El coronavirus nos acorraló

El Creador nos envió una epidemia que está golpeando al mundo. Una vez más, tenemos que declarar cuarentena y encerrar a todos en casa. El Creador quiere que nos quedemos en casa y pensemos en cómo cambiar nuestra conexión de mala a buena. 

Es como un padre castigando a su hijo y lo pone en una esquina para que piense por qué lo castigó. Y nosotros, como ese niño, nos quedamos en esa esquina, sin pensar en nada, sólo esperando que todo termine y que nos dejen salir. Así es como nuestro egoísmo usualmente se establece en un lugar. 

¿Qué debemos entender? Que fuimos puestos en una esquina o encerrados en una habitación, como un castigo para que podamos pensar en cómo relacionarnos con la vida correctamente. Resulta que este no es un golpe sino una cura, porque con los golpes, el Creador nos sana. Debemos considerarlo como medicina, la misma ayuda que nuestros padres nos dieron cuando nos castigaban y esto estaba destinado a que mejoráramos. 

Ahora vemos cómo cada país se muestra orgulloso frente a los otros, por la forma  en la que se las arreglaron para combatir la epidemia del coronavirus y presumen de sus vacunas: Rusia, EUA, Alemania ¿esto es realmente lo que el Creador quiere de nosotros? 

La epidemia no termina aquí. Aún tendremos que pagar por ella con gran sufrimiento y mucho dinero, pero al final, la humanidad aprenderá que este no es “mi” o “tu” problema, sino que es “nuestro”. Por eso, todos juntos debemos desarrollar una medicina para luchar contra un solo enemigo

El Creador nos educa y así es en todo. Somos la última generación y esos golpes nos llevan a la unidad. Mientras más pronto lo entendamos, más pronto veremos que la solución es muy simple y rápida.
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De la lección diaria de Cabalá 21/jun/21, “Sobreponerse (Caminar en la superación”

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