Entre dos épocas

Necesitamos una seria reforma en nuestra actitud hacia los niños  -no solo una reforma al sistema educativo de enseñanza o de formación misma, sino en general, de toda nuestra vida, en la que los niños aprenden de nosotros, toman de nosotros todos los ejemplos con los que no están de acuerdo ni pueden implementar en sí mismos. 

Era una vez un niño que veía a su padre y la niña a su madre. Si el padre era zapatero o sastre, no importa qué, el niño sabía: “Creceré y también seré zapatero o sastre”. En ese entonces, los niños no tenían demandas internas.  

Las artesanías se han transmitido de generación a generación. Los niños vivían con sus padres. No deseaban ser diferentes. En aquellos días, la forma de vida, los ejemplos que los padres daban: cómo vivir, cómo comunicarse, todo era normal, todo le venía bien a los niños. 

¡Hoy, no! Actualmente los niños nos ven y se sienten en un mundo vacío. No tienen de dónde tomar ejemplos. Tienen que inventar su propio mundo. Y nosotros, tontos, no entendemos por qué están involucrados en toda clase de fanatismos, uso de drogas y todo lo demás. Todo pasa porque no estamos preparados para darles ejemplos de vivir correctamente. 

No aceptamos que son diferentes. Este es nuestro punto más básico. Necesitamos entender que son distintos, que tienen almas diferentes; y debemos vivir para ellos, no para nosotros mismos. Al vivir para ellos, nos corregimos también a nosotros mismos. Por eso está dicho: “He aquí a Elías, el profeta, antes de la venida del maravilloso y gran día del Señor, que pueda devolver el corazón de los padres a través de sus hijos y el corazón de los niños, a través de sus padres -para que no venga y golpee la Tierra con destrucción total”. Es decir, los niños nos deberían enseñar. 

Cuando la mujer se vuelve madre, es como si el hijo le exigiera crecer, para que aparezca en ella una actitud completamente distinta hacia la vida. Es lo mismo aquí. Debemos entender que al tener hijos, tenemos que ser más responsables y que ellos deberán determinar cómo debemos ser. 

Primero que todo, debemos estudiar la siguiente fase en la que nuestros hijos deberán vivir. Lo piden, pero no lo entendemos. Estamos en una generación de tales “cortes”, en un proceso transicional en el que estamos como entre dos épocas.
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De Kabtv “Close-up

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