En el vaivén de la luz y la oscuridad

El trabajo en ascensos y descensos se nos da desde arriba, del Creador, quien nos empuja a este trabajo. A veces, Él nos revela un nuevo deseo de recibir, que estaba oculto y nos obliga a caer. Luego nos ayuda a superarlo y a explorar nuestro egoísmo, en la luz superior, en el deseo de otorgar. 

Los ascensos y descensos revelan, en forma alterna, el incremento del deseo egoísta y el aumento del deseo de otorgar, para que nos entendamos a nosotros y a la creación. Estudiamos nuestra naturaleza, en comparación con la naturaleza del Creador y logramos la oportunidad de avanzar hacia Él, al combinar una con otra. 

Todo llega como resultado de ascensos y descensos. Por eso, se requiere mucha preparación. Se necesita paciencia para pasar por miles de ascensos y descensos, hasta el final de la corrección, donde ocurre el mayor ascenso, precedido por el descenso más grande. 

Mientras más avancemos en el camino espiritual hacia la corrección, más profundos son los ascensos y descensos. El Creador creó para nosotros, uno contra otro y vamos adelante en el estudio de su obra, con la ventaja de la luz sobre la oscuridad.  

Siempre sucede en forma de contraste: a mayor oscuridad, mayor luz se revela. Cuando el eje del tiempo que nos conduce al fin de la corrección nos toma a lo largo de una onda senoidal —desde los más grandes descensos, hasta los más grandes ascensos, donde positivo y negativo se corresponden en magnitud absoluta. 

Por lo tanto, el trabajo consiste en aceptar los descensos, intentar anularse uno mismo, inclinarse, como se dijo sobre el rey David: “O Señor…ocultaste tu rostro y sentí miedo”. Y de hecho, es incómodo cada vez que la debilidad, la indiferencia y la decepción nos superan de una nueva forma. Es decir, nuevas formas de falta de deseo por la espiritualidad se revelan. Pero, llega el ascenso, nos da más fuerza, aclara el descenso anterior y nos permite justificarlo. 

Por consiguiente, es necesario aprender a partir de lo opuesto. Ese estudio no termina, hasta el fin de la corrección, como la ventaja de la luz sobre la oscuridad. Cuanto más oscuridad se manifiesta en sí, en todas sus formas, más luz y elevación se descubre después. Y de este modo, entendemos la luz, el ascenso al Creador, las formas de aproximarse a Él con precisión, en contraste con las formas de distancia y oscuridad que estaban en el descenso. 

Se dice sobre Rabbi Shimon, que se sentía sólo como Shimon, un simple mercader, una persona ordinaria. Y luego, se dio cuenta que este descenso fue tan grande, que aparentemente, después hubo un alto ascenso, especial, inusual.

Así debemos intentar mantenernos en ascensos y descensos, para que estas dos formas se apoyen entre sí, porque una es imposible sin la otra.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá del 7/jul/21, “el trabajo con ascensos y descensos”

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