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Mis pensamientos en Twitter, 10/jun/20

Grandes oficinas desaparecerán. «Trabajar desde casa» será la norma. Las grandes ciudades se reducirán y las oficinas se convertirán en vivienda. ¡Las grandes empresas, los negocios globales, los grandes bancos y el sistema financiero desaparecerán! Los bancos sólo financiarán el comercio y la fabricación. Los países serán autosuficientes.

Qué esperar: la falsedad del sistema actual es obvia. La tasa de desempleo no caerá. Los fondos de pensiones no sobrevivirán. Los vuelos y las reuniones no serán restaurados. Todas las reuniones y conferencias se realizarán en video. El turismo de masas se extinguirá por completo. La mayoría de los hoteles cerrarán.
#coronavirus

El #odio sólo se cura con #amor, que cubre todas las transgresiones. ¡No hay amor, pero puedes atraerlo de arriba! Debes aprender a amar. ¡No hay elección! Muchas nacionalidades viven en Estados Unidos es una verdadera Babilonia, ¿cómo llegar a un acuerdo común? ¡Sólo con amor…!

El #amor no requiere inteligencia. Sólo amo, no hay explicación. Eso debería ser claro para los ocho mil millones de personas, no se requiere más. Nuestra #generación está preparada para escuchar y comprender que la solución sólo se encuentra en el amor. ¡O nos unimos o morimos!

Los disturbios que estallaron en Estados Unidos se están extendiendo por todo el mundo y no van a disminuir. Nuevos #virus y terror vendrán, todo sólo para llevarnos al #amor. No hay razón para amar, pero sé que si no lo hago, terminaré y también este mundo.

En este tiempo, sólo el amor puede salvarnos, es decir, la #unidad por encima de todas las #diferencias. Incluso si nada que me guste de mi hijo, ¡aún lo amo! El amor no conoce leyes: «el amor cubre todas las transgresiones». ¡Este es el tipo de amor que necesitamos aprender!

Revelar amor significa revelar que hay una fuerza en el mundo que nos une por encima del odio. Por lo tanto, el odio se manifiesta para que tengamos necesidad de amar. Sin amor, el odio no puede corregirse. Las dos fuerzas se revelan y se complementan entre sí.
#conexión #unidad

Nos dijeron en el #monteSinaí: «Si no te unes, éste será tu lugar de entierro». Debemos obedecer la ley de la naturaleza: unidad. Unidad total se llama «#amor«. ¡La naturaleza nos acercará por cualquier medio! Por eso la salvación es sólo amor: ¡conexión por encima del rechazo!

¿Cuál es la razón de los disturbios que están ocurriendo en Estados Unidos y China? El Creador quiere mostrarnos que lo único que nos falta es amor. Necesitamos buscar y encontrar esta fuerza de #amor, porque sólo así podemos lograr una conexión donde todos estén #felices.

Debemos construir una vida diferente de la anterior, una totalmente nueva. Los que no sean trabajadores esenciales para la sociedad, no tiene derecho a romper la cuarentena. ¡No debemos regresar al viejo mundo, sino aprender a vivir en un mundo nuevo, con #coronavirus!

En la actualidad, en muchos países, la #cuarentena se levanta gradualmente y la gente vuelve a tiendas y restaurantes. Una semana después verán un nuevo aumento en las tasas de infección. Estamos tratando de volver a la vieja vida, pero es un gran error que nos costará caro.

El mundo está en un período en el que cada día crece la responsabilidad de iniciar la corrección. Coronavirus, desempleo y otros problemas y disturbios inminentes nos obligan a hacerlo
BS: ¡Fui recompensado con el logro espiritual sólo porque me importó revelarlo a mi generación!

A diferencia de los niveles inanimado, vegetal y animal, en el #humano, el #Creador creó el ego, que impide percibir las cosas fuera de mí, con derecho a existir, a menos que me beneficien. La única forma de corregirlo es cubriéndolo con la cualidad opuesta: ¡el poder del amor!
De Twitter, 10/jun/20

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Reinventando la cultura

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

No hay duda de que el entretenimiento sufrió un gran golpe como resultado de la crisis del coronavirus. Muchos en la industria, lo dejaron y muchos más tendrán que dejarlo. Yo no le prestaría especial atención al resto de las artesanías moribundas, si no fuera por su importancia en nuestra vida, especialmente entre los jóvenes.

La industria del entretenimiento no sólo refleja el espíritu de la época; en muchos sentidos, lo crea. Tiempo nuevo requerirá nuevo entretenimiento y cuanto antes nos demos cuenta, mejor para todos. Las estrellas de las redes sociales, por ejemplo, perderán su popularidad, no porque hayan hecho algo mal, sino porque la gente se sentirá menos atraída por lo que pasa en las redes sociales, que giran en torno a la apariencia y la extravagancia. Comenzará a buscar significado y valor social en las palabras y acciones de los demás.

La cultura es un campo dinámico, nadie puede decir con certeza qué forma tendrá la cultura en la era emergente. Pero no tengo duda de que la era anterior al coronavirus no volverá; se fue para siempre.

Con toda probabilidad, los ídolos del futuro darán más valores como, solidaridad y unidad a la comunidad. No sólo promoverán la cohesión social, sino que darán ejemplo con sus propias acciones.

Los artistas escénicos también adaptarán su música y espectáculos al espíritu emergente: sus canciones, obras de teatro y películas defenderán una conexión humana cálida y mutua y su arte reflejará su posición. Quizá ganen menos dinero, pero serán mucho más ricos en amigos, amigos de verdad.

Quizá hoy, esta perspectiva parece sombría para quienes aspiran a tener fama y fortuna, pero mañana sentirán que es la forma más natural de vivir. No entenderán cómo pudieron haber pensado de otro modo ni en lo que tuvieron, cuando tenían toneladas de dinero, pero nadie con quien compartirlo.

La COVID-19 nos dio una lección de humildad

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

Probablemente, ningún peligro se haya minimizado más, que el coronavirus. Desde el caso 1, el virus se describió como un tipo de gripe, una amenaza insignificante para la salud y básicamente, no como problema. Sin embargo, podemos ver que ese error tuvo gran impacto en la sociedad humana. Encubiertamente, la COVID-19 destrozó los cimientos de nuestra civilización. En dos meses, la humanidad capituló ante un enemigo que no puede ver ni oír ni oler ni saborear ni tocar y cuya nocividad es cuestionable.

Gripe o no gripe, uno por uno, los gobiernos revocaron todas las actividades públicas, congregaciones religiosas y políticas, congresos profesionales, deportes y entretenimiento, centros comerciales, fábricas, empresas de alta tecnología, transporte y recreación. A pesar del costo inimaginable, los jefes de estado sucumbieron en masa al bicho y detuvieron a su nación.

Aún más extraordinario, ahora, mientras los gobiernos intentan reiniciar su país, la gente no está entusiasmada en participar. No es sólo que no tuvo ingresos durante el cierre, aunque esto también es cierto. Es más profundo que eso: la humanidad está perdiendo interés en una civilización que aclama a las personas según sus billeteras.

Aunque los encargados de formular políticas y los magnates insisten que se retome lo que se dejó hace dos meses, pues quieren aprovechar al máximo la recuperación, a costa nuestra, esto no sucederá, no esta vez. La gente cambió.

No sólo los magnates y los gobernantes recibieron una lección de humildad con el virus, todos lo hicimos. Todos aprendimos que somos vulnerables, dependientes de otros para satisfacer nuestras necesidades más básicas, desde salud y alimentación hasta la compasión humana. Aprendimos que lo que realmente nos hace felices es una familia cálida y buenas amistades, no las tendencias populares ni los colegas sonrientes.

Estamos aprendiendo a ser iguales. Nos damos cuenta de que es más gratificante cooperar que competir, que es muy gratificante compartir, cuidar y liberarnos, por fin, de nuestro ego. El coronavirus nos dio vida al someter a nuestro ego.

Y como lo hace el niño, damos pequeños pasos. A veces tropezaremos, a veces caeremos, pero nuestro objetivo debe ser siempre claro: aprendemos a unirnos. Si nos esforzamos por vivir en unidad, la vida nos enseñará lo que debemos guardar del pasado y lo que debemos desechar. No necesitamos tomar decisiones por adelantado, sólo tratar de unirnos unos con otros y ver qué tipo de sociedad emerge, cómo abastece a sus miembros, recompensa a sus campeones y reprocha a sus enemigos.

A medida que cambian nuestros valores, también lo hará la causa de nuestra alegría y tristeza. Nuestras aspiraciones se adaptarán, sin esfuerzo, al nuevo entorno y prosperaremos hasta que todo lo que nos rodea prospere.

Dado que el vínculo humano será el objetivo final de la sociedad, no tendremos miedo por nosotros mismos ni por nuestros hijos ni por nadie a nuestro cuidado. No tendremos que preocuparnos por comida ni por vivienda ni por atención médica ni por educación ni por los amigos de nuestros hijos ni por nuestros amigos. Simplemente, no tendremos que preocuparnos. Y nuestra única demanda será hacer el bien a los demás, al menos, en la misma medida que ellos lo hacen por nosotros.

Debemos temer al virus y cuidar nuestra salud, pero también debemos agradecer que viniera en nuestra ayuda. Nos salvó de matarnos unos a otros y destruir nuestro planeta; nos dio oportunidad de comenzar de nuevo. Así, con toda honestidad, estoy agradecido por la lección de humildad que la COVID-19 nos dio a todos.

Fot de Jeshua Earle en Unsplash

¿Quién teme a la educación?

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/may/20

A menudo, cuando digo que COVID-19 está educando a la humanidad, hacen una mueca, como si dijera algo inapropiado. A la gente no le gusta ser educada; le gusta estar en la cima y, ​​ educación significa absorber el conocimiento de otra persona. Eso coloca al educador arriba y al estudiante abajo.

Pero, ¿si sabes que el profesor lo único que quiere es lo mejor para ti? ¿qué pasaría si supieras que la maestra te ama y quiere que tengas éxito y que tengas la mejor vida que puedas tener? ¿no aprenderías con gusto?

Todo nuestro problema es que pensamos que estamos en guerra con la naturaleza, razón por la cual tratamos de dominarla. Pero la naturaleza nos creó; no podemos estar por encima ni ganarle, por mucho que lo intentemos. Además, la naturaleza no desea dañarnos. Es armoniosa y mantiene a todas sus partes en unidad. El humano es el único elemento en la naturaleza, que se resiste a esa armonía y quiere estar en la cima.
Al obligarnos a estar en cuarentena, la naturaleza nos muestra su belleza, se acercó a nuestra puerta (a menudo literalmente), limpió el aire y el agua y nos enseñó el daño que, todo el tiempo, nos causamos a nosotros mismos y a nuestro entorno.

Ahora que vamos a salir del encierro, podemos elegir defender nuestra armonía con la naturaleza o deshacernos de ella y reanudar nuestra diversión. Si elegimos lo primero, la naturaleza nos recompensará diez veces. Seremos mucho más saludables, más seguros y más felices que nunca. Si elegimos la autocomplacencia, la naturaleza, como maestro vigilante, nos castigará nuevamente, pero con más severidad, pues no aprendimos la primera vez. La elección, como siempre, es nuestra.

La era de la corona

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 12/may/20

El mundo cambió. No sabemos qué hacer. No estamos seguros sobre el futuro, si tendremos trabajo mañana o si habrá trabajo mañana ¿qué será de nosotros, de la humanidad?

En la sabiduría de la Cabalá, la más alta cualidad se llama Kéter [corona]. Es la cualidad de dar. Esta cualidad creó el mundo y desde entonces, lo custodia. Mantiene todo en un equilibrio saludable y permite que todo florezca.

La sociedad humana es el único elemento en la realidad que fue construido con egoísmo y desigualdad, donde los fuertes no toman sólo lo que necesitan, sino todo lo que pueden. Como resultado, el desequilibrio está arraigado en la sociedad y ahora se está derrumbando.

Simbólicamente o no, el coronavirus (virus corona) es el precursor de la era de la corona en la humanidad. Ahora la calidad de dar, Kéter, está emergiendo. Estamos inseguros porque dentro de nosotros, hay una lucha entre ego y dar y, el mundo se tambalea entre ambos. Al final, Kéter ganará, pero hasta entonces, tendremos miedo e inseguridad.

Aunque, hay mucho que podemos hacer para poner fin a la inseguridad. Podemos abrazar la cualidad de dar y practicarla entre nosotros. Por supuesto, no será una entrega real, pues no hay amor verdadero. Sin embargo, avanzará nuestra adaptación a la nueva realidad de Kéter. Del mismo modo que los cachorros de león juegan a que son cazadores, porque los juegos desarrollan sus habilidades de caza, debemos jugar a ser generosos para desarrollar nuestra habilidad de dar.

La era de la corona está aquí. La economía con base en productos egocéntricos, cerró y no volverá. En cambio, surgirá una economía de dar, que nos permitirá hacernos amigos, confiar en los demás y dejar de explotarnos unos a otros y a nuestro planeta. Cuanto antes lo logremos, mejor.

Redefiniéndonos

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 9/may/20

El coronavirus nos impulsará a reevaluarlo todo. Primero, demostró que nos necesitamos mutuamente al negarnos el contacto físico y al enviarnos a quedarnos en casa. Luego, destacó las imperfecciones de la economía: que es inadecuada para mantener a la gente a la que debe sostener, que el nivel financiero se beneficia sobre la espalda de todos los demás y que productos vitales para la alimentación son arrojados a la basura, para mantener los precios altos, mientras que más del 20 por ciento de los hogares pasan hambre.

La crisis social que habrá, sin ninguna duda, nos hará repensarlo todo. Reevaluaremos; relaciones, trabajo y valores sociales. Si, hasta hace poco, consideramos que la gente rica y ostentosas era exitosa, comenzaremos a apreciar a las personas que contribuyen a la sociedad. El aplauso diario a los trabajadores de la salud, en la primera línea de la batalla contra la COVID-19, es un ejemplo de esta tendencia. Mientras más pronto comprendamos que nuestra felicidad, no depende de emular a los que se jactan de su egoísmo, sino a los que trabajan duro para contribuir a la sociedad, más trataremos de ser como ellos.

Puede ser una lección difícil y dolorosa de aprender, pero el coronavirus, gradualmente nos enseña a ser más atentos, compasivos y finalmente, felices. La COVID-19 nos obliga a redefinir nuestro ser.

El caso del ego

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 6/may/20

A menudo afirmamos que el ego humano causa todos los problemas, sin él, el mundo sería genial. Pero hay una muy buena razón para la existencia del enorme ego humano.

El ego es lo que nos separa del resto de los animales. Desde tiempos prehistóricos, es el motor detrás de cada invento humano. Aunque es tan dañino, el ego es lo que nos convirtió en la cúspide de la creación. El problema con el ego es que lo usamos mal. Si lo usáramos correctamente, mientras más lo usáramos, mejor.

Para usarlo correctamente, necesitamos conocer la verdad: esta realidad es un sistema completo cuyos componentes son interdependientes. Así como una madre usa su ego en bien de toda su familia, usaremos nuestro ego en bien de todo el planeta: humanidad, animales, plantas y minerales, todo por igual.

Nuestra percepción innata es que sólo nosotros importamos. Por eso, la educación debe empezar, cambiando nuestra percepción a una más integral, que abarque todo lo que nos rodea. Se llama «Educación Integral», hoy, todos deberíamos estar «educados», al menos un poco y con ese fin. Esta es la clave para construir un mundo que no explote ni a la gente ni a la naturaleza y que no produzca pandemias como el COVID-19. La Educación Integral es la vacuna real contra todos los virus.

No debemos ser complacientes

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 3/may/20

El descenso global de nuevos casos confirmados de COVID-19, no debe engañarnos. El coronavirus no se ha ido; sólo está preparando su siguiente movimiento. No hay nada médico que podamos hacer para evitar la próxima ola de contagios, más cruel que la primera. Si queremos controlarlo, debemos abordarlo de la manera en que fue creado, en el nivel de la sociedad humana.

La humanidad funciona en un paradigma que idolatra al ego descarado. Admirábamos a gente desagradable con los demás y con la naturaleza y la convertimos en modelo a seguir. No es de extrañar que no podíamos dejar de agotar los recurso ni de contaminar nuestro planeta, pues, en el fondo, todos queríamos estar entre los que hacían más daño. Tenían dinero, poder y prestigio y lo que daban a cambio eran palabras vacías de que debemos frenar las emisiones contaminantes, proteger la libertad de expresión y la democracia.

La naturaleza expuso nuestra hipocresía en un soplo, apagó el mundo. Ahora es nuestra elección cambiar la forma en que nos tratamos unos a otros y a la naturaleza, construir un nuevo paradigma, -dar y preocupación mutua- así nos salvamos, salvamos al planeta y nuestro futuro. La naturaleza nos permite elegir, la elección es muy clara: el cielo de la amistad o el infierno del ego.

(2/may/20, Concord, New Hampshire, EUA. Niños juegan en la reunión de reapertura NH en Concord. Cientos de manifestantes se juntaron fuera de la Casa del Estado para protestar contra Chris Sununu, gobernador de New Hampshire, por poner fin a la orden de emergencia, quédate en casa, Reapertura NH en Concord).

[2 de mayo de 2020, Concord, New Hampshire, EE. UU .: Los niños juegan en el mitin Reopen NH en Concord. Cientos de manifestantes se reúnen fuera de la Casa del Estado para protestar contra el gobernador de New Hampshire, Chris Sununu, para poner fin a su orden de emergencia de quedarse en casa en el mitin de Reapertura NH en Concord]

Un cambio de paradigma

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 2/may/20

Ahora que los gobiernos están «reabriendo la economía», creemos que las cosas volverán a la normalidad. Esto no va a suceder. Incluso si las empresas abren, el volumen de actividad no volverá a ser lo que fue antes del cierre, pues la gente entendió que muchas de las cosas que pensaban que necesitaban, en realidad eran redundantes. Los gobiernos pueden dar incentivos a individuos y a empresas para reavivar el consumismo, pero muchas personas están perdiendo el placer de comprar.

Ahora los gobiernos deben movilizar a los dueños de los negocios que, después del cierre, ya no serán sostenibles. En lugar de sus negocios, los gobiernos deben «ocuparlos» para que aprendan a corregir a la sociedad y hacer que sea más conectada. Durante el entrenamiento, recibirán un subsidio que les permita mantenerse y eventualmente, también se convertirán en maestros. El objetivo final de los gobiernos debería ser crear sociedades sostenibles cuya gente provea el alimento básico de todos, mientras que cada individuo se dedicará, principalmente, a fortalecer la solidaridad social.

Estamos pasando del paradigma de medir el éxito en términos de riqueza, a medirlo en términos de felicidad y satisfacción y esto vendrá de la cohesión social, no del dinero. Mientras más rápido hagamos la transición, más fácil y agradable será para todos.

Imagen: Peatones con cubre boca caminan frente a negocios cerrados en Broadway, mientras continúa la propagación del coronavirus (COVID-19), distrito de Manhattan de la ciudad de Nueva York, EUA, 25/abr/20. REUTERS / Lucas Jackson

Photo by David Santiago/Miami Herald/TNS/ABACAPRESS.COM]

La gente egoísta crea un mundo egoísta

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 14/abr/20

Parece haber el acuerdo general de que el COVID-19 nos enseña una lección de humildad. Nos enseñó que nuestro enfoque egoísta hacia el mundo es inaceptable. El coronavirus nos separó, nos obligó a distanciarnos socialmente y nos dijo que nos quedáramos en casa. Lo hizo porque construimos un mundo basado en relaciones egocéntricas. No podemos quejarnos de los «regalos» que el mundo nos envía, porque creamos un mundo a nuestra imagen: egoísta hasta la médula.

Si queremos un mundo diferente, primero, debemos ser diferentes. Puesto que construimos el mundo a nuestra imagen, somos nosotros quienes debemos cambiar y el mundo que construiremos, también cambiará. Mientras mejores nos volvamos, mientras más solidarios y considerados logremos ser, más atención y preocupación se extenderán al mundo. Está en nuestras manos y es nuestra elección.