Caleb – luchador con esencia egoísta

Y esas son las ciudades que heredaron los hijos de Israel en la tierra de Canaán, las cuales Eleazar el sacerdote y Yehoshua el hijo de Nun y las cabezas de las tribus de los hijos de Israel, distribuyeron como su herencia. 

Por suerte fue su herencia, como el Señor ordenó a través de Moisés, para las nueve tribus y para la mitad de la tribu. …

Y los hijos de Yehudá llegaron a Yehoshua en Gigal; y Caleb el hijo de Jefone el quenezeo le dijo: “Tú sabes lo que el Señor dijo a Moisés el hombre de Dios en los concerniente a mí y en lo concerniente a tí en Kadesh-barnea. 

Tenía cuarenta años cuando Moisés, el sirviente del Señor, me envió a Kadesh -barnea para espiar la tierra; y le traje las palabras como eran en mi corazón. 

Y mis hermanos ascendieron conmigo, hicieron que el corazón del pueblo se derritiera; pero yo cumplí la voluntad del Señor mi Dios. 

Y Moisés juró ese día, diciendo, ‘Seguramente la tierra sobre la cual ha pisado su pie será su herencia y de tus hijos, por siempre, porque cumpliste la voluntad del Señor mi Dios’

Y ahora, he aquí, el Señor me ha mantenido vivo, como Él dijo, esos cuarenta años, desde el tiempo que el Señor dijo estas palabras a Moisés, mientras Israel caminaba en el desierto; y ahora, he aquí, hoy tengo ochenta y cinco años. 

Aún soy tan fuerte como ese día, como era el día que Moisés me envió; como era mi fortaleza entonces, así es mi fortaleza ahora, para la guerra, tanto para salir, como para entrar. 

Y ahora, dame esta montaña en la que el Señor habló ese día, porque escucharon ese día que ‘Anakim estuvo aquí y que las ciudades eran grandes y fortificadas. Que sea que el Señor esté conmigo y que los expulse, como declaró el Señor”. 

Y Yehoshua lo bendijo y le dio Hebrón a Caleb, hijo de Jefone por herencia. Hebrón, por lo tanto, se volvió  la herencia de Caleb hijo de Jefone el quenezeo hasta este día, porque él cumplió con la voluntad del Señor Dios de Israel. 

Y el nombre de Hebrón antes fue Kirjath-arba (ciudad de Arba); Arba era el hombre más grande entre los ‘Anakim. Y la tierra hubo descansado de la guerra. (Profetas, Yehishua, 14)

Caleb pide que le den la tierra para una parcela, que no es fácil de lograr. Más aún, no pide tierra fértil, sino trabajo para sí mismo”. Tengo 85 años, pero aún soy fuerte y aún puedo ser útil.  

Puede hacerlo precisamente a la edad que habla de la altura del alcance espiritual. Y en contra de los Anakim- grandes, altos, fuertes deseos que asustan a todos sólo con su apariencia. 

Caleb no tiene miedo de nada y sabe que puede superar esos deseos, porque tiene conexión con el Creador y con la gente y con una meta que debe revelar a todos. 

Declara: “Quiero pelear” porque la confrontación  entre fuerzas positivas y negativas revela y así es alcanzado el Creador que creó esas fuerzas opuestas.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 9/ago/21

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