Dos caras del egoísmo

Zohar para todos, VaYetze, ítems 23-24: La hembra de SAM se llama «serpiente», «mujer de prostitución», «fin de toda carne» y «fin de los días». Se aferra al Ruaj del masculino y se adorna con muchos adornos como una ramera repugnante que se alza en el inicio del camino y la vía para seducir a la gente.

Esto enseña que sólo necesita a los que comienzan a caminar por el camino de Dios, podrían caer en su trampa.

Habla de nuestro egoísmo, de nuestro deseo, que se engancha en pequeños placeres temporales y los ve como meta. Es decir, debemos darle a nuestro cuerpo la satisfacción fisiológica normal para que exista.

Se le da en la medida necesaria. Por ejemplo, primero debes alimentar al caballo y luego usarlo. Es lo mismo aquí, debes darle al cuerpo satisfacción para que pueda funcionar y existir con normalidad físicamente. Eso no se considera malo porque es necesario. Por eso, Cabalá dice que primero debes atenderlo, como está escrito: «Si no hay pan, no hay Torá«.

Si tratas a tu ego, no como un motor que te impulsa ni como el jinete que lo controla, sino como un burro que te controla, es malo.

Así el ego se vuelve como una prostituta, que espera tomar más de este mundo y tal vez incluso, del mundo espiritual. Trata de usar todas las aspiraciones, todos los deseos, todos los pensamientos del hombre, para vivir la vida de tal manera que recibas satisfacción e inmediatamente te sientas vacío nuevamente.

Sabemos que nada es eterno, todo es fugaz y al final, solo trae vacío. Por eso, las fuentes dicen que hay una esposa fiel, una fiel compañera de armas, con quien avanzas; es decir, trabajas correctamente con el ego cuando te ayuda, te es fiel en el camino para alcanzar la meta.

Y hay una ramera que sólo quiere lucrar contigo, tomarte para sí misma, no le importa en absoluto quién eres ni qué eres ni qué metas tienes, no camina contigo hacia la meta. Está contigo para arrebatar, beber, vender, apostar e ir a otra persona, es decir, a tu siguiente deseo.

Naturalmente, el hombre tiene todos los deseos, las intenciones y las posibilidades. Por tanto, debe cuidarse para que esta «ramera», es decir, su actitud ante la vida, no traspase los límites de lo necesario y no le lleve a comprometerse en metas, placeres temporales, totalmente ajenos y a quemar así su vida.
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De Kabtv “El poder de El libro del Zóhar” # 15

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