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Disturbios de paris

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 3/dic/18

Los grandes disturbios en el corazón de París son brotes de un cambio en las leyes del juego social económico de toda Europa. Los “Chalecos Amarillos” protestan por el aumento de los precios del combustible y el costo de vida, encienden edificios, queman vehículos y destrozan tiendas en la avenida Champs-Élysées. Ni siquiera la estatua de Marianne, un personaje emblemático de la revolución francesa, que representa la libertad y la sabiduría quedó inmune.

La angustia entre los ciudadanos de Francia manifiesta la sensación de abuso que sienten por parte del gobierno. Los franceses son los primeros en percibir que la élite que los gobierna se preocupa principalmente de sus propias necesidades y no las de los ciudadanos. Están comenzando a captar que quienes encabezan la sociedad están preocupados por una sola tarea: mantener su liderazgo; gobernar al público de la manera que sea y usarlo hasta el final, incluso bajo la cobertura de medios de comunicación populares.

Cuando un europeo, por más desarrollado y capacitado que sea, siente que le están quitando lo poco que le queda en el bolsillo, todo se hace permisivo y surge de su interior ese tono guerrero; y vestido con sus sentimientos de furia sale a la calle a manifestar su enojo, perdiendo el juicio con violencia, enfrentando cruelmente a la ley, destrozando, incendiando, rompiendo y amotinando lo que tenga a mano. Aún si el final es la prisión, no podrá frenarse el ego desmedido.

Y mientras tanto, ¿dónde se encontraba el honorable presidente de Francia, Emmanuel Macron? En la cumbre del G20 llevada a cabo en Argentina, llamando a sus ciudadanos a abandonar la violencia. A su alrededor, los líderes del mundo disfrutaban de un banquete y se codeaban en el espacio de la lujosa sala. También ellos están enceguecidos por el ego que no les permite ver el complicado nudo global que los tiene atados. Cada líder se esfuerza por crear nuevos contactos sin notar cómo la realidad a su alrededor se desmorona.

El tono en esta cumbre lo dio Trump, demostrando a todos cómo se preocupa por los intereses de su propia nación. Concreta acuerdos con su colega chino respecto a la guerra mercantil y así, los líderes de las dos economías más grandes del mundo se encaminan hacia un tratado que beneficiará a las dos naciones que representan. Si bien el presidente de Estados Unidos actúa de forma separatista, lo hace por el bien de su propio país.

El estado de deterioro que está viviendo Europa nos hace recordar un poco a la Unión Soviética en los días previos a su desmantelamiento. Su polarización social va aumentando día a día, los intereses de los líderes colidan entre sí. Algunos países piden retirarse de la Unión Europea, mientras que las olas de inmigrantes siguen fluyendo al continente e impactando el tejido sociocultural.

El gran golpe que impactará a Europa es la disonancia entre la abundancia y la pobreza. Frente a los miles de millones de euros que entran a la Unión Europea, resalta la pobreza y el desgaste de la clase media. A la par, la revolución tecnológica e industrial se va perfeccionando a pasos agigantados y millones de personas perderán su lugar de trabajo.

Cuando un sesenta o setenta por ciento de cualquier país europeo quede desempleado, sin poder regresar al entorno laboral, necesariamente habrá que cambiar las reglas del juego. Es fácil imaginar un guión al estilo “primavera europea”, en la cual una agitación social como la que ocurre en París se expanda como fuego en todo el continente.

Ya hoy un grupo de analistas en Polonia pronostica que quedan unos doce años antes del colapso total de la bolsa de valores internacional. Pero en un sistema interconectado en el que cada detalle está relacionado a todos, no hay duda de que la crisis puede ocurrir incluso antes.

El primer paso necesario en el cambio de las reglas del juego será pagar un sueldo básico a cada persona que alcance para proporcionar una canasta esencial de sustento. Solo que el hombre no vive solamente de pan. Dicho sueldo calmará el cuerpo, pero no el alma.

El sistema económico incluye el sistema de relaciones sociales. Por lo tanto, en el momento que la sociedad provea las necesidades imprescindibles de cada persona ya no habrá lugar para estimar al individuo según su puesto de trabajo o nivel salarial, y los valores sociales deberán cambiar.

Serán muchos los que competirán por ese cuadro social que ofrezca una nueva estimación de los valores. Habrá nuevos líderes, nuevas religiones, organizaciones extremistas, diferentes ideologías, y más. Pero habrá una idea social que unirá a todos los europeos y logrará llevarlos a una buena relación y a mantener la calma en las calles. Será esa idea la que enfatizará en cada individuo el conocimiento de que estamos todos interconectados y dependemos uno del otro, que motivará a una consideración mutua, elevará la conciencia de la unión como un valor superior, creará nuevos matices positivos en las relaciones entre las personas. Al final de cuentas, una sociedad sana y una nueva economía deben estar basadas en la calidad de la conexión humana.

Viernes negro

De mi página de Facebook Michael Laitman 23/nov/18

Noviembre es el gran mes de las compras del año: partiendo desde el “Día de Solteros” chino que abrió el mes de compras este pasado fin de semana, pasando por el “Black Friday”, la versión americana de la apertura de la locura de compras prenavideñas, hasta el “Cyber Monday” que cierra las fiestas del shopping. Año tras año se rompe el récord de ventas, año tras año se gastan billones de dólares en compras.

Si nos ponemos a observar este asunto más profundamente, la fiesta decompras internacional apunta a un fenómeno más interno que una simple compra más de un aparato de televisión barato: la influencia del entorno sobre el individuo. Aun quien no es un consumidor compulsivo, se siente atraído por el placer hedonista que existe en la búsqueda y la adquisición de productos en oferta.

La satisfacción que hay en la compra nos despierta la sensación de renovación y tal alegría justifica cada moneda. Eventualmente, cuando llega el cobro mensual, de pronto nos percatamos de que la mayoría de las compras no provienen de una necesidad real sino de una necesidad de competencia social presente en la atmósfera y nos arrastró en la pasión del momento. De hecho, si no fuera por la presión del entorno, nuestro deseo de compras iría disminuyendo.

Esto también tiene una explicación: el propósito de los productores y los comerciantes es incitarnos a consumir más y más para movilizar las ruedas de la economía, la cadena de producción y ventas. En otras palabras: cuando compramos, los ingresos de los negocios crecen, como resultado de ello pagan más impuestos al país y pueden crear más puestos de trabajo. Así más personas tienen un sueldo y pueden, sorpresivamente, comprar más. Este círculo explica por qué un 70% de la producción en EE.UU. proviene del consumo privado.

No es secreto que la recuperación del consumo privado, y tras ella el crecimiento económico, es amnésica y ha llevado a la desilusión, especialmente si tomamos en cuenta los incentivos sin precedentes y el interés nulo como resultado de la crisis del 2008. No solo se trata de que la tradicional caja de herramientas fallara en su misión de incentivar la economía significativamente, sino que nos estamos enfrentando a desafíos dramáticos adicionales. El envejecimiento de la población, el alto nivel de desempleo tecnológico y la falta de entendimiento del comportamiento de la generación del milenio, nos obligan a encontrar un cambio significante de método.

Por eso, no hay problema alguno en el tema del shopping. Da alegría ver que la gente disfruta con las compras para las fiestas, que así comprenden cuanta fuerza y alegría proporciona la participación general dentro del entorno, así sea a modo virtual. Solo resta esperar que las acciones comunes de este tipo nos hagan conocer la necesidad de reforzar las relaciones entre nosotros. Si éste fuese el resultado, podremos decir que estamos aprovechando la cultura del consumismo para el servicio del hombre, y no al revés.

¿Por qué Israel debe luchar en dos frentes?

De mi página de Facebook Michael Laitman 15/nov/18

Los residentes del sur de Israel tienen razón en protestar. Ellos demandan tranquilidad, y yo estoy de acuerdo con su dura crítica contra el liderazgo de Israel. La disposición a permanecer en sus refugios para permitir un ataque temporal que les devuelva la vida normal demuestra lo hartos que están.

Israel debe dar un golpe decisivo a la infraestructura del terror en la Franja de Gaza: exigir que Hamas desmantele sus armas y detenga su dominio en tierra. Para aplastar el terror por completo, y evitar que levante su cabeza. De esta manera, por lo menos, obtendremos una relativa tranquilidad en los próximos años y permitiremos que los niños en el sur vayan a dormir sin miedo.

Desafortunadamente, la ronda de cohetes actuales nos ha demostrado una vez más lo que hemos aprendido a lo largo de la historia: una organización yihadista sólo entiende por la fuerza. Ellos no están interesados en llegar a un acuerdo o una reconciliación con nosotros. No importa si levantamos el cerco, abrimos la frontera, habilitamos la infraestructura, presionamos para obtener ayuda internacional o inyectamos millones de dólares en efectivo. Por lo tanto, no tenemos más remedio que responder con tal fuerza que paralizará la habilidad de Hamas para hacernos daño.

No estoy llamando a la guerra, y ciertamente no a dañar a la población inocente de Gaza. Pero mientras estemos en medio de una batalla en curso, debemos responder con toda severidad y mantener la ventaja; como está escrito, “el que viene a matarte, levántate temprano para matarlo primero”.

La debilidad de nuestro liderazgo revela hasta qué punto su visión ha sido distorsionada al tratar continuamente de convencer al mundo de que Israel es moral y justo. El mundo, sin embargo, no está impresionado. Al contrario, los medios internacionales continúan pintando una imagen falsa de la realidad en Israel. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa europea, por ejemplo, observar los titulares que retratan a Israel como el agresor, después de un día con casi 500 cohetes disparados contra civiles israelíes. Por lo tanto, lo que el mundo piensa no puede ser tomado en consideración por nuestros líderes.

No hay duda de que la próxima ronda será más dolorosa. Dimos un paso serio hacia atrás, contra nosotros mismos y contra la seguridad de nuestros niños. Hamas, por otro lado, está celebrando su éxito en provocar un terremoto político en Israel, después de la renuncia del ministro de defensa. Ellos -y el mundo entero- han llegado a la conclusión de que Israel es débil.

Sin embargo, relaciono nuestra debilidad con un solo factor: la falta de fundamento espiritual en el pueblo de Israel. A diferencia de cualquier otra persona o nación en el mundo, nosotros estamos obligados a luchar en dos frentes: el físico y el espiritual. Tenemos que proteger la seguridad de nuestros residentes y defender nuestras fronteras con gran fervor; y al mismo tiempo, debemos atacar nuestra división a toda costa. Esta es la verdadera guerra para Israel.

Todos participamos en el frente espiritual, y en este momento hemos sido tomados por sorpresa. Debemos poner un alto al fuego entre nosotros. Este es el fuego que invita a nuestros enemigos a entrar en nuestra casa y hacer lo que quieran.

Todos nosotros, sin excepción -líderes y soldados, políticos y ciudadanos, de la derecha o de la izquierda, religiosos y laicos-, debemos estar atentos contra el enemigo dentro de nosotros, la serpiente que nos separa unos de otros. Solamente cuando unamos fuerzas contra nuestra propia división, volveremos a despertar el fundamento espiritual de nuestro pueblo.

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, la conexión espiritual entre nosotros es nuestra única salvación. Con ella construiremos un muro contra nuestros enemigos. Y el mundo entero está esperando inconscientemente el poder que se encuentra en la unidad de Israel. Incluso Hamas.

Masacre en Pittsburgh: Entender el odio hacia los judíos

De mi página de Facebook Michael Laitman 26/oct/18

Es con gran tristeza que reacciono de nuevo ante un horrible y trágico evento. Espero aprendamos a prevenir verdaderamente para que esto nunca pase de nuevo.
#Pittsburgh #Antisemitismo #MichaelLaitman

Pittsburgh Massacre: Understanding The Hatred Toward Jews

It is with great sadness that I need to react yet again to a horrible and tragic event. I hope we learn how we can truly prevent this from ever happening again.

Publiée par Michael Laitman sur Dimanche 28 octobre 2018

¿Hastiado y cansado de que los judíos destruyan tu país a través de la inmigración masiva y la degeneración? Únete a nosotros en la lucha por la supremacía blanca global”

De mi página de Facebook Michael Laitman 23/oct/18

Estas eran las frases destacadas en hojas volantes que se distribuyeron en buzones de correo en Cary, Carolina del Norte.  

Esta propaganda no es la primera y ciertamente tampoco la última. Justo hace dos semanas, estudiantes judíos de la Universidad de California, Davis (UCD), se sorprendieron al encontrar carteles antisemitas en el campus, con la leyenda “cada vez que tiene lugar algún evento anti-blancos, anti-americanos, anti-libertad, observa y detrás de ello están los judíos”.

Los carteles en el campus culpaban a los judíos de algo en específico. Los acusaban de intentar frustrar el nombramiento del juez de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, Brett Kavanaugh. Sin embargo, se encontrará una distinta razón en cada propaganda: Los judíos son culpables de la inmigración masiva, destruir la economía, corromper al gobierno, o lo que sea.

A través de la historia, los judíos han sido perseguidos y acusados de casi todo. El cabalista Yehuda Ashlag escribe sobre este fenómeno: “El hecho es que los judíos son odiados en todas las naciones, ya sea por religión, raza, capitalismo, comunismo, cosmopolitismo, etc., el odio precede todas las razones”. ¿Por qué es eso? Porque el pueblo judío tiene una obligación que cumplir ante el mundo. Mientras siga ignorándolo, el odio y la persecución continuará.

Desafortunadamente, muchos judíos no se dan cuenta de su función particular en la evolución de la sociedad. Como lo explica la Cabalá, el pueblo judío actúa como un “núcleo central” dentro de la red de la humanidad. Por esta razón fueron integrados con el mundo a través de la historia. Cuando los judíos de todos los ámbitos de la vida participen en unidad, por encima de todas las diferencias, facilitarán la conexión positiva en toda la humanidad. Por el contrario, cuando sucumben al conflicto y la separación, frenan a la humanidad para su próximo nivel de desarrollo.

Inconscientemente, los antisemitas reconocen la función particular de los judíos dentro de la red humana. Sin embargo, como niños pequeños, se les dificulta explicar sus sentimientos y formular sus demandas. De este modo, empujan, acosan, incluso atacan, conforme intentan llamar la atención a su sufrimiento. Nosotros lo llamamos antisemitismo, pero de hecho, ellos buscan un alivio al dolor.

Lo que vemos y sentimos en nuestro mundo son sólo consecuencias que vienen de una capa más profunda de la naturaleza. La Cabalá revela las leyes naturales que dan forma a la evolución de la sociedad humana y cómo se manifiestan en las relaciones entre los judíos y el resto del mundo.

Congreso virtual de Cabalá: “muchas chispas de santidad”

De mi página de Facebook Michael Laitman 22/oct/18 

Tendrían que saber que hay muchas chispas de santidad en cada persona del grupo. Y cuando hayan recolectado todas las chispas de santidad en un lugar, en un encuentro de hermanos, con amor y amistad, ciertamente obtendrán un nivel de santidad muy importante” Cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam)

Congreso Virtual 2018

De mi página de Facebook Michael Laitman 21/oct/18

Hemos celebrado nuestro primer Congreso Virtual de Cabalá este fin de semana con participantes de todo el mundo. Aquí algunas cifras: hubo 170 grupos físicos de Bnei Baruj conectados y 27 grupos virtuales (sin incluir a los principiantes).¡Un total de 3.482 hombres y mujeres desde Oriente Próximo hasta el Lejano Oriente! ¡Gracias a todos por estar con nosotros!

La catástrofe climática ya está aquí

De mi página de Facebook Michael Laitman 11/oct/18

Quedan entre 10 y 12 años para salvar al planeta de un verdadero desastre; éste es el resultado final de un informe serio de científicos de alto nivel de la ONU publicado recientemente. La conclusión es simple: si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen hasta el 2030, la Tierra sufrirá daños irreversibles. A esta lista agreguen el resto de los desastres naturales, como tsunamis, inundaciones, tormentas, incendios, extremas olas de frío y de calor, glaciares que se derriten y más.

Pero la naturaleza no se volvió loca. Quienes no están bien de la cabeza somos nosotros. Y para entender la triste situación en forma de frecuentes azotes climáticos, tenemos que conocer la razón del fenómeno. Vivimos en el sistema de la naturaleza, un sistema de fuerzas que actúa en diferentes niveles: inanimado, vegetal, animal y humano. La naturaleza es un sistema cerrado, unificado e integral, cuyas partes, incluso las más remotas, están interconectadas. La relación entre las partes es tan mutua y estrecha que cada parte funciona y afecta a todo el sistema.

Tomen nuestro cuerpo como ejemplo de un sistema armónico. Si alguna célula u órgano está desequilibrado, puede causar una enfermedad, un desequilibrio en todo el cuerpo. Los médicos verifican el equilibrio de los sistemas en nuestros cuerpos, y cuando recibimos los resultados de las pruebas, podemos diagnosticar el estado en relación con la norma. Si el índice de valores corporales es mayor o menor que el promedio, esto implica que nuestro cuerpo no goza de buena salud.

Hace cincuenta años vivimos en equilibrio en la Tierra. El bonito hogar en el que nos desarrollamos, del cual nos alimentamos y gracias al cual existimos, mantuvo una “salud” estable. Las relaciones se basaban en la reciprocidad; nosotros, en la medida de lo posible, nos preocupamos porque la actitud hacia la Tierra se mantuviera estable y en el nivel correcto, como nuestros exámenes médicos.

El problema comenzó tan pronto rompimos los límites de lo permisible y salimos del equilibrio con la naturaleza. Desde entonces, hemos estado emitiendo dióxido de carbono, contaminando los océanos con desechos que no son biodegradables, fertilizando el suelo con productos químicos, alimentando el ganado y aves de corral con antibióticos, etc. Estos compuestos químicos y artificiales no se descomponen en la tierra ni en el aire, y finalmente nos alimentamos de ellos una y otra vez. Como resultado, surgen nuevas enfermedades, físicas y mentales.

Mientras el ego domine al hombre, la situación solo empeorará. La avaricia incita a muchas personas y corporaciones a usar sustancias tóxicas en la agricultura y la medicina y, lamentablemente, la integridad de la naturaleza no les preocupa. La competencia en la industria los estimula a ganar más; los gobiernos están sujetos a los capitalistas, e incluso los científicos realizan sus investigaciones según los intereses de los ministerios de industria y comercio.

Así es como hemos llegado a un estado en el que la naturaleza se desequilibra y las “enfermedades naturales” que antes tenían lugar en bajas proporciones, crecen como setas después de la lluvia. Una persona que comienza gradualmente a sentirse enferma, con síntomas de escalofríos y fiebre, indica que está sobrepasando el límite de salud normal; lo mismo está ocurriendo en nuestro planeta. Los médicos de la naturaleza -científicos que estudian los diversos aspectos climáticos-, señalan que la tasa actual de síntomas adversos es una señal de que estamos enfrentando un terrible brote de la enfermedad: cambios agudos en el clima que conducirán a grandes y difíciles tragedias naturales.

Aun cuando parece que en una región el clima es maravilloso y en otra tormentoso, es un asunto temporario. El globo es redondo y el sistema natural es integral, y en definitiva, así como una infección en el pie se extiende gradualmente por todo el cuerpo, los golpes de la naturaleza se extenderán a lo largo y ancho de la Tierra. Pero en lugar de hacer el bien de acuerdo con las leyes de la naturaleza, continuamos haciendo el bien según la perspectiva de los magnates. De aquí proviene la brecha y la polarización en la sociedad humana, que hace lo que le place. En la actualidad existe un desequilibrio como resultado de la falta de armonía entre la naturaleza y la sociedad humana.

Mientras la brecha siga creciendo, los golpes de la naturaleza cobrarán mucho sufrimiento, enfermedades y muerte. Un terremoto, por ejemplo, puede causar una gran destrucción. Entonces no habrá escape, y el clima nos obligará a comportarnos de manera diferente. Tendremos que cambiar y ser considerados estar interconectados, como el sistema natural integral. Este cambio debió haber ocurrido hace unos cincuenta años, cuando comenzamos a violar de manera despiadada el equilibrio general del planeta Tierra. Desde mediados del siglo XX, cuando alcanzamos entre nosotros un sistema integral y comenzamos a estar vinculados por una interdependencia global en el comercio, la industria, la economía, los medios de comunicación, etc., nosotros, la raza humana, deberíamos haber aceptado la ley de responsabilidad mutua. Adoptar la ley de solidaridad entre nosotros. Eso es atender las necesidades de toda la humanidad manteniendo y respetando el equilibrio en la naturaleza.

Pero, aunque realmente queramos hacerlo, no tenemos la fuerza para enfrentar los problemas y su rápida propagación. La razón es una: nuestro ego. Somos muy débiles contra él. Nuestro ego nos empuja a triunfar y ganar a costa del otro. Al ego no le importa lo que pase con el cambio climático. El ego exigente demanda más dinero y está dispuesto a pisotear cualquier acuerdo y salir y luchar por cada centavo. Por lo tanto, para restringir el ego, poner fin a los problemas y alcanzar una vida buena y equilibrada, primero debemos lograr acuerdos estables entre nosotros. Y no se trata del “Acuerdo de Kioto” o el “Acuerdo de París” y otros similares, pues, ¿quién los toma en cuenta hoy en día?

Más bien, la previsión real consiste en el acercamiento y el acuerdo entre los seres humanos. Nuestros pensamientos obran en todo el mundo, porque el mundo es una creación, un cuerpo. Nuestra psicología, nuestras fuerzas internas y pensamientos, también forman parte de este sistema, pero actúan en un nivel elevado de la realidad, el cual no entendemos o captamos. Nosotros podemos influir en el equilibrio de la naturaleza de la manera más beneficiosa con nuestros pensamientos e intenciones.

Pero en esta encrucijada, en la que todos están de acuerdo en que una buena relación mutua nos salvará en tiempos de problemas y crisis, nos sentimos impotentes. Esta es la razón por la cual la Cabalá se revela hoy. Esta sabiduría no es una religión nueva o antigua, tampoco misticismo o una teoría filosófica, sino una doctrina científica ordenada que nos enseña cómo originar la fuerza positiva de la conexión y cooperación adecuadas entre las personas. La implementación de “no hagas al otro lo que no quieras que te hagan” y “ama a tu prójimo como a ti mismo”, es indispensable para nuestra existencia armoniosa en un sistema donde debemos ser considerados unos con otros.

Todo depende de la relación entre las personas. Por lo tanto, si desarrollamos una conciencia pública adecuada y nos percatamos de la importancia de la reciprocidad, seremos receptivos ante el cambio. Y aunque hemos cruzado una peligrosa línea roja, cuanto más seamos considerados entre nosotros, más lograremos rehabilitar la Tierra, sanar las relaciones, respirar la vida en ella y convertir la Tierra en un hogar de bondad abundante para miles de millones de personas.

La ilusión de la convivencia

De mi página de Facebook Michael Laitman 8/oct/18

El trágico ataque armado cometido por un palestino en la zona industrial israelí Barkan, en la Cisjordania, en el que fallecieron Kim Levengrod-Yehezkel y Ziv Hagbi, no nos deja más remedio que abrazar el dolor. Abrazar a los niños que quedan huérfanos, a los padres desgarrados, y a los doloridos hermanos.

A la par del dolor y la angustia, vemos un sueño enterrado. La empresa donde ocurrió el incidente judíos y árabes trabajaban en aparente armonía, una burbuja de convivencia pacífica que explotó, una ilusión de vida de mutuo respeto y cooperación que se nos explotó en las manos. Pero, ¿había aquí desde un principio una convivencia?

Una verdadera convivencia puede ocurrir solo cuando el pueblo de Israel esté unido. Nos convertimos en un pueblo desde que Abraham congregó a los representantes de las setenta naciones del mundo que vivían en clanes en la antigua Babilonia, alrededor de 4000 años atrás. A pesar de ser extraños y diferentes unos de otros, preferimos mantener lo que nos unía por encima de aquello que nos dividía, cubrir con amor todas las transgresiones.

Los esfuerzos de conectarnos por encima de las diferencias despertaron entre nosotros una fuerza positiva, poderosa, que nos conectaba, la cual se halla en la base de la naturaleza. Únicamente gracias a la revelación de esta fuerza es que logramos convertirnos en un pueblo que vivía en unidad y responsabilidad mutua. Como escribió el Rav Kuk: “En Israel se encuentra el secreto de la unidad del mundo”.

Solo que después se derrumbó la estructura de la unión y el amor, y nos separamos por dos mil años de exilio. Y solo cuando despertemos nuevamente la fuerza conectora que se encuentra entre nosotros, podremos elevarnos por encima de la naturaleza egoísta y vivir en solidaridad mutua; entre nosotros, con nuestros vecinos y con las naciones del mundo.

Hasta que no corrijamos el ego humano, se pueden resumir las palabras sobre una vida en hermandad y coexistencia como una inocente aspiración, nada más. La coexistencia y la unión entre los hombres exigen una fuerza de superación por encima del creciente ego, y no una solución mágica temporaria de trabajo en común. De otro modo, el mundo seguirá funcionando como siempre. El egoísmo, que es la naturaleza humana negativa, lo domina, lo conduce a obrar contra el prójimo.

El egoísmo humano solo irá evolucionando y creará entre nosotros más conflictos. Esta es la forma natural de evolución. Si no equilibramos el ego con la fuerza positiva, nos conducirá cruelmente hacia su amargo destino. El terrible asesinato en Barkan es solo un ejemplo más de la erupción del ego. Lamentablemente no será el último.

Lo que es seguro es que la zona industrial de Barkan ya no podrá servir de símbolo de comunidad armoniosa y pacífica dentro del caos de Judea y Samaria. Si nos unimos entre nosotros seremos el símbolo de un estado de paz dentro del caos mundial. Y entonces, no solo viviremos en coexistencia verdadera, sino en múltiple existencia global. Nos sentiremos como un solo pueblo unido, e iluminaremos al mundo como un faro. Seremos “luz de las naciones”.

Huracán “Florencia

De mi página de Facebook Michael Laitman 12/sep/18

Huracán “Florencia”: su poder depende de la relación entre las personas

El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, dice que los residentes deberían planear estar sin electricidad durante días, ya que se espera que el huracán Florence cobre intensidad durante el fin de semana y traiga una marejada ciclónica y lluvia a las Carolinas.

Si bien la energía eléctrica puede no estar disponible, tenemos una mayor potencia a mano que debemos aprender a aprovechar.

Como he estado diciendo durante muchos años, vivimos en un único sistema integrado. Es difícil para nosotros reconocer que todas las capas de la naturaleza están interconectadas y son interdependientes. Desde las plantas y los minerales de la tierra hasta el pensamiento y el comportamiento humano, y todo lo que está en medio.

Dentro del sistema natural, los humanos constituyen un elemento altamente cualitativo, y la forma en que nos relacionamos tiene un impacto en todas las otras capas de la naturaleza. Es una influencia indirecta e intrincada. Pero aunque nos sea difícil identificar este aspecto, es vital para el equilibrio de la naturaleza.

No comprendemos completamente cómo y por qué las placas tectónicas de la Tierra están cambiando después de millones de años, el manto de la Tierra incorpora compuestos volátiles de la atmósfera y la radiación proviene del vientre del planeta.

Pero si viéramos el funcionamiento interno del sistema de la naturaleza, comprenderíamos hasta qué punto éste depende de las relaciones humanas. Nos daríamos cuenta de que la ley de equilibrio y homeostasis de la naturaleza también debe mantenerse en el nivel humano.

El planeta está despertando y trabajando para que lleguemos a un equilibrio entre nosotros y con el resto de la naturaleza.

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