La parábola del hombre rico y su hijo

Carta 25, Baal HaSulam: un día, el hombre rico tuvo que viajar lejos por muchos años. El hombre rico tenía miedo que su hijo tuviera mal juicio y malgastara su riqueza, así que cambió sus propiedades por piedras preciosas, joyas y oro y construyó un sótano profundo donde ocultó todo el oro, gemas y joyas. Pero también, ahí puso a su hijo. 

Reunió a sus leales sirvientes y les ordenó evitar que su hijo abandonara el sótano hasta su cumpleaños veinte. Cada día le llevarían comida y bebida, pero no fuego ni velas en absoluto. Tenían además que revisar los muros y sellar cada resquicio para que no penetrara ninguna luz de sol. 

Para su salud, lo sacaban del sótano cada día una hora para un paseo por la ciudad, pero cuidando cuidadosamente que no huyera. En su cumpleaños veinte, le dieron velas, abrieron ventanas y lo dejaron salir.  

La parábola habla de nuestro estado. El grande, sabio y muy bondadoso padre (el Creador) intencionalmente nos mantiene  en un oscuro sótano para que tratemos lo que tenemos de manera correcta. Hasta que seamos más sabios, no debemos ver los tesoros que están a nuestro alrededor. 

Por otra parte, tenemos la oportunidad de salir y estudiar Cabalá, observar que otros se divierten y hacen todo tipo de tonterías. Algunas veces incluso envidiamos cómo pasan su tiempo. Y nosotros solo nos sentamos y nos afligimos porque aún no recibimos nada. 

Al pasar el tiempo, lentamente acumulamos varias impresiones de lo que existe en este mundo, que nos sacrificamos y renunciamos a ellas para pensar constantemente en el mundo superior y en el Creador, aún cuando no vemos nada. Al digerir todos esos estados, sentimos un gran sufrimiento.  

Naturalmente la aflicción del hijo era intolerable, especialmente cuando paseaba y veía a los chicos comiendo y bebiendo alegremente en la calle, sin guardia ni límite de tiempo, mientras él era prisionero con unos cuantos momentos de luz. Los paseos lo hacen sentir peor porque ve su estado en relación a otros. 

Y si intentaba huir, sería golpeado sin misericordia. Si abandonamos la Cabalá, no nos va mejor; nos atormentamos: “¿Qué hacemos en este mundo? ¿para qué? ¿por qué?” Estamos insatisfechos desde ambos lados: desde aquí y desde allá. 

Pero se molestó más cuando escuchó que su propio padre le había causado esa aflicción… Finalmente, este gobierno viene a nosotros del Creador ¡¿Por qué el Bueno y Absoluto nos hace esto?! 

…porque eran los sirvientes de su padre, siguiendo las órdenes de su padre. Es decir, todo nuestro mundo y todo lo que existe en él y toda la gente a nuestro alrededor, siguen las órdenes del Creador. 

Naturalmente, consideraba a su padre el más cruel de todos los crueles que vivieron alguna vez, ¿porque quién ha escuchado algo así? Es lo que comienza a entender en su estado. Es como nosotros. Cuando no podemos justificar al Creador, nos sentimos mal. Por un año, dos, cinco o más, intentamos estudiar, entender y ordenar el conocimiento en nosotros; pero no entendemos nada, no podemos comprender y estamos cada vez en mayor oscuridad. 

En su cumpleaños veinte, los sirvientes descendieron una vela, como su padre había ordenado. El chico tomó la vela, observó a su alrededor. Y he aquí ¿qué vio? Sacos llenos de oro y todos los deleites reales. ¡Todo el mundo ante él! ¡Puede hacer lo que quiera, usar absolutamente todo! ¡Entiende todo, sabe todo, todo está en sus manos; eternidad, infinito, perfección -todo!  

Hasta entonces entiende que su padre es realmente misericordioso y todo  fue por su propio bien. Inmediatamente entendió que los sirvientes ciertamente lo dejarían salir del sótano. Salió y no había guardias ni sirvientes crueles. En cambio, es noble, más rico que los más ricos de la tierra. ¿Qué sucedió? Baal HaSulam escribe: 

Pero en realidad, no hay nada nuevo, porque se revela que, desde el principio, era muy rico, pero en su percepción era pobre e indigente, oprimido en el foso todos sus días. Ahora, en un solo momento, ganó tremendas riquezas y se elevó desde el fondo del foso hacia lo más alto del techo. Envidiaba a otros jóvenes que caminaban al aire libre, se sentaban en cafés en las tardes, se reunían entre ellos y él es infeliz y lleva una vida sin objetivo en un sótano vacío y frío. 

En realidad, era solo su propia sensación. Sentía que “era pobre e indigente, oprimido en el foso todos sus días. Ahora, en un solo momento, ganó riquezas tremendas”. Le parece que se volvió rico, pero en realidad, todo el tiempo fue rico. Es lo mismo que si, de pronto, recibieras una notificación del banco de que tienes una herencia en tu cuenta. Aun cuando esa herencia te fue legada hace diez años, hasta ahora el banco se dio cuenta y te notificó. Estas cosas suceden. 

Me sucedió una vez. Vivía en Rehovot, un pequeño poblado a 30 kilómetros de Petaj Tikva. Tenía una cuenta de banco ahí. Por supuesto, lo olvidé. Los bancos no gustan de recordar a sus clientes estas cosas. Si les debes, ese es otro asunto, pero si ellos te deben, conservan el dinero. No lo roban, pero no te notifican. 

Mi amiga descubrió esta cuenta sin buscarla. Fue al banco por su propios asuntos y preguntó: “¿Cuánto tiene Laitman en su cuenta?” El empleado respondió que había 90,000 shekels. Fue hace mucho tiempo, era una gran suma de dinero. 

Por eso, entiendo a este joven que de pronto descubrió que es realmente rico y noble, entiende y conoce todo y puede controlar todo. Se volvió eterno, perfecto, infinito e ilimitado. En realidad, como escribe Baal HaSulam, nada nuevo sucedió, porque fue solo con respecto a la persona en sí. 

¡Imagina que estás sentado en un sótano oscuro! ¡No puedes salir! Tienes que pasar cierto tiempo ahí y se te dará una linterna. Y verás que ni siquiera necesitas abandonar el sótano, ¡todo está alrededor de ti! Ahora podrás usarlo correctamente y no hay necesidad de ocultar nada.

¿Quién puede entender esta alegoría? El que entiende que los “pecados” son el profundo sótano con la vigilancia cuidadosa que no nos deja salir. 

Es simple: el sótano y la vigilancia cuidados, son los “privilegios” y la misericordia del padre sobre el hijo. Sin ello, no podría ser tan rico como su padre ni llegar a ser listo y sabio. Por eso, es necesario encerrar al hijo y educarlo para preparar diferentes sensaciones en él. 

Pero los “pecados” son pecados reales y no errores. No hay coerción desde arriba. En su lugar, antes de recuperar su riqueza, esa sensación dominaba en el sentido completo del mundo. Pero una vez que se recupera la riqueza, ve que todo era misericordia del padre y no crueldad. 

Debemos entender que toda la conexión de amor entre el padre y su único hijo, depende del reconocimiento de la compasión del padre para el hijo con respecto al sótano, la oscuridad y la vigilancia cuidadosa, porque el hijo ve en esas misericordias del padre un gran esfuerzo y sabiduría profunda porque maduró y puede apreciarlo.
[248639]
De Kabtv “Fundamentos de Cabalá” 31/mar/19

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta