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Independencia de nuestra naturaleza

El individuo nace y existe en este mundo para lograr independencia de su naturaleza, para separarse del nivel inanimado, del deseo de disfrutar y construir su forma opuesta.  Esto significa volverse independiente del estado previo. El siguiente nivel no existe en su forma completa, para que así se pueda visualizar, estudiar y tomar ejemplo. No tenemos a nadie a quién imitar. Sólo podemos aspirar a las cualidades opuestas y de esta forma, construir el siguiente nivel.

A cada momento deseos y pensamientos cambian y crecen y el individuo puede trabajar en lograr independencia de ellos, en construirse a sí mismo. Se desarrolla más y más en el nivel animal, deja de estar en el estado simple del animal, en el que nació, pero el egoísmo, la inclinación al mal, se vuelve cada vez más evidente. Pero el mal fue creado para construir sobre él lo opuesto, el nivel espiritual, la inclinación al bien, el hombre (Adam).  

El nivel humano se caracteriza porque requiere conexión con los demás, no como el nivel animal, en el cual todos se sienten cada vez más aislados y distantes entre sí. Al mismo tiempo, en el nivel animal pareciera que separándose de los demás se alcanza independencia. Pero para construirme en el nivel humano, necesito anularme y conectar con todos. Uno se pregunta: “¿Dónde está aquí la independencia?” Al contrario, me olvido de mí en beneficio de los demás. Es totalmente lo opuesto.  

Necesitamos darnos cuenta, con el llamado de la naturaleza, de lo insignificante que es nuestra lucha por la independencia animal.  La independencia al nivel de hombre, es la aspiración de cumplir con las instrucciones de la fuerza superior. Construimos nuestra semejanza con el superior, al grado en que nos sobreponemos a nuestra naturaleza animal.

Está escrito: “El Creador salva a los humanos y a los animales por igual” —ambos niveles se desarrollan, se apoyan mutuamente y juntos construyen la independencia de su naturaleza a partir del deseo de disfrutar. En esa forma alcanzamos el propósito de la creación, el Creador creó en todo el deseo egoísta, para así poder construir el nivel del hombre, Adam, semejante al Creador, por encima y en adhesión, apoyo mutuo, conexión de todos los deseos.1

Todo lo que dijo Baal HaSulam sobre el pueblo de Israel, hace casi cien años, sigue siendo relevante hoy —realmente somos como “nueces dentro de una bolsa”, porque somos forzados a estar juntos, debido a la influencia de fuerzas externas negativas. Nadie sabe la gran misión de este pueblo, aún debe ser revelada. Por lo tanto, anhelamos el indiscutible derecho de las demás naciones de existir en su tierra.  

Pero los judíos son un pueblo especial y nadie en el mundo tiene una actitud positiva hacia ellos. Es un fenómeno especial, el pueblo de Israel, por sí mismo, no puede unirse de forma natural y siente su separación interna.   

Incluso los no judíos, en quienes se ha despertado el punto en el corazón —el deseo de unirse con la fuerza superior que los lleva a estudiar Cabalá —también revelan lo diferente y distantes que están entre sí. No tienen deseo de acercarse a los demás. No importa a qué nación pertenecen en el mundo corporal, pero en cuanto se unen en un grupo comprometido en el avance espiritual, inmediatamente se vuelven similares al pueblo de Israel: se sienten igual de divididos. Cada grupo es como una bolsa de nueces que se rozan con la fricción de unos contra otros, pero no quieren conectar.

Esta es una manifestación de la misma naturaleza, tanto en el pueblo de Israel, como en los grupos cabalistas alrededor del mundo que quieren acercarse al Creador. A partir de esto queda claro que los judíos no son un pueblo, sino un grupo de cabalistas que existió en el pasado. Alguna vez estuvieron en un nivel espiritual, pudieron sobreponerse a la separación y unirse. Luego cayeron de esta grandeza y ahora existen en la forma opuesta.

Es necesario estudiar nuestro estado espiritual a partir de su forma opuesta que existe hoy. Al final, cuanto más nos desarrollemos e intentemos estar juntos, menos podremos lograrlo. Pero nos debemos alegrar de que el mal, nuestra naturaleza, se revele. Esta naturaleza no es ordinaria, es mucho peor que la de las demás naciones, porque viene de la fragmentación.

Los demás tienen una naturaleza animal ordinaria y luchan por el bienestar material de su cuerpo. Pero el pueblo de Israel que intenta unirse y estudiar Cabalá, consciente o inconscientemente, despierta la Luz superior que reforma y así revela la fragmentación, falta de unidad y de espiritualidad. Por lo tanto, las cualidades anti-espirituales, opuestas al Creador, se revelan en nosotros.

Se requiere aclarar, entender y tratarlos con gran respeto, porque están por encima de las consecuencias de la fragmentación -corrupción y rechazo por la espiritualidad y la unidad, que necesitamos para construir el estado corregido.  Todos estos estados en los que estamos en oposición a la unión y a la corrección, tanto como aquellos que sustentan la unidad, pertenecen a la fase del humano. Por lo tanto, necesitamos apreciarlos y trabajar en ellos.

La corrección se refiere sólo al nivel humano. Requiere que nos unamos y coincidamos en nuestras opiniones y sensaciones, no obstante nadie quiere renunciar a sus opiniones y sentimientos, la conexión tiene lugar por encima de ellos, como un hombre con un corazón, como el primer hombre llamado Adam HaRishon. Al final, aún la última persona corregida será igual. La revelación de la fragmentación anterior, indica una futura corrección.

Por lo tanto, hoy somos un grupo especial, un nuevo pueblo, gente del Creador que está intentando levantarse a sí misma del polvo.2

Hay personas con tal deseo de disfrutar, que están unidas en el nivel animal. Se sienten en cercanía y comprensión de acuerdo a sus cualidades corporales y por lo tanto, se sienten bien juntas. Todos sienten que vale la pena la relación con ese grupo, con esas personas. Existen 70 naciones así en el mundo, grupos que tienen su propio espíritu, grado de unidad, nivel de existencia, carácter y genes físicos. La gente siente de forma natural que pertenece a uno de esos grupos. Incluso si aparece odio entre ellos, es meramente corporal y no tiene nada que ver con la espiritualidad.

Pero al mismo tiempo, puede haber un grupo a un nivel superior, que existe en conexión por un objetivo especial. Este objetivo no es natural, está por encima de la naturaleza corporal: es para conectarse por encima del propio egoísmo. Aquí, dos opuestos se combinan. Por un lado, existe una conexión negativa entre ellos, porque nadie se siente ni obligado ni conectado a este grupo. Pero, por el otro lado, están unidos por un objetivo artificialmente determinado.

Un objetivo común crea un espacio común para ellos, porque sólo al juntarse pueden alcanzar este sublime y elevado propósito. Entonces podrán ser llamados un pueblo especial —no de acuerdo al ADN corporal, sino conforme a los genes espirituales (Reshimot) que en ellos se despiertan.

Ese grupo que alcanza una nueva forma de conexión, en contraste a su separación corporal natural, es llamado pueblo de Israel (Isra-El) porque se quiere volver semejante al Creador (Yashar-El), a la fuerza superior. Posee una nueva naturaleza, una nueva esencia. De generación en generación, ha estado intentando alcanzar la fuerza superior, creó una metodología para hacerlo y estableció prácticas conforme a la fuerza superior como; días festivos, días especiales y preceptos físicos de acuerdo a su alcance espiritual.  

Es decir, la unión se forma de acuerdo a las leyes espirituales. Un grupo de gente que establece leyes y costumbres para sí misma, conforme al origen superior, aparece en la historia. Cada nación tiene sus propias costumbres, pero las costumbres del pueblo de Israel corresponden a pasos espirituales, ya sea que se alcanzaron en el pasado o que están determinadas para futuro, como “una señal para los hijos”. Estas costumbres le recuerdan al individuo los niveles espirituales que tiene que alcanzar.3

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 9/may/19, Día de la Independencia, 

1 minuto 0:20

2 minuto 9:30

3 minuto 19:57

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¡Feliz festividad de la concepción espiritual!

Mientras más profundizamos en explicar la festividad de Janucá, más nos convencemos de que contiene todo el camino, todos los eventos, y todos los estados por los que pasa uno que desea revelar el mundo espiritual, la fuerza superior.

Podría parecer un antiguo relato que se ha convertido en  una festividad popular o para niños: encender velas, comer donas dulces…

Sin embargo, en realidad, Janucá contiene toda la lucha de una persona mientras sale de este mundo, hacia arriba. Se sobrepone a todos los obstáculos que el Creador coloca frente a ella con el fin de revelar, por encima de ellos, el mundo superior, su estado perfecto y eterno, la “ventaja de la Luz desde la oscuridad”.

Se revela precisamente contra los estados pasajeros, imperfectos, que vienen a nosotros en tiempos de grandes calamidades y guerras, la toma de conciencia de la naturaleza humana egoísta.

Discernimientos, discernimientos, discernimientos… a través de todos los estados que estamos destinados a experimentar. Nadie que anda por esta vía puede sacarle la vuelta o saltarse ningún discernimiento u obstáculo; uno tiene que pasar por ellos uno tras otro. Nadie recibirá más o menos trabajo que otros, cada persona puede tener sus propios acentos o medidas, pero en realidad, cada uno de nosotros pasa por cada paso en este camino.

No sólo todos somos partes de un cuerpo, sino a través de la ruptura también hemos llegado a estar incluídos el uno en el otro y cada persona está dentro de todos. Alguna vez, antes de la ruptura, la inclusión recíproca existía sólo entre los deseos otorgantes.

Sin embargo, tras la caída del pecado de Adam HaRishón, los deseos receptores y otorgantes se mezclaron entre sí, junto con la Luz superior que los había llenado en el tiempo de la ruptura. Como resultado, cada estado incluye todos los otros, y sólo llega a discernirse a través de la falta de corrección. Por lo tanto, cada persona tiene que pasar por todos los estados.  

La cualidad de otorgamiento, Biná, debe revelarse durante Janucá. Nos explica todas nuestras cualidades, nuestro camino, la salida de una persona de revelar este mundo a revelar el mundo superior que le muestra de qué se debe separar y liberarse, de qué se debe distanciar y a qué se debe acercar, aferrarse, conectarse, y en qué forma.

Todo esto está contenido en la festividad de Janucá, en las correcciones por las que tenemos que pasar. Podríamos llamarla “la festividad de la concepción y lactancia espiritual”, es decir, un estado pequeño por ahora. Pero ya es un estado espiritual: Aun cuando una persona todavía no puede usarlo en la práctica, ya está ganando el entendimiento y fuerzas que corresponden al mundo superior, es decir, al mundo espiritual.

Entra en el grado de Biná, ¡y esa es la entrada al jardín del Edén! Comenzando de esta etapa en adelante, se construye a sí mismo en equivalencia con el Creador. Antes de la festividad de Janucá, sólo se estaba corrigiendo a sí mismo para elevarse por encima de su egoísmo, para liberarse y separarse de este. Al leer artículos acerca de Janucá nos esforzamos por revisar, discernir y entender las condiciones que nos permiten adquirir la cualidad de otorgamiento, Biná.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 15/dic/17, clase con el tema: Janucá de acuerdo a Cabalá

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¿Cuándo regresarán los macabeos?

Pregunta: ¿Cuál es el significado cabalista de la fiesta de Janucá?

Respuesta: El significado cabalista de Janucá es que al descubrir que somos totalmente egoístas, que no tenemos conexión con el mundo espiritual y que vivimos sólo una vida animal, nos damos cuenta de que debemos sacudirnos el ego y empezar a vivir con Luz dentro del corazón, aspirar a una conexión sincera.

Sólo en nuestra conexión podemos revelar el mundo superior, la fuerza superior. Encender entre nosotros una pequeña llama, la cualidad de otorgamiento y amor mutuo, se llama «Janucá«. Desde esa pequeña Luz llamada Néfesh, después Rúaj, Neshamá, Hayá y Yejidá, que son las relaciones de amistad mutua, gradualmente comienza a florecer algo que nos permite conectar todas nuestras cualidades y aspiraciones y comenzar a sentirnos en una familia amable y que nos apoya.

Sucede gradualmente. Hay siete etapas en el mundo espiritual: Jesed, Gevurá,Tiferet, Netzaj, Hod, Yesod y Maljut. Ascendemos de abajo hacia arriba, de Maljut a lo más alto, a Jesed, encendemos entre nosotros una Luz cada vez mayor.

Esto es lo que representa Janucá (del hebreo «Janu-cá«, «janayá«, parada). Después de esta parada, hay un período hasta Purim, cuando alcanzamos las Sefirot sobre Jesed: Biná, Jojmá y Keter. Así logramos unidad absoluta, total iluminación y la consagración de nuestra conexión mutua y, realmente nos convertimos en un todo, en un alma llamada «Adam«.

Debemos aspirar a lograrlo, porque esa es la meta de nuestra vida, de nuestra existencia, es la meta de la creación.

Pregunta: ¿Dónde están los griegos en este camino?

Respuesta: Los griegos están entre nosotros, son fuerzas que nos separan, nos impiden unirnos, nos alejan unos de otros, como antes lo hicieron los egipcios.

En otras palabras, lo que impide nuestra unión y adhesión se llama, según el nivel; egipcios, romanos o griegos. Pero en principio, es nuestro ego.

Aún ahora obedecemos a egipcios, romanos y griegos, son las llamadas «naciones del mundo» que existen dentro de nosotros, las fuerzas egoístas que nos controlan.

Pregunta: ¿Así que no estamos en guerra contra ellos?

Respuesta: No, en absoluto ¿cuál guerra? Por el contrario, invitamos a todos nuestros enemigos externos. Ni siquiera los consideramos enemigos. Somos elitistas. Pensamos que su cultura, ciencia y educación son lo mejor para nosotros. Ni siquiera planeamos unirnos entre nosotros.

Pregunta: En otras palabras, queremos vivir como ellos, pero ¿deberíamos querer vivir como la nación de Israel?

Respuesta: Vivir como la nación de Israel no significa estar sentado de mañana a noche leyendo la Torá. Debemos construir la sociedad correcta, en la que todos estemos conectados por las leyes de amistad y amor. «Ama a tu prójimo como a ti mismo» es la ley principal de la Torá y debemos comenzar a obedecerla.

Pregunta: ¿Cuándo vendrán los Macabeos a iniciar la guerra?

Respuesta: Estamos tratando de hacerlo tan pronto como podamos.

Pregunta: ¿Ocurrirá de repente? o ¿en el último momento, cuando todo llega a un callejón sin salida, en sufrimiento?

Respuesta: Ojalá no suceda así. Los macabeos vinieron cuando no había alternativa y Judá el macabeo gritó: «El que esté por el Creador, ¡sígame!»

No obstante, esperemos que gradualmente, con la difusión de Cabalá, lleguemos a un momento en que la gente comience a entendernos y quiera seguir esta idea.

Pregunta: Si hablamos en términos del mundo material, ¿los macabeos eran cabalistas?

Respuesta: Por supuesto. “¡Todos los que estén por el Creador, síganme!” Es una llamada cabalística, es decir: “¡Unámonos! Estamos de acuerdo en ser el punto central de conexión”. Judá el macabeo fue un gran erudito, un gran sabio, un Cohen (sacerdote) y por eso pudo hacerlo. En su nivel espiritual, realmente tenía el poder de atraer a toda la nación.

Pregunta: En otras palabras, en esencia, ¿el Creador es unidad?

Respuesta: Sí. La experiencia de la unidad y la experiencia del Creador es la misma. El Creador no existe fuera de nosotros, es la fuerza de unidad y amor que alcanzamos. La llamamos Creador.
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Del Kabtv «Significado cabalista de Janucá» 7/dic/17

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Gratitud a Baal HaSulam

Yorzeit de Baal HaSulam. El aniversario de la muerte de Baal HaSulam es un día especial de recuerdo y gratitud para un alma muy especial y exaltada que descendió a este mundo como mensajero del Creador para abrirnos el camino, la entrada al mundo superior, para que podamos alcanzarlo aquí, durante nuestra vida.

Baal HaSulam hizo mucho para unir nuestro Kli (vasija) corporal y el espiritual, para así poder conectarnos con él y a través de él, alcanzar la conexión con el Creador. Él pavimentó un camino muy largo y especial, como lo hicieron Baal Shem Tov y Arí en su época. No podemos apreciar completamente lo que hizo el alma de Baal HaSulam.

En última instancia, debemos estar agradecidos al Creador por enviarnos un alma así, una ayuda tan grande. Cuando aprendemos de los libros de Baal HaSulam nos acercamos a la meta. Debemos apreciar, agradecer, honrar y amar a ese ser extraordinario, esa herramienta especial que crea la conexión entre nosotros, los que están abajo y los que están arriba.

Debemos estar muy orgullosos de este honor y comprometernos aún más para ser dignos de conectarnos con un alma así. No podemos darnos cuenta de su contribución ni de su poder, pero aún así, debemos amarlo, como los niños aman a sus padres. Así que debemos acercarnos y aferrarnos a esa alma que, en nuestro tiempo nos abrió el paso hacia el Creador. Sin él, no tendríamos ninguna posibilidad.

Antes hubo muchos cabalistas, pero en nuestro tiempo no existe otro método práctico que nos revele al Creador y nos convierta en Sus socios y partidarios de Su trabajo en la creación. Gracias a Baal HaSulam, con nuestra pequeña alma, podemos facilitar su ascenso y junto con él, el nuestro. Tuvimos el honor de recibir una invitación, un pase al mundo superior, la elección está en nuestras manos.

Hace apenas doscientos años era imposible concebir que personas totalmente seculares como nosotros, sin ninguna preparación ni conexión con la Torá, tuvieran alguna posibilidad de acercarse a la espiritualidad. Pero vino el alma de Baal HaSulam y nos abrió la senda, ahora podemos atravesar este túnel sólo con nuestro deseo puro.

Lo más importante es el deseo. No importa que, en sentido corpóreo,  una persona se haya hundido, no tiene relevancia en la espiritualidad. Si observas el Majsom en el mundo espiritual, verás a la gente como a través de una radiografía: sin carne ni grasa, sólo los huesos, que son la esencia. Y de acuerdo a esa esencia, a nuestro deseo, somos aceptados en la espiritualidad.

Estoy muy feliz de que con nosotros haya tanta gente en el mundo que anhela, de acuerdo a su esencia interior, buscar la verdad, y en línea con su deseo esté dispuesta, siguiendo el método de Baal HaSulam, a seguir ese camino y alcanzar la perfección.

La clave para lograrlo es muy simple: unidad. Avanzamos a medida que nos unimos; con cada impulso hacia la unidad damos un paso más en nuestro camino. Este túnel ejerce presión constante, nos oprime y nos obliga a conectarnos aún más estrechamente, al punto de poder pasar por el ojo de una aguja. El secreto de nuestro éxito radica exclusivamente en nuestra unidad.
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De la lección diaria de Cabalá, “Yahrzeit Baal Sulam”, 19/sep/18

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Ayuno en Yom Kippur

El ayuno en Yom Kippur (Día de la Expiación) simboliza que restringimos nuestros deseos rotos y estamos dispuestos a usarlos sólo para otorgar. Si los deseos se pervierten, su corrección iniciará con un Tzimtzum (restricción), con la condición de que no aceptemos ninguna Luz si no tenemos intención de otorgar.

Si dejo de recibir «todo un día «, podré usar mi deseo en beneficio de los demás y podré volver a recibir Luz. Es decir, que he pasado una etapa completa sin recibir, en restricción, y ahora nuevamente, puedo recibir Luz para otorgar. En el mundo espiritual, esta acción sucede en cada nueva etapa.

Existimos en pleno HaVaYá, las cinco Sefirot: Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. Si separas las cinco Sefirot particulares de Maljut, puedes usar los Kelim restantes. Por eso, en Yom Kippur hay cinco restricciones contra Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut: la prohibición de comer, beber, intimar, bañarse y usar zapatos de cuero. Lo demás son nuestros pensamientos y deseos internos y se debe hacer un cálculo para no recibir en beneficio propio.

Esto significa que haces una restricción y pasas por el «juicio».Yom Kippur es el día del juicio.

De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 18/sep/18, Escritos de Baal HaSulam, Shamati 69 «Primero será la corrección del mundo«.
1 minuto 28:45
2 minuto 37:20

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Yom Kippur y la Expiación en cada alma
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Pesaj, matzá, maror

No tenemos necesidad de la espiritualidad; nos es dada desde arriba. Nadie por sí solo se ilumina con la aspiración de estudiar Cabalá y revelar al Creador. Uno es llevado hasta allí desde arriba, y esto se llama «a su debido tiempo» (beitó), por el camino natural del desarrollo. Sin embargo, si deseamos avanzar por nuestra cuenta de acuerdo con “la aceleración del tiempo” (ajishena), necesitamos la garantía mutua. A través de la conexión con el grupo puedo recibir de los amigos y proporcionarle a cada uno de ellos las necesidades espirituales correctas, a través de las cuales podremos avanzar.
No hay otra manera. No puedo extraer de mí la aspiración correcta de espiritualidad; sería para cualquier cosa menos para espiritualidad. No debemos avergonzarnos o tener miedo de los deseos que surgen en el grupo. Después de todo, la envidia, el orgullo, el honor y el deseo de poder que se manifiestan consciente o inconscientemente en él nos ayudan a alcanzar el mundo espiritual. Mientras tanto, una persona puede experimentar los deseos más honorables y puros pero, si no pasan por el grupo, no ayudarán al avance.
Durante Pésaj (Pascua) una persona debe decir: «Pésaj, matzá, maror». De lo contrario, uno no saldrá de Egipto. Las matzot son las guerras contra la inclinación al mal. El maror es la amargura insoportable del trabajo, de la incapacidad de uno para unirse y otorgar. Por lo tanto, primero venimos a Pésaj, que significa “pasar sobre”, y luego a la salvación. Uno sigue al otro: Pésaj, matzá, maror.
Pésaj no depende de la persona; es el Creador dándole a uno la fuerza para escapar (Pésaj/pasar sobre). Y matzá y maror tienen el deber de tragarse su trabajo para ahogarse de la amargura del egoísmo.

De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá  20/mar/18, Escritos de Rabash-Igrot (Cartas) Carta No. 72,  

* (Minuto 11:30)

** (Minuto 17:00)

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Correcciones de Pascua

Egipto y Unidad – Dos cosas incompatibles

El trabajo de los hijos de Israel en Egipto es el trabajo en la unificación de la decena. Sin embargo, esta unificación es imposible en Egipto: por ello, huyen de allí. Después de todo, querían unirse en el deseo de disfrutar. Todos los problemas en Egipto yacen en la constatación de que no podemos unirnos sin importar cuánto lo intentemos.

Por lo tanto, siete años de saciedad y siete años de hambruna ocurren durante nuestros intentos fallidos. Sin embargo, cada vez ganamos definiciones cada vez más sutiles y sublimes y, eventualmente llegamos a la necesidad de salir de Egipto. Moisés entiende que es necesario separarse del Faraón; él va al Faraón y le exige que  libere a su gente.

Anteriormente no había tal conciencia y no estaba claro que el deseo de disfrutar dominaba por completo a la persona. Incluso ahora nos parece que es suficiente hacer un esfuerzo y nos unimos. Entonces lo intentamos una y otra vez y pasan 400 años en estos intentos, es decir, en todas las cuatro etapas.

No puede haber unificación en Egipto; después de todo, ¡estamos en nuestro egoísmo! Incluso si alcanzamos algún tipo de unidad, en el siguiente grado descubriremos que fue egoísta, no con el fin del otorgamiento, de la forma que nos pareció.

Los años de exilio son grados. Si estamos en el año 250 de exilio significa que logramos unirnos en el grado 250. Pero de repente se revela la línea izquierda mostrándonos que no hay unidad y que odiamos a todos. Significa que ahora, en el grado 251, descubrimos un deseo de disfrutar mucho mayor que antes. Así que ascendemos por los grados, caminando con el pie izquierdo y luego con el derecho.

Hay unidad en Egipto, pero es egoísta. Al final de cuentas, todo Egipto existe para que comprendamos que no tendremos vida en el egoísmo.
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De la primera parte de la lección diaria, Escritos de Rabash, Los peldaños de la escalera, «¿Cuáles son los dos discernimientos antes de Lishmá?»  9/mar/18

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El exilio es la separación de los hermanos
Salir de Egipto cada día

Día Internacional de la Mujer 2018 – BlogActiv

BlogActiv: Dia Internacional de la Mujer 2018: Igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá

Para empezar, la idea de comparar a hombres y mujeres es tan errónea como comparar manzanas y naranjas. La naturaleza diseñó a hombres y mujeres como criaturas diferentes, tanto biológica como psicológicamente. Del mismo modo que nuestros cuerpos trabajan de maneras muy diferentes, también pensamos, sentimos y percibimos el mundo de manera diferente.

Por lo tanto, el intento de equiparar a hombres y mujeres para que sean lo mismo es completamente antinatural. Al tratar de juzgar a hombres y mujeres con los mismos parámetros y equipararlos tanto como sea posible, es como si estuviéramos intentando “reparar” la naturaleza. Y la naturaleza no necesita ser reparada.

En lugar de tratar de recortar las diferencias entre hombres y mujeres, tenemos que aprender a aceptarlas. Deberíamos aspirar a la armonía, no a la igualdad. Es decir, tenemos que ampliar nuestra visión sobre la igualdad de género con un enfoque más holístico, y ver cómo son precisamente nuestras diferencias las que nos hacen capaces de complementarnos para crear armonía.

Toda la naturaleza funciona de tal modo que cualidades específicas y opuestas se entrelazan para generar la vida: positivo y negativo, contracción y expansión, calor y frío, flujo y reflujo, masculino y femenino. De hecho, creo que esto es algo que las mujeres entienden mucho mejor que los hombres, ya que generalmente son más sensibles a la naturaleza que ellos.

A nivel práctico, no estoy diciendo que hombres y mujeres no puedan desempeñar los mismos roles en la sociedad. Ejemplos como Margaret Thatcher o Angela Merkel demuestran que una mujer competente puede encontrarse en una posición tradicionalmente ocupada por un hombre. Sin embargo, situar a una mujer en una determinada posición solo para que haga que las cosas se vean más “iguales” es una insensatez y no le reportará ningún bien a la sociedad.

Por ejemplo, cuando se le pide a un comité directivo que se componga de una misma cantidad de hombres y mujeres en pro de la “igualdad”, es una percepción infantil de la igualdad que busca la corrección política en lugar de unos resultados óptimos. Un comité directivo podría tener una mayoría de hombres o una mayoría de mujeres, dependiendo de lo que el comité necesite lograr y de lo que cada persona pueda aportar, pero no para componer un retrato de la igualdad.

La sociedad occidental necesita más educación sobre cómo los distintos sistemas de la naturaleza logran la armonía cuando las diferencias se unen. Entonces, veremos que a lo que debemos aspirar en la sociedad es a la complementación mutua: resaltar las cualidades específicas de hombres y mujeres, y combinarlas para obtener lo mejor de ambos mundos.

Los invito a seguir nuestro curso gratuito de Cabalá para que puedan aprender ustedes mismos a descubrir sus cualidades únicas en beneficio de todos >> http://www.kabbalah.info/es/

Día Internacional de la Mujer 2018 – Linkedin

Linkedin: «Dia Internacional de la Mujer 2018: Igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá«

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se me pidió opinión sobre la igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá.

Para empezar, la idea de comparar a hombres y mujeres es tan errónea como comparar manzanas y naranjas. La naturaleza diseñó a hombres y mujeres como criaturas diferentes, tanto biológica como psicológicamente. Del mismo modo que nuestros cuerpos trabajan de maneras muy diferentes, también pensamos, sentimos y percibimos el mundo de manera diferente.

Por lo tanto, el intento de equiparar a hombres y mujeres para que sean lo mismo es completamente antinatural. Al tratar de juzgar a hombres y mujeres con los mismos parámetros y equipararlos tanto como sea posible, es como si estuviéramos intentando “reparar” la naturaleza. Y la naturaleza no necesita ser reparada.

En lugar de tratar de recortar las diferencias entre hombres y mujeres, tenemos que aprender a aceptarlas. Deberíamos aspirar a la armonía, no a la igualdad. Es decir, tenemos que ampliar nuestra visión sobre la igualdad de género con un enfoque más holístico, y ver cómo son precisamente nuestras diferencias las que nos hacen capaces de complementarnos para crear armonía.

Toda la naturaleza funciona de tal modo que cualidades específicas y opuestas se entrelazan para generar la vida: positivo y negativo, contracción y expansión, calor y frío, flujo y reflujo, masculino y femenino. De hecho, creo que esto es algo que las mujeres entienden mucho mejor que los hombres, ya que generalmente son más sensibles a la naturaleza que ellos.

A nivel práctico, no estoy diciendo que hombres y mujeres no puedan desempeñar los mismos roles en la sociedad. Ejemplos como Margaret Thatcher o Angela Merkel demuestran que una mujer competente puede encontrarse en una posición tradicionalmente ocupada por un hombre. Sin embargo, situar a una mujer en una determinada posición solo para que haga que las cosas se vean más “iguales” es una insensatez y no le reportará ningún bien a la sociedad.

Por ejemplo, cuando se le pide a un comité directivo que se componga de una misma cantidad de hombres y mujeres en pro de la “igualdad”, es una percepción infantil de la igualdad que busca la corrección política en lugar de unos resultados óptimos. Un comité directivo podría tener una mayoría de hombres o una mayoría de mujeres, dependiendo de lo que el comité necesite lograr y de lo que cada persona pueda aportar, pero no para componer un retrato de la igualdad.

La sociedad occidental necesita más educación sobre cómo los distintos sistemas de la naturaleza logran la armonía cuando las diferencias se unen. Entonces, veremos que a lo que debemos aspirar en la sociedad es a la complementación mutua: resaltar las cualidades específicas de hombres y mujeres, y combinarlas para obtener lo mejor de ambos mundos.

Los invito a seguir nuestro curso gratuito de Cabalá para que puedan aprender ustedes mismos a descubrir sus cualidades únicas en beneficio de todos >>http://www.kabbalah.info/es/

De mi página de Facebook: «Día Internacional de la Mujer 2018»

De mi página de Facebook Michael Laitman 8/mar/18

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se me pidió opinión sobre la igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá.

Para empezar, la idea de comparar a hombres y mujeres es tan errónea como comparar manzanas y naranjas. La naturaleza diseñó a hombres y mujeres como criaturas diferentes, tanto biológica como psicológicamente. Del mismo modo que nuestros cuerpos trabajan de maneras muy diferentes, también pensamos, sentimos y percibimos el mundo de manera diferente.

Por lo tanto, el intento de equiparar a hombres y mujeres para que sean lo mismo es completamente antinatural. Al tratar de juzgar a hombres y mujeres con los mismos parámetros y equipararlos tanto como sea posible, es como si estuviéramos intentando “reparar” la naturaleza. Y la naturaleza no necesita ser reparada.

En lugar de tratar de recortar las diferencias entre hombres y mujeres, tenemos que aprender a aceptarlas. Deberíamos aspirar a la armonía, no a la igualdad. Es decir, tenemos que ampliar nuestra visión sobre la igualdad de género con un enfoque más holístico, y ver cómo son precisamente nuestras diferencias las que nos hacen capaces de complementarnos para crear armonía.

Toda la naturaleza funciona de tal modo que cualidades específicas y opuestas se entrelazan para generar la vida: positivo y negativo, contracción y expansión, calor y frío, flujo y reflujo, masculino y femenino. De hecho, creo que esto es algo que las mujeres entienden mucho mejor que los hombres, ya que generalmente son más sensibles a la naturaleza que ellos.

A nivel práctico, no estoy diciendo que hombres y mujeres no puedan desempeñar los mismos roles en la sociedad. Ejemplos como Margaret Thatcher o Angela Merkel demuestran que una mujer competente puede encontrarse en una posición tradicionalmente ocupada por un hombre. Sin embargo, situar a una mujer en una determinada posición solo para que haga que las cosas se vean más “iguales” es una insensatez y no le reportará ningún bien a la sociedad.

Por ejemplo, cuando se le pide a un comité directivo que se componga de una misma cantidad de hombres y mujeres en pro de la “igualdad”, es una percepción infantil de la igualdad que busca la corrección política en lugar de unos resultados óptimos. Un comité directivo podría tener una mayoría de hombres o una mayoría de mujeres, dependiendo de lo que el comité necesite lograr y de lo que cada persona pueda aportar, pero no para componer un retrato de la igualdad.

La sociedad occidental necesita más educación sobre cómo los distintos sistemas de la naturaleza logran la armonía cuando las diferencias se unen. Entonces, veremos que a lo que debemos aspirar en la sociedad es a la complementación mutua: resaltar las cualidades específicas de hombres y mujeres, y combinarlas para obtener lo mejor de ambos mundos.

Los invito a seguir nuestro curso gratuito de Cabalá para que puedan aprender ustedes mismos a descubrir sus cualidades únicas en beneficio de todos >>http://www.kabbalah.info/es/