Nacer para la eternidad

Zohar para todos, Lej Lejá, ítem 98: Y cuando una persona muere, ese Nefesh nunca irá a la tumba y con esa fuerza de Nefesh que permanece en la tumba, los muertos se conocen y se hablan entre sí.  

Vivir en nuestro mundo antes de nacer en el mundo de Assiya, antes del despertar y de la iluminación, se conoce como estar en una tumba. Cuando abandono este lugar, abandono mi tumba. Rejem (útero) o Kever (tumba) son uno y lo mismo. 

Es decir, sepulto mis deseos actuales y asciendo al siguiente nivel. Es la forma de salir de la tumba, el nacimiento de un nuevo hombre. 

Para empezar, en nuestro mundo parece que creemos que después de que una persona es sepultada en la tierra, renace. ¿Por qué tratamos de esta forma un cuerpo muerto? ¿qué hay de utilidad en él y en nuestra nostalgia? ¿ir al cementerio para acariciar una lápida? ¿qué hay ahí? ¡Nada!

Pero esto llega precisamente de la conformidad con lo espiritual, porque desde nuestro deseo egoísta, espiritualmente muerto, nace un deseo correcto altruista. Por eso, tratamos nuestro egoísmo con ese respeto, porque todo nuestro desarrollo espiritual se basa en él. 

Pregunta: ¿Qué son estos muertos que hablan entre sí?

Respuesta: Los muertos somos tú y yo. Hablamos de cómo podemos vivir, de cómo salir de este estado. Esto se conoce como el cambio de la muerte a la vida.

Pregunta: Es decir, el mundo que vemos a nuestro alrededor, ¿está muerto? ¿toda la gente que camina en la Tierra, está muerta? 

Respuesta: Por supuesto, porque todos ven sólo en su interior. El Libro del Zóhar dice: “Ve toda la gente, las cuencas de sus ojos están hacia adentro”.
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De Kabtv “La fuerza de El Libro del Zóhar” #18

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