesta: ¿Por qué? En los ciclos anteriores de vida, nací con un nuevo egoísmo, mucho más grande que el de los ciclos previos. El egoísmo en el hombre, crece cada día, cada minuto y así nos desarrollamos. Constantemente creamos algo nuevo, impulsamos el avance en ciencia, arte, cultura, construimos nuevas relaciones, hacemos revoluciones. Los animales no lo hacen; su egoísmo es constante. Toma un animal de hace quinientos años y otro de hoy, son prácticamente lo mismo. 

Si tomas una persona de la generación anterior y otra de la actual, verás una gran diferencia. Nuestros niños ya no nos entienden. Incluso, si nos comparamos a nosotros mismos de diez años y hoy, no nos entenderíamos. 

La base egoísta que cambia todo en nosotros todo el tiempo, demanda desarrollo en la búsqueda de satisfacción, es cualitativamente distinta. Por ejemplo, en las generaciones pasadas, vivíamos en el llamado estado animal —como nacimos, así debíamos ser. 

Digamos que nací en una familia de un labrador, herrero, sastre, zapatero. Era señal de que heredaría la profesión de mi padre, sus herramientas e incluso su ropa, construiría mi casa cerca, me casaría con la hija de un vecino. 

Todo encaja. El hombre sentía que lo necesitaba y que le ayudaría. Sentía: ese es mi contexto, me provee, me protege. Se sentía bien. 

Recuerdo que mis abuelos ni siquiera tenían registro de matrimonio. Se casaron según la costumbre nacional, hicieron una Jupá y fue todo. Cuando murió mi abuelo y se necesitó hacer las actas de estado civil, llevaron algunos testigos, la misma gente de antes y afirmaron que ellos eran marido y mujer.

El matrimonio no era una obligación humana. Era un ambiente natural de comunicación. Creó a su alrededor su casa, su familia, su terreno, su jardín, junto a sus padres, una especie de comunidad, ciudad, tal vez incluso país, estado, etc.

Es decir, en ese tiempo se creaba algún tipo de caparazón suave alrededor de uno mismo, en el que se pudiera existir. Así actúan los animales, construyen sistemas de protección a su alrededor. Pero, de pronto en el siglo XX, rompimos ese patrón y empezamos a dejar el nivel animal de desarrollo para ir al del humano. Se dijo en Cabalá algunos miles de años atrás, que esa revolución tendría lugar en el siglo XX.   

Un hombre es aquel que no resiste ningún límite, debe salir de él. Por consiguiente, aparece una nueva cultura, ciencia, relaciones en la familia y la sociedad. Ahora, todos son iguales, no hay límites, no escucho a nadie. El hombre está intentando liberarse de todo. Incluso, ir al espacio es la realización de nuestro deseo de pasar a un estado superior, a una dimensión exterior. 

A pesar de que aún no lo sentimos, esta es la dirección de la aspiración del hombre, ir más allá del marco de nuestra vida. Los setenta años que vivimos, me limitan, veo el principio y el final y por eso, esta vida es una prisión. Tengo que encontrar algo superior, fuera de esta vida.  

Si el hombre no encuentra la respuesta a las preguntas: ¿Por qué y para qué?, descuida todo lo demás. Para él, nada más importa. Vive lo más fácil que le es posible y eso es todo.
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De Kabtv “Close up” 11/ago/09

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