El misterio de la unidad de lo masculino y lo femenino, parte 2

Dos fuerzas de la naturaleza, masculina y femenina

Todo nuestro mundo, los niveles inanimado, vegetal, animal y principalmente el humano es un gran ego.

Todos los elementos de la naturaleza y su unidad en organismos vivos, en los niveles inanimado, vegetal o animal, operan de acuerdo con un solo principio: tomar la mayor cantidad de lo que les beneficia y separar la mayor cantidad de lo que no les es necesario, lo que no les conviene ni les gusta. Este es el ego puro, el plan de la creación, de la naturaleza, que está dentro de nosotros y nos maneja.

¿Podemos manejarlo nosotros? De hecho, no podemos. En nuestro estado somos marionetas atadas a una cuerda y nos manejan. En cada uno, el programa egoísta con el que actuamos, al parecer, está impreso. Pensamos que somos independientes, pero en realidad, la fuerza de la naturaleza nos maneja. Nos gira de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, como quiere y cuando quiere, según sus vectores y seguimos el plan sin ni siquiera imaginar que estamos controlados. En realidad, existimos en esta naturaleza egoísta como elementos totalmente manejados por ella.

Cuando, en el hombre, surge la pregunta «para qué vivo» pareciera un error en el programa de la naturaleza, un mal funcionamiento. ¿Cómo puede ser que, de pronto, una persona totalmente manejada se pregunte: “¿Qué soy? ¿para qué y cómo vivo?

Pero es la misma naturaleza la que nos despierta y nos da esta pregunta y la que nos da un poco de libre albedrío para que nos preguntemos por nuestro destino.

No es un asunto sencillo. Esta pregunta surge en pocos, pero en el proceso de nuestro desarrollo egoísta, cada vez más gente se hace esa pregunta.

Básicamente, es la única pregunta que nos da la naturaleza, para que nos interese el plan de nuestras acciones y el desarrollo, de nuestra vida: “¿Para qué? ¿por qué? ¿qué estamos haciendo?

¿Lo hacemos instintivamente o de algún modo, podemos cambiar nuestras acciones o al menos, evaluar de manera crítica, de dónde provienen esos pensamientos? «

En ese momento, el hombre se convierte en ser humano. Más tarde, comprende que es manejado, que no lo quiere y que la guía que la naturaleza le designó es mala y dañina, que necesita hacer algo al respecto. En términos generales, el desarrollo espiritual del hombre, en realidad comienza con la pregunta: “¿Cuál es el significado de mi vida? ¿para qué vivo?

Parece una pregunta deprimente, pero de hecho es crucial, pues, en realidad a partir de ese estado comienza a explorar: “¿Qué me maneja? ¿con qué propósito? ¿estoy de acuerdo o no? Quiero comprender la fuente de mi control. No estoy de acuerdo y quiero actuar de forma diferente, vivir de otra manera. Quiero ascender por encima de la fuente de mi control, por encima de esa fuerza. No estoy de acuerdo en que me esclavice».

Cuando el hombre comienza a explorarse, llega a los libros adecuados. En términos generales, a la sabiduría de la Cabalá. A veces puede encontrar primero libros de psicología, pero si sigue investigando, ciertamente llegará a la sabiduría de la Cabalá.

Se vuelve claro que está controlado por una fuerza superior, la naturaleza, el Creador, que en realidad es lo mismo. Quiere saber a dónde lo lleva el Creador, para qué vive y cómo lo maneja esta fuerza.

Comienza a comprender que, aparentemente, es manejada por dos fuerzas, la fuerza positiva y la fuerza negativa, él, en realidad es neutral. Incluso su egoísmo típico, el deseo de disfrutar, no es suyo, sino de la guía de arriba.

Es decir, es un cuerpo totalmente neutral, que recibe influencia de una fuerza egoísta, por un lado, que lo obliga a actuar de cierta manera y por otro lado, también puede existir una fuerza altruista que está en constante contraste con él.

En general, comienza a explorarse a sí mismo.

La fuerza egoísta negativa que existe en cada objeto de la naturaleza, incluido el hombre, la fuerza que absorbe, succiona todo para sí, consume y recibe, la llamamos fuerza femenina. La fuerza positiva que otorga, da y satisface se llama fuerza masculina, Creador. Resulta que la naturaleza nos divide en dos partes.

Pero esto no tiene nada que ver con hombres y mujeres de nuestro mundo. Aquí somos totalmente idénticos en el sentido egoísta. De hecho, sólo la fuerza negativa opera en nosotros, la fuerza positiva es necesaria sólo para desarrollar aún más la fuerza negativa en nosotros.

Pregunta: ¿La pregunta sobre el sentido de la vida a la que llegamos, es pregunta femenina en nosotros?

Respuesta: No, cuando sientes vacío llegas a cierto punto y comprende que toda tu vida es totalmente inútil, que no tiene valor, son meras acciones mecánicas y empiezas a preguntarte: “¿Por qué y para qué? » Aunque esta acción viene de la fuerza negativa, ya pertenece a la fuerza positiva.

Una partícula del Creador comienza a hablar en ti, una partícula del atributo de otorgamiento y en ella, ya existe la resistencia entre las dos fuerzas.
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De Kabtv «Fundamentos de Cabalá» 3/mar/19

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