¿Qué elegirás: vida o muerte?

Todos somos fragmentos de la ruptura del alma común. No observes los cuerpos; observa los deseos que están en el interior. Dentro de cada uno está una parte del deseo de Adam HaRishón, de la vasija única completa. Para restaurar esta vasija, necesitamos conectar nuestros deseos: el mío, el tuyo, de todos nosotros, de toda la humanidad. 

¿Lo queremos? Desde luego que no. Aunque, es importante entender que de otra forma, no saldremos de problemas. La pandemia no terminará, la humanidad enfrentará problemas muy grandes que no nos abandonarán hasta que entendamos que necesitamos corregir nuestra conexión

Los problemas nos golpearán en todas direcciones y entenderemos que sólo nuestra buena conexión puede corregir todo. Pero no vamos a querer la conexión y se desatará la guerra de Gog y Magog entre nuestro ego que no quiere conexión y el deber de conectarnos o no tendremos nada bueno, ningún éxito nada ni siquiera en sobrevivir. 

Así la gente entenderá que el abismo del ego se encuentran porque prefiere morir a conectarse con los demás. Odio a este hombre tanto que no puedo tomar de él la medicina que salvará mi vida. Él me da la medicina, pero él es mi enemigo. Entonces le doy la espalda sin tomar la cura y muero. 

Aun así, tengo una elección: sobreponerme a mi odio y acercarme a él con amor y reconocer que quiere ayudarme, tomo esta medicina y mejoro. Cuando estamos conectados, podemos ir juntos con una tercera persona, después una cuarta y así convencer a todos de recibir esta poción de vida. 

Pero, es extremadamente difícil. El orgullo que despierta en cada uno lo mata y no puede hacerlo. Hasta después de caer al suelo. Como Rabí Hiya alegó en El libro del Zóhar: “Polvo, polvo, qué obstinado eres” y anularte tu mismo hasta cero, puedes gradualmente salir de problemas. No hay otro camino ¡Necesitamos correcciones! 

Todo es opuesto a nuestra naturaleza, es imposible hacerlo solo, necesitas trabajar en la decena. Cada decena está bajo la influencia de los amigos, eso nos permite elevarnos por encima de nuestros cálculos personales y tener una actitud común. 

Será fácil elegir si constantemente llegas y no lo recuerdas sólo una vez a la semana. Si sigo pensando que debo hacerlo no importa lo desagradable y odioso que sea, me acostumbro a la idea, a esas conversaciones. El hábito se convierte en segunda naturaleza; todo depende de que intentemos regresar al pensamiento correcto. 

Incluso si el pensamiento es desagradable o indeseable, no hay elección, lo intento una y otra vez. De pronto noto que al regresar constantemente al estado en el que no quería escuchar, comienzo a percibirlo en manera opuesta ¿cómo puede ser? Solía odiarlo de forma terrible, lo rechazaba completamente y ahora no. 

El enemigo se vuelve parte de mi vida. Lo odiaba, lo alejaba de mí, no quería verlo ni escucharlo, simplemente me ponía furioso. De pronto se vuelve parte integral de la imagen. Aún está en mi contra, pero sin él, la imagen estaría incompleta. 

Luego descubro que realmente necesito esa parte. Eso me enseña a trabajar tanto con el odio como con el amor, con fuerzas opuestas y vemos que hay lugar para todo. 

Esto es opuesto a la forma de nuestro mundo, donde cada país intenta derrotar y destruir a su vecino. No entienden que nunca tendrán éxito, porque nuestro desarrollo no va en esta dirección, sino a asegurar que todo tenga un lugar.
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De la lección diaria de Cabalá 2/may/21 “Persiguiendo la Shejiná

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