“Día y noche” en el trabajo del Creador

Estamos dentro de nuestro propio deseo egoísta, que hace que naturalmente nos cuidemos sólo a nosotros mismos. Por eso, si queremos comprender al Creador, al ascender a la existencia espiritual, debemos resistirnos a nuestro ego y pelear contra él, con el fin de seguir la opinión de la Torá , la opinión del Creador en lugar de nuestra propia opinión. 

Este trabajo de rebajarnos a nosotros mismos, inclinar nuestro deseo egoísta ante el deseo del Creador, debe ser de forma contínua y así, construir un mundo superior, por encima de este mundo. 

Este trabajo es llamado fe por encima de la razón porque establecemos el deseo del Creador por encima de nuestro deseo, nos elevamos las fuerzas de otorgamiento por encima de las fuerzas de recepción. A pesar de nuestro deseo de distanciarnos unos de otros, necesitamos anularnos frente a nuestros amigos. Y así le damos forma a las propiedades del Creador en nosotros y comenzamos a sentirlo a Él de acuerdo a la similitud de nuestras propiedades. 

Este trabajo está volviéndose más claro, más enfocado y preciso. Una y otra vez regresamos a nuestro deseo por placer de manera que lo formateamos y organizamos de una nueva manera. Ahora sentimos todo dentro de nuestro egoísmo: toda la realidad, todo este mundo, todo este universo. Pero si intercambiamos nuestro deseo por el deseo de otorgar al Creador, en lugar de nuestro mundo, veremos el mundo superior, espiritual, verdadero y eterno. 

Para hacerlo, hacemos la transición de la razón a la fe por encima de la razón. ¿Por qué se llama fe por encima de la razón y no sólo opinión del superior? Porque cada vez que construimos la propiedad del Creador, de otorgar por encima del deseo de recibir placer, por encima de la propiedad de recepción, resulta que la opinión del Creador, no es sólo fe ni sólo otorgamiento, sino fe por encima de la razón, es decir, Bina, que gobierna sobre Maljut. 

Sólo así ascendemos cada vez más alto, hasta que dejamos la sensación de este mundo por la sensación del mundo superior y seguimos hasta adquirir por completo, la propiedad de Bina. Primero, comenzamos a separarnos de Maljut y entrar a Bina, después Maljut es incluída en Bina y así llegamos a Keter. 

Con este trabajo, revelamos al Creador y al mundo superior, cada vez más y más. Gradualmente, comenzamos por el camino andado tantas veces, para entender qué es la creación, cómo fue hecha la humanidad, el universo, toda la naturaleza y todos los mundos. Nuestro camino debe incluir todo lo que nos permita explorar mejor la conexión entre todas las partes y sentirnos dentro de la creación. 

Al mismo tiempo. Inevitablemente caeremos y nos confundiremos. Si cambiamos de estado en estado, de etapa en etapa, todo lo que era antes es borrado y perdemos todas las sensaciones, al entrar en una nueva etapa. Pues percibimos la realidad en diez Sefirot y cuando son renovadas, cuando un deseo llega y hay nueve Sefirot superiores, un cambio fundamental ocurre en todo nuestro Kli, en el que sentimos la realidad. Por eso, hay separación desde el estado previo, desde la percepción y sensación espiritual y una transición hacia un nuevo estado. 

Necesitas acostumbrarte a esas transiciones, llamadas “día y noche” en el trabajo del Creador. Un nuevo día no llega sin la noche, sin la revelación de Kelim nuevos y corregidos. Cuando nos encontramos en esos nuevos deseos, no entendemos dónde estamos y nos confundimos. Esta es la noche en el trabajo espiritual. 

Necesitas acostumbrarte a ese trabajo en la noche, a la sensación de oscuridad, la pérdida de sensaciones y entendimiento y entender la necesidad de esos estados, porque es imposible llegar a un nuevo estado, a una nueva etapa, sin ellos. Es el trabajo en la oscuridad, el que nos ayuda a ver lo que aún hace falta para que la noche se vuelva igual al día, la oscuridad brille como luz y llegar al estado en el que todo es día. 

Todo este camino, desde el comienzo hasta el final, es al doblegarnos, rebajar nuestro ego, hasta comenzar a trabajar con más y más. Desde Maljut hasta Bina ocultamos nuestro deseo y cuando alcanzamos el grado de Bina, el grado de otorgamiento, comenzamos a despertar el deseo de recibir placer y ascender de Bina a Keter.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 1/sep/21, “Bajeza y subyugación” 

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