Contrato matrimonial o evolución del ego

Pregunta: ¿Cuál es su actitud ante el hecho de que ahora la familia se basa en los principios del contrato matrimonial? Además, todos intentan ganar a costa del otro y huir de la responsabilidad, si algo le pasa a un compañero, si se enferma, etc.

Respuesta: Y vienes a mí con una pierna rota y me preguntas: «¿Cómo puedo saltar desde el segundo piso?» y ni siquiera puedes caminar. Es decir, vienes a mí con un problema y estás intentando solucionar otro con su ayuda.

El problema inicial es la educación. No podemos exigirle a la pareja que se va a unir, condiciones irrealizables, totalmente irreales, cuando no están preparados en absoluto.

Nadie se les enseñó, nadie los educó, nadie los elevó al nivel requerido. Crecieron con programas de televisión, cerveza, cigarrillos y discotecas. Ahora, de repente, deciden: “Vámonos, viviremos juntos. Está bien, casémonos». Y eso es todo.

Actúan de acuerdo con la forma en que fueron criados, ¿cómo puedes exigirles algo? ¿qué pueden exigirse el uno al otro? Por supuesto, nada. No se hacen las preguntas más simples de la vida: “¿De dónde vamos a sacar dinero para vivir? ¿cómo mantener a la familia? ¿qué educación le vas a dar a nuestros hijos? Nadie habla de eso.

Por lo tanto, el problema aquí no está en el matrimonio ni en el contrato o acuerdo matrimonial, sino en educar a la gente desde la infancia, para que lleguen de forma correcta a crear una familia. Cuando van a firmar un acuerdo o simplemente deciden mudarse juntos, es demasiado tarde para hablarlo.

Si fueron educados para pensar sólo en sí mismos, nada ayudará y no se les puede obligar a hacer nada. De todos modos, evitarán la pensión alimenticia, ni siquiera lo hablarán.

No existe en absoluto el concepto de deber en la nueva generación. Mi lugar en el mundo, en la naturaleza, yo como padre, como esposo, como hombre, como ciudadano, como soldado; ¡no existe tal cosa! ¡No! Y es natural. Nuestro ego se desarrolla todo el tiempo y no le dimos el marco adecuado, un programa para su correcto comportamiento.

Comentario: Constantemente tratamos de contenerlo.

Mi respuesta: Es todo lo que hicimos, constantemente presionamos al ego y se liberó. Al final, se liberó. «¡No puedes hacerme nada!» Esto es lo que cualquier niño pequeño le dice a sus padres.

De hecho, intenta darle una bofetada, irá a la policía (los niños ya saben que puedes ir a la policía). Es todo. Aquí es donde comienza, con absoluta libertad. Si intentas dejar de atenderlo, también irá a la policía: le debes.

Por un lado, no tienes derecho a presionarlo con tu educación; por otro, estás obligado a servirle. Los niños modernos lo saben muy bien. Están dispuestos a usarlo sin ningún sentimentalismo. No puedes mandarles, no eres una autoridad para ellos.

Eso es egoísmo. No los culpo en absoluto. Así crece nuestro egoísmo dentro de nosotros. Si estuviera en su lugar, haría lo mismo.

Si consideráramos correctamente la evolución del egoísmo en nosotros, de acuerdo con esto le daríamos a los niños el programa correcto de comportamiento, para que al final sean felices. Si realmente los hubiéramos cuidado con sensatez y correctamente, nada de esto habría sucedido. Pero, hoy, cuando ya tienes una pierna rota y me dices: “quiero saltar”, tienes que esperar hasta que se recupere, tienes que hacer algo con ella, tratarla.
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De Kabtv «Close-up» 19/ago/09

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