¿Por qué no podemos conmover al Creador?

Mientras más elevamos el propósito de la creación, más grande y más agresivo se vuelve el egoísmo que se nos revela.  Como está escrito: “El que es más grande que su amigo, su inclinación es mayor”. Corregimos el deseo egoísta y así crecemos.

La única forma en la que podemos crecer, es ascendiendo la montaña de deseos rotos que heredamos del pecado del árbol del conocimiento, es decir, de la ruptura del sistema de  Adam HaRishon. El Creador rompió deliberadamente este sistema para darnos un lugar de trabajo y corrección.  

Si el descenso no acaba y se intensifica, es porque no lo corregí lo suficiente. Es necesario que me incorpore más en la decena, incluso con ese descenso e intente incorporarme con todos, para cambiar el descenso por un ascenso.

Así avanzamos: un descenso, luego un ascenso del mismo tamaño, luego una caída incluso más profunda, una subida aún más alta, hasta que llegamos a la caída más profunda y luego ascendemos a la máxima altura, al estado de la corrección final

Por eso, necesitamos fortalecernos más y más en el grupo, para poder escalar los grados del ascenso y quedarnos lo menos posible en los descensos.

Si hice todo lo posible, pero aún no puedo salir del estado de descenso, quiere decir que el Creador me muestra que falta la plegaria. 

Hay dos condiciones para el ascenso: 

  1. Conexión en el grupo;
  2. Ayuda de arriba.

Para obtener ayuda de arriba, necesito elevar una plegaria desde el descenso, MAN y recibir la ayuda de arriba, MAD. Así tendré la fuerza para ascender. 

Todo esto necesito implementarlo en el grupo. Si no estoy en un grupo, junto con mis amigos no puedo elevar MAN, no recibiré ayuda de arriba, MAD y no podré ascender. Y dejaré esta trayectoria y regresaré al viejo estado. Sin ascenso al grado superior sin conexión en el grupo. 

Y, me quedo en el egoísmo y sopeso todo dentro de mí, maldigo al maestro, al grupo y al Creador. Podría hacer un cálculo correcto, para entender por qué me sucede y que aún necesito trabajar más en mi egoísmo todos los días. 

Necesitamos un elevador especial para el ascenso: la conexión en el grupo y una petición al Creador. Entro al elevador, es decir, entro al grupo, me dirijo al Creador y Él, no solo me eleva a mí, nos eleva a todos juntos.

Cabalá nos explica las leyes de la naturaleza. Ya sea que estemos de acuerdo con ellas o no, no pueden ser cambiadas. Si quieres avanzar, estúdialas y síguelas. Si no aprendemos y seguimos las leyes de la naturaleza, nada ayudará. El Creador no cambiará nada en ellas. No podemos ablandarlo ni rogarle para que las cambie. Eso nunca ha pasado y jamás sucederá. Finalmente, el Creador, Él mismo, es la naturaleza.
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De la lección diaria de Cabalá del 30/sep/21, “Baal HaSulam Shamati 10. ¿Qué significa “Apresúrate, amado  mío”, en el trabajo?”

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