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Placer sin fin

El Creador es lo absoluto. Quiere expresarse. No tiene otro medio para mostrar Su amor y expresarse en otorgamiento y amor. Por eso, creó a la criatura a la que puede darle todo.

Pero el deseo que surge en los seres creados es limitado; no pueden recibirlo todo ni disfrutar del amor del Creador. Ese es el problema. En última instancia, tan pronto como la creación comienza a aceptar la actitud del Creador y se llena de placer, el deseo se seca gradualmente.

Esto suele suceder durante la comida: mientras más como, menos apetito y sensación de placer tengo. Mi deseo disminuye hasta el punto de que ya no quiero comer, empujo la comida, incluso siento repulsión hacia ella, ¿cómo puede el Creador hacer interminable el placer en Su creación? Esa es Su tarea.

Esta es la solución: debe hacerlo de manera que no reciba para sí mismo. Que no disfrute de lo que recibe del Creador sino para deleitar al Creador.

Como el niño, por ejemplo, que come sólo para satisfacerse a sí mismo, es una cosa, pero cuando come para darle satisfacción a su madre, es un placer totalmente diferente. Así, crece, comprende la actitud de su madre hacia él y ambos se disfrutan, ambos están llenos de placer. Este es el propósito de la creación.

Por eso, la creación se crea de manera especial. Pasa por una serie de transformaciones, hasta que está preparada para disfrutar en bien del Creador, así como el Creador disfruta dando placer a Su creación.

Así, se vuelven similares, se unen y se aman.
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De Kabtv “Cabalá -la ciencia de la vida» 1/mar/18

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Mil veces caerás y te levantarás

Si recuerdo que el descenso viene del Creador, no es descenso. La caída real es desconexión total, cuando no tengo conexión con el Creador ni pensamientos ni deseos. Sólo hay una opción: contactarme a la decena.

Estamos en un estado llamado “mundo corpóreo”, por eso, podemos caer y comenzar desde cero, del nivel material, de la separación de la espiritualidad. Sin embargo, nos queda una especie de extremo del hilo, se cae una cuerda incluso cuando estamos en nuestro mundo. Y por eso, en este mundo estamos en el sistema de Bnei Baruj, en conexión con el grupo mundial, con la decena, con las clases.

Incluso si me aparto por completo y me alejo de la espiritualidad, aún tengo conexión material con el sistema espiritual: con la decena, con la clase. Mientras sienta esta conexión material con la decena y me aferre a ella hasta que el Creador me arroje por completo, a pesar de mi falta de deseo, odio y rechazo, se me considera que caí de lo espiritual, es decir, en un estado espiritual y puedo levantarme.

Por eso se dice: «Mil veces el justo cae y se levanta». Tienes que acostumbrarte a los descensos y no entrar en pánico. El Creador siempre da la medicina junto con el golpe. Si alguien en el grupo está en descenso, definitivamente habrá quienes no se cayeron y pueden ayudar. Además, están Gabai y Shaatz, responsables de cuidar la conexión en el grupo en cualquier estado y aumentarla. Todo depende de la organización correcta del grupo.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 16/dic/20, «Cercanos al Creador durante el descenso»

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Primeros pasos en espiritualidad

El trabajo del hombre, en este mundo y en todos los mundos, es acercarse al Creador. Subimos la escalera espiritual por sus 125 grados, cinco mundos, cada uno con cinco Partzufim, cada uno con cinco Sefirot. 125 Sefirot separan el estado más bajo del más alto.

Parte de este trabajo se hace en el tiempo de preparación en este mundo y parte en los mundos superiores. Depende del tipo de alma, del esfuerzo que necesita invertir en este mundo y en el mundo espiritual, pero el trabajo es esforzarse constantemente por acercarse al Creador.

Todo es a pesar de la resistencia de nuestro deseo egoísta de disfrutar y de la sensación de que a medida que nos acercamos, nos sentimos más lejos del Creador. El ego crece y me siento aún más distante del grupo y de los amigos. Por eso tengo más oportunidades para hacer un esfuerzo y avanzar con el grupo, con la decena.

Poco a poco, comenzamos a darnos cuenta de que la decena no existe aislada, sino que depende de las otras decenas. Estar en ascenso o descenso depende del entorno. El medio ambiente nos afecta y a la decena la afectan las demás decenas. Por eso, debemos pensar en cómo elevarlos e inspirarnos todos.

Nuestra tarea es acercarnos al Creador y la unidad principal de este trabajo es la decena. Por eso, todas las decenas deben influirse mutuamente y sentir su interdependencia.

El trabajo espiritual es elevar la Shejiná del polvo, es decir, restaurar nuestra conexión, el alma común de Adam HaRishon. Se rompió en pedazos y debemos levantar la Shejiná del polvo con nuestro esfuerzo y pidiéndole al Creador poder unirnos para acercar los Kelim rotos, a pesar de sus diferencias y de la resistencia de nuestro ego.

El Creador nos empuja cada vez más lejos, endurece nuestro corazón y nos sumerge en la oscuridad. Pero es consecuencia de la ruptura de Adam HaRishón y debemos trabajar cada vez más para unirnos por encima de la separación.

El Creador nos revela una caída cada vez mayor y necesitamos elevarnos a una unidad aún mayor. Y una vez más, caemos aún más abajo y nos unimos aún más: el egoísmo y la santidad crecen uno contra el otro. Los ascensos son cada vez más altos, pero esto se debe a que los descensos son más profundos. Por eso, mientras más grande es el hombre, más grande es su ego, su deseo roto.

Después del último congreso, nos sentimos menos inspirados, nos esforzamos menos por el Creador, que durante el Congreso. Eso significa que el Creador se distanció para que demos un paso hacia Él, como un niño al que se le enseña a caminar. ¿Cómo podemos dar este paso serio y consciente hacia los demás y hacia el Creador?
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 16/dic/20 «,  «Cercanos al Creador durante el descenso»

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Éramos como soñadores

La verdad es que el Creador llena el universo. Verdad (“Emet”) está hecha de las letras  “Alef” – “Mem” – “Tav” (“א – מ – ת”), es decir, de las tres fuerzas que existen en la creación. “Alef – א”  es la primera letra del alfabeto, Keter, el Creador. “Tav – ת” es la última letra del alfabeto, Maljut; y “Mem – מ”  está en medio, Bina, que conecta Keter y Maljut.

Hay que entender que la verdad no es lo que nos parece, según nuestra opinión y sensaciones; y está dicho: “Tienen ojos, pero no verán; tienen oídos, pero no escucharán”. Es decir, no sentimos dónde estamos, como si estuviéramos ciegos y sordos, no sentimos el mundo verdadero, avanzamos a tientas. 

Pero, es donde se encuentra la corrección. El Creador, a propósito creó este ocultamiento, para que podamos alcanzar la perfección, es decir, a partir del ocultamiento se llega a la revelación, desde la razón, hasta elevarse por encima de la razón, de Maljut a Bina, de recepción a otorgamiento.  

El hombre cree que siente el mundo exterior, pero de hecho, está encerrado dentro de sí mismo y se siente a sí mismo desde adentro. La realidad está dentro de nosotros. El universo, las galaxias, las estrellas, los planetas y la tierra, con todo lo que existe es “yo”. 

Es como si hubiera perdido la conciencia o si estuviera soñando. A veces sueño que camino por algún lugar, haciendo algo como si fuera real; pero cuando me despierto y veo que en la realidad, no es lo que soñaba. 

Lo mismo nos pasa cuando la espiritualidad se revela. Entendemos que estábamos en un sueño y ahora despertamos y vemos la realidad verdadera. 

Fe por encima de la razón, es entender que la realidad no es lo que actualmente imagino que es. De hecho, estoy dentro del Creador, la fuerza superior que me controla; y el vasto mundo que aparece ante mí, está dentro de mí y debo atraer la fuerza del Creador, para llenar todo mi mundo y poner todo en orden. 

El hombre debe hacer su mejor esfuerzo para revelar al Creador que llena el universo; y sólo puede hacerlo en la decena, desaparecer y disolverse en sus amigos, asimilarse en ellos, tanto que sienta que el Creador está detrás de todos sus amigos y espera que lo revele.

Así comienzo a percibir la luz de la fe, es decir, a sentir al Creador. Es lo que se conoce como fe por encima de la razón. La razón fue mi sentido de la realidad previo, vista con mis ojos y escuchada con mis oídos. Pero ahora, comienzo a sentir la realidad más allá de la percepción física y a través de mis amigos, llego a la revelación del Creador, quien llena mi Kli espiritual, las diez Sefirot de mi alma. 

De este modo, llegamos a la primera revelación espiritual y seguimos avanzando cada vez más y más.
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De la 1a parte de la lección diaria de la Cabalá 9/dic/20 “El trabajo con fe por encima de la razón”

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Enciende la luz en tu alma

Si supero hasta el máximo la resistencia del ego, asignado a mí, de acuerdo a la raíz de mi alma y llego a la conexión en la decena, el Creador puede ser revelado entre nosotros.  

La oposición entre luz y oscuridad, separación y conexión, llega a tal punto que, este contraste entre ego y santidad, es suficiente para que la oscuridad brille como luz. La primera luz es revelada en nosotros, la luz de Nefesh y entramos en el camino de la luz. 

La tensión entre la desconexión y el anhelo por conectarse llega a tal magnitud que hace que la luz se encienda. Como una bombilla que enciende a 220 volts. La intensidad de nuestra conexión y nuestra oposición se vuelve tan grande que la oscuridad comienza a brillar como luz. A partir de la oscuridad, invitamos y atraemos al Creador hacia nuestra conexión. 

Al grado en que me acostumbro a apreciar estos estados oscuros en los cuales no tengo ningún deseo, ninguna mente, ningún pensamiento correcto y sé que estos estados nos conectan, enciendo la luz en mi alma oscura, revelo al Creador más y más.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 9/dic/20, “El trabajo con fe por encima de la razón”

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Al cuidarnos a nosotros mismos, cuidamos al mundo

Después de la clase, salimos al ancho mundo y el mundo, la humanidad, todo el Kli de Adam HaRishon, entra entre nosotros, los diez amigos. El mundo comienza a fluir dentro de la decena, los amigos con los que me conecto y nos trae sus pensamientos y deseos.

Debemos sentir los deseos del mundo; de lo contrario no lograremos la corrección general. Debemos entender que esto no es política ni economía, sino que el enorme deseo del alma común de Adam HaRishon se interpone e influye en nosotros para que volvamos a la unidad por encima de los obstáculos. A pesar del ego añadido, nos volvemos a conectar con una fuerza aún mayor.

Las impresiones del gran mundo no deberían separarnos. Absorbemos del mundo sólo las impresiones con las que luego podemos trabajar para corregir.

Si no rompemos nuestra conexión, el gran mundo, que influye en nosotros durante el día, se conectará adecuadamente y podremos corregirlo. Y al corregirlo dentro de nosotros, causamos sus cambios afuera porque ya hay conexión entre lo interno y lo externo.

Si durante el día, en la decena, el mundo no puede dividirnos ni separarnos le transferimos nuestra unión, por lo tanto, corregimos al mundo. Gradualmente se convierte en parte de nuestro Partzuf espiritual, su final (Sof). Aún no podemos trabajar activamente con él, pero ya se está convirtiendo en una parte útil del Partzuf.

Así que, día a día absorbemos nuevos deseos del mundo y le transmitimos el poder de la unidad. Toda la humanidad pertenece a un Kli, un alma. Al tratar de unirnos en la decena, construimos la parte interior de la vasija espiritual y la cabeza (Toj y Rosh). Y toda la gente que aún no se une es el final del Partzuf (Sof). Por eso, debemos unir estos deseos.

Vivimos en el tiempo de la corrección general y debemos pensar en el mundo entero. Estamos entre la gente, en contraste con los cabalistas del pasado que vivían en una cueva como ermitaños, en pequeños asentamientos. Los cabalistas siempre buscaron la soledad porque no era necesario trabajar para corregir el mundo.

Pero vivimos en una época diferente y, nos guste o no, obtenemos impresiones de todo el mundo. Durante el día, absorbemos sus deseos y debemos procesarlos. Y cuando nos unimos en la decena, debemos tener en cuenta que nuestra unidad también incluye los deseos recibidos del mundo. Y cuando regresamos al ancho mundo, influimos en él con deseos corregidos y el mundo cambia y avanza hacia la corrección y la unidad.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 1/12/20, «El trabajo con fe por encima de la razón»

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Criterios para el avance espiritual

La verdadera sensación espiritual depende sólo del alcance de nuestra cercanía y conexión en la decena. Sólo por la fuerza de nuestra conexión nos acercamos al Creador y recibimos de esta acción un resultado espiritual, el sentimiento de espiritualidad.

La diferencia entre la conexión que teníamos antes y la conexión que logramos ahora da una sensación de avance espiritual. Y, debemos preocuparnos sólo por esto y enfocarnos sólo en esto. Si no avancé a una conexión más fuerte con mis amigos de la decena, no cumplí con mi deber de corrección. En otras palabras, no viví en el mundo espiritual, sino sólo en el mundo corporal.

La diferencia entre corporalidad y espiritualidad está determinada por lo que quiero promover exactamente en mi existencia: mi mente y sentimientos actuales o nuestra conexión para elevarnos a la mente y los sentimientos espirituales, es decir, a fe por encima de la razón.

No podemos ascender a la espiritualidad a expensas de la corporalidad, sólo por encima de ella, con fe por encima de la razón. No necesitamos tomar nada de este mundo excepto los disturbios que convertimos en Kli espiritual al elevarnos por encima de ellos. Y si me aferro a este mundo y me separo del grupo, no tengo la conexión correcta con mis amigos. Pues, cuando llego al grupo, me olvido de este mundo por un tiempo.

Necesito sentirme constantemente conectado con el grupo y dejar que el mundo corporal invada mi mundo espiritual, el grupo, sólo cuando lo permita. No debo caer bajo su poder para que me absorba y me controle. Establezco prioridades, de tal manera que el desarrollo espiritual sea más importante que la existencia corporal.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 1/dic/20, «El trabajo con fe por encima de la razón»

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El adaptador entre nosotros y el Creador

Necesito cambiar tantos pensamientos y deseos como sea posible y llevarlos por encima del límite para atribuirlos al Creador, aferrarnos a la fuerza superior. Se puede hacer en la decena, que sirve como conector, adaptador, que me ayuda a adherirme al Creador. 

Si organizamos correctamente la decena, veremos la fuerza superior en ella, podremos percibir y ajustarnos más y más a ella, sintonizarnos con más deseos y más pensamientos en nuestra conexión y así nos acercaremos más al Creador.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 25/nov/20, “El trabajo con fe por encima de la razón”

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