Entrar en la impregnación del alma

Si cumplimos con las condiciones que nos da el Creador, que no nos permite encontrarnos físicamente, sino sólo virtualmente y acercarnos con nuestro corazón, avanzaremos aún más hacia los otros y juntos estaremos más cerca de la meta, es decir, del sistema de Adam HaRishon. Así, restauraremos este sistema del alma común y el Creador, la Shejiná, residirá entre nosotros. Así alcanzaremos la corrección.

No hay nada más que la fuerza superior, por eso, todos tratan con el Creador, pero sólo a través de los amigos. De lo contrario, no tenemos ninguna conexión con esa fuerza superior, pues el contacto con ella, sólo es posible en la medida en que mi conexión con los amigos sea fuerte y cualitativa, sólo así revelaré al Creador.

Del amor a los amigos, llegamos al amor al Creador, por eso es necesario dirigir todos nuestros pensamientos, deseos y acciones a ellos. Mientras más compleja, cualitativa y fuerte es la conexión que logremos, más descubriremos al Creador dentro de ella y podremos adherirnos a Él.

Todo el trabajo es despejar el área entre nosotros, de todos los pensamientos y confusiones extraños y siempre buscar la conexión verdadera, por encima de todas las afirmaciones y perturbaciones del egoísmo. Debemos ver todos los obstáculos como ayuda para guiarnos hacia la conexión correcta.

Al despejar el área entre nosotros de todos los pensamientos extraños, comenzamos a sentir al Creador en ella. Es necesario enfocar nuestra mente y corazón en este trabajo, porque ya estamos en el inicio de la impregnación, lo único que nos queda es expandir nuestra conexión y fortalecerla para poder ver el embrión espiritual, es decir, el alma de Adam HaRishon, que está comenzando a resucitar de la destrucción.

El embrión tiene deseos tanto de recibir como de otorgar y gradualmente comenzamos a escudriñarlos, escudriñando qué podemos usar para conectarnos con el grupo. Nuestra tarea es reunir todas las fuerzas y deseos que contribuyen a nuestra conexión y usarlos para construir la cabeza y el cuerpo del Partzuf espiritual. El resto de los deseos los dejamos de lado por ahora, luego se incluirán al final del Partzuf.

Por eso, ordeno mis pensamientos y deseos, elijo los que me permitan conectarme con los amigos del grupo y así, avanzo. Es decir, dentro de la gota informe de semen comienza la división en cabeza, cuerpo y el fin, del futuro Partzuf del alma.

Todo esto tenemos que hacer con respecto a la conexión con el grupo. Elijo y guardo todo lo que contribuya a la conexión con el grupo; trabajo con esos deseos. Los deseos con los que aún no puedo trabajar, los llevo al final y los dejo para más tarde.

Así, del más ligero al más pesado, comenzamos a escudriñar nuestros estados. Es decir, una gota de semen de la fuerza general de otorgamiento comienza a desarrollarse en nosotros. Un embrión espiritual, que se formó de todas nuestras fuerzas correctas, con nuestra preocupación y plegarias comunes, comenzó a desarrollarse dentro de la madre, dentro de Bina.
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Del Congreso Internacional de Cabalá 26/sep/21, «Entrar al estado espiritual – Revelar un nuevo mundo», lección 3

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