La cuenta de Omer

Cada día estudiamos y aclaramos el camino que debemos recorrer desde el éxodo de Egipto hasta el final mismo de la corrección, es decir, la revelación del programa de desarrollo.

Cuando logramos elevarnos por encima de nuestro deseo egoísta llamado faraón y dejar de depender de él, restringir nuestro ego, significa que salimos de Egipto, de recibir por nuestro propio bien y entramos en un nuevo estado espiritual.

El mundo espiritual, que es totalmente desconocido para nosotros, se abrirá y ¿cómo podemos entender dónde estamos? Por eso, el éxodo de Egipto es seguido por un período llamado cuenta de Omer, cuando contamos los deseos revelados en nosotros en nuestra conexión con el grupo y los atamos en una gavilla (Omer) como tallos de trigo.

Recopilamos los deseos que se revelan en nosotros y los adjuntamos a esa gavilla. Su corrección está precisamente en que los agrupamos. Cuando todos los deseos del grupo se unen en uno, es una estructura preparada para recibir la luz superior. Es decir, fuimos recompensados ​​con la entrega de la Torá y llegamos a la siguiente estación llamada Shavuot (final de la cuenta de siete semanas).

La luz superior se revela dentro de nuestra conexión, porque ya somos similares a la luz: el Creador se revela a los seres creados en el estado llamado «al pie del Monte Sinaí».

Cada decena se conecta dentro de sí misma, luego las decenas se conectan en un solo todo y se vuelven similares a la luz y la luz se revela en nosotros. Esa es la condición para recibir la Torá, recibir la luz superior.

El trabajo consiste en cambiar nuestra intención, no pensar en nosotros mismos, en nuestro propio beneficio, sino en el Creador, en Su beneficio. Y podemos pensar en el beneficio del Creador sólo con la condición de estar conectados, porque el Creador se revela dentro de nuestra conexión. Si realmente queremos darle contento, debemos conectarnos con nuestros amigos y permitir que el Creador se revele en nosotros.

Todo el placer del Creador debe ser revelado a los seres creados y sentir que disfrutan Su revelación. Es como una madre cuya felicidad es ver a sus hijos sanos y felices.

La única manera de dar contento al Creador es darle la oportunidad de satisfacernos y deleitarnos. Así llegamos a ser equivalentes: deleito al Creador con mi deleite por Él.
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De la lección diaria de Cabalá 13/abr/21, «Cuenta de Omer (Sefirat HaOmer

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