Rosh HaShaná, un nuevo inicio

Mi nuevo articulo: «Rosh HaShaná, un nuevo inicio«

“El hombre es lobo para el hombre”, dice el proverbio latino Homo homini lupus. Describe acertadamente la forma en que nos tratamos en la sociedad actual. Podemos haber llegado al punto en el que pensamos que no hay nada de qué regocijarse, destruimos: la Tierra, familias, países, pueblos, cultura y educación. Llegamos a una coyuntura muy mala. Por otro lado, este punto bajo podría servir como oportunidad para escudriñar nuestro estado, reiniciar y elevarnos por encima de esta situación, en este Rosh HaShaná, este Año nuevo.

Todo depende de si nos juzgamos con agudeza a nosotros mismos, si evaluemos el tiempo que hemos perdido y enmendamos nuestro estado, si decimos “¡Basta!” y hacemos lo necesario para una nueva vida. Esta nueva vida no implica construir nada nuevo, sólo buenas relaciones mutuas.

Rosh HaShaná, de las palabras “cabeza” “comienzo” [Rosh en hebreo] y “cambio” [Shinui], representa el comienzo del cambio, la capacidad de transformar nuestra dirección actual de sufrimiento, inseguridad y vacío en un nuevo camino en la vida caracterizado por felicidad, confianza y satisfacción.

Los símbolos de la festividad de Rosh HaShaná se asemejan al estado que anhelamos alcanzar. Manzanas con miel, representan el deseo de un año nuevo dulce y feliz. Comer una granada con todas sus semillas simboliza las buenas obras que debemos hacer. Una barra redonda de pan horneado, es la vida perfecta y completa que queremos lograr. Y la cabeza del pez, nos recuerda “ser la cabeza y no la cola”. El pez también simboliza al animal que vive en el agua y el agua es la gracia. Es como tener un niño recién nacido, rodeado de agua dentro del útero de su madre. Todos estos son signos de que estamos en el umbral de una nueva era, una nueva vida.

¿Dónde exactamente deberíamos comenzar este proceso de cambio? El primer paso hacia un nuevo inicio es tomar conciencia. Es importante darse cuenta de que las relaciones humanas, ya sean buenas o malas, determinan toda nuestra vida. No sólo nos afectan a nosotros, sino a todos los niveles de la naturaleza: inanimado, vegetal, animal. El nivel humano es el más alto en la escala de la naturaleza, por eso, si corregimos la forma disfuncional e imprudente como nos tratamos, esta corrección impregnará el resto del sistema.

Los problemas crecientes que vivimos a nivel mundial deberían despertar en nosotros una profunda introspección, hasta el punto en el que entendamos que todo depende de nosotros, de nuestra actitud hacia nuestro destino, hacia la naturaleza, hacia todos. Una evaluación exhaustiva de la calidad de nuestras relaciones revelará lo dañinos que fuimos durante el último año y que esa fue la causa fundamental de los dolores y tristezas que sentimos.

En consecuencia, un buen año nuevo estará determinado por nuestro deseo de implementar la gran regla de la Torá, “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Tenemos que examinarnos a nosotros mismos de acuerdo con este principio, ya sea que nos hayamos portado bien o mal con los demás.

Con todas las fuerzas del mal que se revelan en la sociedad humana y en la naturaleza, esperemos ser lo suficientemente inteligentes como para darnos cuenta de que nuestra fuerza reside en nuestra unidad. Por eso, nos conviene acelerar nuestro cambio de dirección, de separación a integración. Así, en lugar de devorarnos unos a otros como lobos, nos comportaremos como una comunidad fuerte de seres humanos cariñosos que constantemente se apoyan y aprecian. ¡Feliz Rosh HaShaná!
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