Oportunidad de avanzar hacia la conexión

Mi nuevo articulo: «Oportunidad de avanzar hacia la conexión«

El caos actual que se apoderó de la sociedad israelí no parece prometedor. Sin embargo, si queremos ver las cosas de manera constructiva, debemos verlo como oportunidad para avanzar hacia la conexión, porque esto es lo que nuestro país realmente necesita hoy. La conexión sólo puede ocurrir cuando todas las partes involucradas quieren conectarse. Hay dos pasos para crear una conexión: 1. Las partes deben querer conectarse y 2. Deben hacer lo que sea necesario para conectarse.

El primer paso es, en realidad, el más difícil. Requiere revisar dónde estamos, darnos cuenta de que estamos desconectados y decidir que el odio que brota de todas las facciones de la nación hacia todas las facciones rivales es inaceptable. En otras palabras, tenemos que pasar de culpar a los demás por nuestros males a admitir que nuestro propio odio no contribuye a enmendar la situación. Si todos participan en este proceso, todo cambiará y será mejor. Sin embargo, nos llevará a una conclusión muy difícil: no podemos implementar el paso 2. Simplemente no podemos conectarnos con el otro lado, que creemos que es responsable de todos nuestros problemas. No podemos dejar de odiar.

Sin embargo, nuestra sensación de impotencia es exactamente lo que necesitamos; este es el comienzo del paso 2. En este punto, nos damos cuenta de que no podemos superar nuestro odio, porque está arraigado en nuestra psique; es nuestra propia naturaleza, como está escrito, “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21). Entendemos que no es un adagio bíblico; es un hecho de la vida; ¡Es lo que somos!

La belleza de este proceso es que, en ese momento de crisis, cuando sentimos que no estamos haciendo nada para conectarnos ni podemos hacer nada al respecto, porque nuestro odio es más fuerte que nosotros, es todo lo que se requiere: querer que la conexión suceda y darnos cuenta de que no podemos hacer que suceda. Cuando todos o al menos una cantidad idónea, lo deseemos lo suficiente, aparentemente sucederá por sí solo; nuestro corazón se abrirá a otros y entrará un nuevo sentimiento.

Pensamos que determinamos la realidad con acciones, pero en realidad la decretamos con nuestros deseos. Cuando queremos hacer daño a los demás, creamos un mundo abismal. Cuando queremos la alegría de los demás, engendramos un mundo hermoso. Cuando odiamos, pero queremos amar, pasamos de enemigos a amantes y el mundo que nos rodea cambia con nosotros.

Por eso, lo único que necesitamos es plantar en nuestra mente y corazón, la importancia de desarrollar buenas conexiones, amistad, solidaridad o cualquier otra emoción positiva que se te ocurra y desarrollarla en toda la sociedad, abarcando todas las facciones del país. Cuando sea lo suficientemente importante para tener estos sentimientos, vamos a querer sentirlo de verdad. Y cuando realmente lo deseemos, sucederá.

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