De deseos personales a comunes

Estas son las herencias que Eleazar el sacerdote y Josué, el hijo de Nun y los jefes de (las casas de) los padres de las tribus de los hijos de Israel, dieron como parcelas en posesión en Silo ante el Señor, a la entrada del tabernáculo. Y acabaron de repartir la tierra. (Josué 19:51)

El deseo común que el Creador creó y atrae hacia Él, para que pueda alcanzarlo, debe trabajar en la misma forma que la del Creador, bajo la cualidad de otorgamiento y amor y debe actuar como lo hacemos en el grupo. Cuando nos unimos en un grupo, podemos entender la forma en que nos relacionamos con el Creador, con la ayuda de nuestro deseo común, la intención, la práctica y la experiencia.  

Resulta que sin conocer esta conexión, no podremos dirigirnos al Creador. Ni siquiera sabremos hacia dónde ni cómo dirigirnos. Por lo tanto, cada tribu debe trabajar en su parte, con el fin de reunirse y dirigirse al Creador, precisamente desde su deseo colectivo común. Y luego, todos se unirán en una nación común. 

La persona debería ordenar todos sus deseos y construirlos, de tal forma, que comience con pequeños deseos y luego, con su ayuda, avance hacia deseos más grandes, para que busquen la conexión entre él y los demás. Y después, con base a este estado, a partir de estas acciones, desde esta experiencia, ya puede entender cómo dirigirse al Creador

Pregunta: ¿Qué significa “pequeños deseos”? 

Respuesta: Son los deseos egoístas menores, los que puedo manejar. Y hay otros con los que aún no puedo trabajar y sé que no puedo. Pero precisamente, debido a que trabajo con los deseos pequeños, puedo acercar a los grandes.
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De Kabtv  “Secretos de El Libro Eterno” 16/ago/21

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