Ropa limpia, para un alma limpia

Si no sentimos placer de ser purificados del bagaje previo, es que realmente no queremos ser purificados. Al final, seguimos anhelando placeres que no pertenecen al Creador, al otorgamiento, más bien, queremos satisfacción egoísta. 

Separarnos de la intención egoísta, de recibir para nuestro propio beneficio, se llama “trabajo de purificación”. Para hacerlo, debo saltar hacia la luz superior, como si fuera agua y sumergirme completamente en ella, para que la luz actúe en mí y me purifique. 

Así sucede en cada nuevo grado. Ascendemos a nuevos grados de alcance del Creador, acercándonos más a Él. Cada grado comienza con el trabajo de purificación de nosotros mismos. Esta es la primera fase. La segunda fase, ya es santidad, cuando ya nos encontramos en conexión con la luz superior.

Pero, primero, es necesario salir de nuestro egoísmo, purificarnos con la ayuda de la luz superior, como si estuviéramos saltando del agua, del mar. Una vez que estamos purificados, nos podemos poner ropa limpia, en otras palabras, restricción, pantalla y luz retornante.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 9/nov/21, Baal HaSulam, Shamati 54 «El propósito del trabajo-1»

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