En la línea final de la historia

El pueblo de Israel fue formado con gente que sintió que era su deber conectarse para alcanzar el significado de la vida y su propósito, la corrección de la creación y la fuerza superior. Por eso, se llamaron a sí mismos Israel (Yashar-kel), es decir “directo al Creador”. 

Abraham los eligió de entre los habitantes de Babilonia, es decir, de las naciones del mundo en ese tiempo y les enseñó el principio primordial de conexión: ama a tu prójimo como a ti mismo. 

Así, se elevaron por encima del egoísmo, que constantemente crecía en la sociedad humana, con saltos y brincos. El crecimiento tiene el propósito de asegurar una brecha suficiente entre el enorme ego de la humanidad y el poder de conexión por encima de ese ego y la sociedad está obligada a lograrlo. 

Cuando llegamos a cierto grado de confrontación entre el egoísmo y la conexión, ahí comenzamos a revelar la fuerza superior, el mundo superior y que nosotros pertenecemos al mundo espiritual. 

El creciente ego sirve como maquinaria que nos eleva de este mundo hacia el mundo espiritual. De recepción a otorgamiento, de odio a amor. Si seguimos los principios de “el amor cubre todos las transgresiones” y “cada uno juzga de acuerdo a sus propios defectos”, individualmente y juntos como grupo, podremos llegar a una conexión tan fuerte, que el Creador será revelado en ella. 

Por miles de años, el grupo reunido por Abraham en Babilonia cambió mucho. Parte de él desapareció, se disolvió, en las naciones del mundo y aún está por ser revelado. Hubo muchos en el pueblo de Israel que alcanzaron el grado del Creador, según su habilidad de sobreponerse a su egoísmo y conectarse. 

Con los años, las condiciones cambiaron, pero el principio permaneció igual, porque las leyes del mundo son constantes y no cambian. Sólo necesitamos estudiarlas y obedecerlas para llegar al estado corregido. 

Por eso, necesitamos estudiar el proceso que el grupo de Abraham pasó a través de su historia, dado que “los hechos de los padres serán señal para los hijos”. De esto entenderemos la dirección hacia la que debemos avanzar, lo que nos sucede y qué señales de las obras de los padres pueden ser vistas hoy, dado que el principio eterno de ama a tu prójimo como a ti mismo, la ley de unidad está siempre en acción. 

Desde el Arí en adelante, todos los cabalistas han dicho que entramos a la era del Mashiaj, es decir, el tiempo del fin de la corrección. Queda una última etapa de desarrollo y puede ser muy larga. Como siempre, las naciones del mundo están aplicando presión sobre el pueblo de Israel y esta presión está diseñada para forzarnos a unirnos, aunque sea con sufrimiento. 

Los judíos deben sacar conclusiones de su historia, conectarse y tomar ejemplo de los padres. En esa conexión, casi de inmediato sentiremos que disminuye la presión externa por nuestra reacción correcta y por nuestros esfuerzos por conectarnos. 

Así, todas las guerras que surgen contra nosotros, inmediatamente cederán porque comenzaremos por nosotros mismos, sin presión externa. Si revelamos las fuerzas para el avance y nos apresuramos, los que nos lo impidieron, nos ayudarían. Esta será la tendencia correcta, en acuerdo con la fuerza superior única, que quiere ver a toda la humanidad en esa unidad. 

Si no nos esforzamos por avanzar hacia la unidad, al grado de la falta de ese esfuerzo  las naciones del mundo y las fuerzas negativas dentro del pueblo de Israel mismo, se elevarán, lucharán, habrá confrontaciones, para despertarnos y forzarnos a llegar a la conclusión correcta: entender la razón de la presión y lo que debemos hacer. 

Hoy estamos en un estado muy delicado, muy preciso. Hablé de este peligro hace muchos años, pero no esperaba que sucediera tan rápido y que ya en nuestra época ese estado especial se desarrollaría en todos los países y naciones del mundo. 

Vivimos en la era de nuevas tecnologías y comunicaciones globales y llegamos a cierto entendimiento interno de lo que está sucediendo: la responsabilidad del hombre por la Tierra y por todo el universo. 

Actualmente, hay mucha gente muy educada, con una visión amplia, no como antes. Casi todos tienen la oportunidad de viajar por todo el mundo, ver la vida de otras naciones y conectarse con  el mundo por encima de distancias e idiomas. 

Aun así, en el asunto del antisemitismo, vemos que nada aydua: la ley que avanza a la humanidad hacia la conexión, actúa de manera dura, se podría decir que incluso de forma cruel. Primero, pone presión en aquellos que deben ser los primeros para guiar a la humanidad como nación que está obligada a hacer este trabajo, ser pionera en este camino y guiar al mundo entero. 

No hay forma de evitar esta ley. La luz superior, la fuerza superior, están organizadas de tal modo que, tan pronto como el pueblo de Israel, el grupo que surgió de todas las naciones, se reunió durante el tiempo de Abraham, se una otra vez y todos los caminos se abrirán ante este pueblo. No hay obstáculos; al contrario, hay fuerzas de la naturaleza dispuestas a ayudarlos y a elevarlos sobre sus hombros, a grados espirituales. Y después toda la humanidad estará feliz de unirse. 

Así es como el gobierno superior fue organizado y así es como será. Todo depende de Israel, como Baal HaSulam escribe en la Introducción a El libro del Zóhar, porque sólo ellos tienen libre albedrío. 

A los que anhelan al Creador se les llama Israel. Se sienten obligados a ir ellos mismos y a guiar a la humanidad hacia la conexión y el ascenso espiritual. Cualquier persona en el mundo, de cualquier nacionalidad; negra, blanca, roja o amarilla; y todos los estratos de la humanidad; el 1, 2, 3 y 4; pertenecen a una nación, que está obligada a llegar a la unidad y la adhesión con el Creador. 

Por eso, la presión sobre este grupo corporal llamado Israel crece en el mundo, aun cuando ellos no entienden lo que sucede. Pues, hace mucho abandonaron la misión de ir ellos mismos y guiar al mundo hacia la adhesión con el Creador. La humanidad tampoco ha recibido el conocimiento de que el mundo se está desarrollando con un propósito de ir a la corrección total, por eso no entiende las razones del odio. 

Los judíos están  confundidos y preplejos, no saben lo que se quiere de ellos y por su gran egoísmo, sólo sueñan con paz y prosperidad. Las naciones del mundo sienten que los judíos les ocultan y esconden algo. Y no les permiten llegar a una buena vida. 

Por eso, los dos grupos se sienten perdidos en la oscuridad, donde la agresión que viene de las naciones del mundo tropieza con el odio y el miedo que sienten los judíos.

Es claro que esto no beneficia a ninguno: un gran sufrimiento le espera a aquellos que cometen violencia y aquellos que son obstinados y no quieren escuchar de la corrección. Por eso, es nuestro deber explicar la situación a ambos e impulsar el proceso de corrección lo más posible.
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De la clase diaria de Cabalá 3/ene/20. “La elección judía: Unidad o antisemitismo”.

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