“¿Vinieron de Dios los diez mandamientos?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Vinieron de Dios los diez mandamientos?” 

El significado verdadero de los diez mandamientos escapa de nosotros en este mundo y es común referirse a ellos, simplemente como las instrucciones de Dios para la moral humana. Sin embargo, los diez mandamientos quieren decir algo totalmente diferente.   

Los diez mandamientos son límites que aplicamos en el uso de nuestra naturaleza, el deseo de disfrutar, que en la sabiduría de la Cabalá se conoce como “Maljut.” En el lenguaje de Cabalá, estos límites son un “Masaj” (pantalla) y “Ohr Jozer” (luz reflejada) puesta en Maljut, que en resumen significa aplicar la intención de amar, otorgar y conectar positivamente a los demás y a nuestra única fuente. Cuando nuestro deseo de disfrutar, Maljut, acepta estos límites, se convierte en el lugar para vestir a las diez Sefirot y se llama “Diez mandamientos”. 

Mandamiento, que en hebreo es “Dover”, deriva de la raíz de la palabra hebrea, expresión (Dibur), que nace en Peh (boca) del Partzuf (entidad espiritual), conocido en Cabalá como el “Peh de Rosh” (es decir, el lugar de nuestra alma, donde actuamos en nuestra decisión de asemejarnos a la cualidad espiritual de amor, otorgamiento y conexión y que recibe la capacidad de amar y otorgar, según la fuerza de la intención de otorgar). Estas acciones suceden en el mundo de Atzilut, el más alto de los mundos espirituales, que está más cerca de la cualidad pura de amor y otorgamiento, la cualidad del Creador.   

Recibimos los diez mandamientos hasta después de conectarnos a los demás “como un hombre con un corazón”, para elevarnos por encima de los deseos que están en el rango egoísta, que se resisten a la conexión y que nos hacen odiarnos. Esa cualidad masiva egoísta, se representa en la historia de la Biblia, con el monte Sinaí (Sinaí de la palabra hebrea para odio [Sinah]. Si fracasamos en la conexión positiva con los demás, para elevarnos por encima del ego que nos divide, tampoco podemos descubrir ni observar ninguno de los diez mandamientos. Tenemos que estar en un nivel espiritual de alcance, llamado el nivel de “Bina”, una de las diez Sefirot que representa la cualidad pura de otorgamiento, para tener oído (Bina es la raíz espiritual de nuestro sentido de la escucha), para escuchar las diez expresiones desde el monte Sinaí. En otras palabras, necesitamos alcanzar cierto nivel de equivalencia de forma con el Creador, para observar los diez mandamientos. 

Podemos llegar a un nivel espiritual en el que descubriremos y observaremos los diez mandamientos, primero, pasaremos por un período de preparación en este mundo, donde nuestro principal énfasis sea alcanzar la conexión “como un hombre con un corazón” y hasta entonces, observaremos los mandamientos. De lo contrario, no podremos entenderlos. En resumen, “ama a tu prójimo como a tí mismo”, es la base de todo el alcance espiritual y ascenso a un nivel espiritual.  

Basado en la primera parte de la lección diaria de Cabalá de 3/jun/14, Shamati 66 “La entrega de la Torá”.
Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

Foto por Clint Adair en Unsplash.

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