Una pandemia viral multiplicada por la pandemia del egoísmo

Sólo las fuerzas del bien nos llegan de arriba, pero si no estamos preparados para recibirlas, las sentimos como golpes. Es el caso del coronavirus. Si hubiéramos estado preparados para aceptar, que eventualmente nos llegaría en forma de pandemia, si nos uniéramos y fuéramos internamente más cercanos ante el peligro, no se hubiera manifestado.

Observa cómo los animales se unen contra un desastre común. Cuando corren juntos, huyendo de una inundación o un incendio forestal, ya no se atacan. Sienten que deben salvar su vida y se suprime su instinto predatorio ante el instinto de autoconservación.  

Estamos en la misma situación. Los golpes que sentimos de la naturaleza o del Creador, la fuerza superior, deben impulsarnos a la conclusión correcta, para librarnos de ellos.  

Necesitamos ver cómo se portan los animales, cuando huyen del peligro sin atacar. Desaparece el instinto predador y sólo permanece el instinto de luchar por la vida. Si tomamos ejemplo del nivel animal, habríamos derrotado a la pandemia y salido de este estado en forma correcta y exitosa.

Pero el problema es que no estamos al nivel animal. Somos animales estropeados, porque tenemos el egoísmo humano que envenena todo. 

Por ende, ni siquiera podemos pensar en conexión ni en unidad ni en cercanía para escapar de la pandemia. Aún en el contexto de la pandemia global, los gobiernos y los individuos intentan sacar provecho y ganar dinero de los demás, porque creen que esto les traerá riqueza y éxito. 

Así que duplican el problema. En lugar de estar junto a los demás y suavizar la fuerza de Gevurá, multiplican la fuerza del mal. Por lo tanto, tendremos que aprender con sufrimiento

La pandemia no llega para hacer que la gente enferme o muera, sino para enseñarnos la forma de comportarnos con los demás. Pero por ahora, vemos que no estamos aprendiendo, sino que vamos en la dirección opuesta, es decir, el camino del sufrimiento. Cada país piensa que puede tener éxito y ganar a expensas de los demás países y naciones. Ese es el error. 

Sin embargo, gradualmente, bajo estos golpes, descenderemos a simplemente sobrevivir al nivel animal y empezaremos a ver que vale la pena ayudarnos unos a otros y no lastimar a los demás cuando huimos juntos de un desastre común.
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De la lección diaria de Cabalá del 16/jul/21, “La destrucción como oportunidad para la corrección”

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