Cómo salir de la apatía

Pregunta: Recientemente, veo que gente cercana a mí, parece haber cambiado totalmente. Estaba llena de sensaciones, del significado de la vida, alegría, odio y amor. Y de pronto hay indiferencia hacia la meta, hacia los problemas y la felicidad de otros. Ni siquiera hay envidia. 

De pronto ese estado llegó después de todas estas crisis, todos estos golpes. De pronto la gente se oculta en su nicho y quiere vivir ahí dentro ¿qué significa esto? 

Respuesta: Primero, es tomar conciencia. Es decir, el individuo debe entender y decir que está en estado de, “Me golpeó este estado. Estoy en él y no veo cómo salir”. 

Comentario: Pero si es así, ya es una plegaria. Ya quiere salir de este estado. 

Mi respuesta: No, no lo desea. El punto es que ve que no quiere nada, siente total apatía por lo que sucede ¡y no tiene deseo de cambiar nada, porque ve que nada puede ser cambiado! Y sin importar lo que haga, tal vez, sólo empeorará. 

“Por eso, no necesitamos cambiar nada! Viviremos tanto tiempo como sea necesario y cuando sea necesario, moriremos. Todo estará bien ¿para qué alterarse? Vemos que con todas nuestras intervenciones en lo que sucede las cosas sólo empeoran. No hagamos nada, dejémoslo todo. Como en un bote, vemos que no llegamos a ningún lugar y no hacemos nada. Arrojemos lo remos, nos sentaremos sin hacer nada”. 

Pregunta: ¿Incluso, de alguna manera, se siente bien? 

Respuesta: Por supuesto se siente bien. Entiende que se rinde al deseo de las olas. 

Pregunta: Hizo un diagnóstico adecuado. Pero ¿cómo se puede salir o no salir? 

Respuesta: ¿Ante quién rendirte? ¿quién tiene la habilidad y entendimiento para saber dónde rendirse? 

Comentario: Sentarse y hablar. 

Mi respuesta: ¿Acerca de qué? ¿qué puedo decir? Le puedo decir lo contrario: “Llegaste a la conclusión correcta. Siéntate y no hagas escándalo”. 

Exactamente. Porque no tienen ninguna solución. No entiende nada. No está en conexión con las fuerzas de la naturaleza que nos atraen. Por lo tanto, lo mejor es rendirse ante el poder de las oleadas. 

Cuando le preguntaron a Rabí Akiva, cómo escapó del barco que se hundía, dijo: “me aferré a la borda, me até a ella, me senté sobre ella y con todas las olas que pasaron, incliné mi cabeza, pasaron por encima de mí. Y las olas me empujaban hacia la costa. ¿Por qué? Porque no me resistí a ellas”. 

Pregunta: Es decir, propone como receta para alguien en ese estado, antes que nada, no interferir. Luego, ¿sólo flotar a merced de las olas?

Respuesta: Sí. Es lo más cierto, cuando te rindes ante la voluntad de la naturaleza. Porque no tienes otra opción. Sabes que existen grandes fuerzas en la naturaleza, hay una gran mente y hay algo que está por encima de nosotros, ciertas leyes que desconocemos, eternas, etc. Y hay algo que nos controla. ¿Por qué deberíamos resistirnos? Sólo agotará mi fortaleza, caeré al fondo de mi bote y será todo. 

Comentario: O sea ¿su consejo es esperar? El tiempo hará su trabajo. 

Mi respuesta: No sólo esperar. Esto es una plegaria, este es un acuerdo con la naturaleza superior: “estoy dispuesto a obedecerte”. 

Comentario: Haz lo que quieras de mí. 

Mi respuesta: Sí. En realidad, siempre haces lo que quieres conmigo. Pero ahora finalmente siento que no necesito más. Ya es una etapa de comprensión, una etapa de comunicación. 

Pregunta: Es decir, ¿si se llega a este pensamiento ya es un gran avance hacia el Creador, uno podría decir, hacia la ley de de la naturaleza, la cual lo gobierna todo?

Respuesta: Por supuesto. No se eleva sus pensamientos limitados cuando quiere echar a perder a la naturaleza, incluso más y más ¡es suficiente! ¡No te involucres, no interfieras con el flujo de la naturaleza y lo que hace con nosotros! También la Torá dice: “Siéntate y no hagas nada- es preferible”. 

Pregunta: ¿Eso siente de la persona que entra en espíritu de indiferencia? 

Respuesta: Y no tiene nada más ¿a dónde saldría? Tiene razón. Es el camino más seguro de salida en su condición. 

Pregunta: ¿Y cuál es su consejo para mí, como su amigo? 

Respuesta: Depende de cómo él puede entender dónde está, en qué fuerza de la naturaleza y si puede usar esa fuerza correctamente. Es decir, súmate en la misma dirección en la que la naturaleza quiere llevarlo. Es decir, en este caso, no me resisto a la voluntad de las olas. Estoy dispuesto a ir con las olas, en la misma dirección, también incluyo mis fuerzas. Todo es pacífico, calmado y bueno. 

Comentario: Acaba de cantarle todo un himno al indiferente. 

Mi respuesta: No es ser indiferente, sino razonable.
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De Kabtv “Noticias con Dr. Michael Laitman” 22/mar/21

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