Medalla de oro para el entrenador

En los recién terminados juegos olímpicos en Tokio, hubo un momento muy emotivo cuando una atleta israelí Linoy Ashram, que ganó el primer lugar en la competencia de gimnasia rítmica, tomó la medalla de oro que recibió y la colgó del cuello de su entrenadora. En realidad, esto no es sorprendente, porque para el atleta su entrenador es como su padre o madre, todo depende del entrenador. Sin él, el atleta es sólo materia prima en las manos de un escultor. El entrenador lo hace campeón y, por supuesto, la medalla pertenece con derecho al entrenador. 

El atleta siente que fue su entrenador el que ganó el primer lugar. Y el entrenador siente que el atleta se sacrificó para seguir lealmente sus instrucciones, es un éxito conjunto. Usualmente hay una conexión cálida entre ambos, no puede ser de otra manera. 

Está dicho que “el hombre siente celos de todos, excepto de su hijo y de su estudiante”. Pues, un maestro verdadero pone todo lo que tiene en el estudiante y sus logros indican la habilidad del maestro. La medalla es dada no al entrenador, sino al atleta, pero no importa, La recompensa del maestro no es la medalla, sino la sensación interior de llegar a un nuevo grado. 

Si alguna vez alcanzo altos logros en la espiritualidad, será sólo gracias a mi maestro. Aún puedo sentirlo guiándome. 

Realmente espero que mis estudiantes, a quienes “entreno” para el ascenso espiritual, lleguen a niveles en los que el Creador será revelado en cada uno y también se conviertan en grandes maestros para toda la humanidad. 

Veo en los estudiantes la continuación del camino. El estudiante se vuelve las manos del maestro, su mente, todo lo que quiero lograr en la vida, lo traigo a mis estudiantes y ellos siguen pavimentando el camino.
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De Kabtv “Visión desde el interior” 9/ago/21

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