En el laboratorio de alcance del mundo superior

Todo nuestro trabajo está en anularnos ante el superior; por eso, inicialmente fuimos creados con el deseo de recibir, opuesto al Creador. Pero, no es el deseo de recibir en sí lo que necesita cambiar, sino la intención, para usarlo para otorgar a otros. Dado que el Creador quiere otorgar, puedo usar mi deseo de recibir al grado en que recibo del Creador, para darle contento. 

Para enseñaros, el Creador fragmentó nuestro deseo en piezas que se relacionan de forma egoísta. Si cada uno se eleva por encima de su ego y trabaja en beneficio de otros, así confirma que puede relacionarse con el Creador de la misma manera. 

Esta es una patente especial, inventada por el Creador, fragmentar nuestro Kli para que deseemos otorgar. Ahora, en lugar de un hombre, Adam, tenemos millones y millones de personas. Y como cada parte es opuesta a las otras, con la conexión y separación, podemos revisar lo que el Creador preparó para nosotros y cómo trabajar. 

El Creador está por encima y nosotros abajo podemos estudiar y cambiar los estados entre nosotros, revisando si nos acercamos o alejamos unos de otros. El Creador nos dio la oportunidad de estudiar todo el sistema espiritual superior en base al ejemplo de nuestras conexiones, para que vayamos a Él y le pidamos fuerza para acercarnos o distanciarnos y que nos enseñe las relaciones correctas. 

Nos dio la oportunidad de estudiar el deseo de recibir y el deseo de otorgar y construir relaciones espirituales, altruistas en nuestro mundo en lugar de relaciones corporales egoístas, para así sentir la naturaleza del otorgamiento, es decir, al Creador, así, gradualmente revelar la esencia de esta fuerza superior de otorgamiento y al practicar entre nosotros, poco a poco alcanzamos al Creador. 

Es una especie de laboratorio en el que podemos estudiar este mundo y el que está por encima, en la intención de otorgar. Si nos acercamos, descubrimos una distancia, un nuevo espacio entre nosotros, dependiendo de nuestras intenciones en relación mutua. 

Así aprendemos a nadar en este espacio. Al grado en que nuestro deseo se acerca, sentimos que abandonamos el espacio y movimiento corporal que nos fue dado desde el nacimiento. 

Todo nuestro mundo actúa en aras del egoísmo, nos acerca a lo que nos da placer y nos aleja de los problemas. Cambiando las relaciones corporales a las relaciones de otorgamiento, salimos a otra dimensión, la espiritual en la que queremos existir. Es decir, a partir del mundo corporal, a partir del deseo de recibir placer del otro, transitamos hacia el mundo espiritual hacia el deseo de complacer al otro. 

Esos dos estados son opuestos, debemos aprender a trabajar con nuestro deseo, para actuar sin prestar atención a la distancia física, pero sólo al grado en que nos acerquemos o alejemos de otros. Así entenderemos cómo nadar en el mundo superior, espiritual en el que nos acercamos a otros al otorgarnos mutuamente. 

Mientras más intentemos entender esas relaciones, estudiando el mundo superior, más entenderemos nuestro mundo inferior. Pues no conocemos nuestro mundo ni sus leyes corporales y no nos conocemos a nosotros mismos. 

Sólo al elevarte al anti-egoísmo, puedes conocer el mundo de la recepción. Podemos conocer el mundo superior sólo con el ejemplo del mundo inferior y viceversa, en el mundo superior podemos estudiar el mundo inferior. Podremos conocer y estudiar los dos mundos, dos formas de la misma realidad dentro de nosotros mismos y llegaremos a conocer la fuerza superior, la fuente de ambas fuerzas, para así entender al Creador. 

En estados de descensos, lo principal es seguir “como buey en la labor y como burro en la carga”, como el caballo que dócilmente sigue órdenes. Así queda claro que debemos organizar relaciones en el grupo, que nos ayuden, nos presionen como espuelas de jinete y nos obliguen a avanzar. Si el grupo no aplica esa presión, es muy malo. El grupo tiene que presionar e impulsar. 

El trabajo es restaurar el sistema de Adam HaRishón. Es llamado que conocemos al Creador por Sus acciones. Al construir conexiones mutuas en el sistema, alcanzamos la mente dentro de él y sentimos al que lo creó, su fuente, el Creador. 

El Creador creó el sistema y deliberadamente lo fragmentó, para que cuando nos unamos, lo conozcamos, a Él y a Sus intenciones. Todo es alcanzado en el proceso de construir el sistema. 

Al ensamblar el sistema de la creación, como si construyéramos una casa con ladrillos, podemos entender al Creador, aprender Su pensamiento, intenciones y metas y a conocerlo por Sus acciones. Revelamos al Creador no en algún lugar lejano, sino dentro de nuestra construcción, dentro de nuestra conexión. La esencia de esta conexión es el Creador.
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De la 1a parte de la lección  diaria de Cabalá 25/ago/21, «Anularse  ante  el Superior«

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