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Sociedad de cuidado

De mi página de Facebook Michael Laitman 1/mar/19

Hace 30 años, cuando vivía en la ciudad de Bnei Brak, iba un día por la calle con mi esposa. En el camino vimos una niña pequeña que estaba parada sola e impotente en el semáforo. De pronto mi esposa me deja, toma la niña de la mano y cruzan la calle. Cuando regresó le pregunté sorprendido: “¿La conoces?”; ella respondió: “No la conozco, pero me gustaría que se tuviera esa actitud con mis hijas también”.

Este ejemplo quedó bien grabado en mi memoria. La comprensión más simple es que si comenzamos a tratarnos bien unos a otros, todos saldremos ganando. Entonces, ¿por qué esto no ocurre? El ego que tenemos cada uno de nosotros no nos permite dar un paso hacia el otro. Yo no soy capaz de sonreír a mi vecino, no soy capaz de actuar pacientemente en relación a la persona que conduce a mi lado en la carretera, no soy capaz de preocuparme del niño de otra persona como si fuera mi propio hijo.

A pesar del ego, podemos comenzar a crear un entorno con valores diferentes. Llegar a un acuerdo social de que nos conviene tratarnos bien unos a otros, porque sólo así podremos vivir y criar niños en un ambiente más placentero y más seguro. Entonces estaremos más tranquilos cuando nuestros hijos salgan a la calle o a divertirse, estaremos más serenos en las carreteras y dejaremos de sentir que vivimos en un campo de batalla.

Esto es posible y depende de nosotros mismos. Creémos una atmósfera más cálida y cercana entre nosotros. No somos animales. Somos seres humanos.

Fotos del Congreso Mundial de Cabalá 2019

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/feb/19

Cuánto amor: fotos elegidas del congreso de Cabalá Bnei Baruj 2019. Disfruten de la conexión que irradia de las fotos y etiqueten a sus amigos y amigas. Gracias al dedicado equipo de fotógrafos de Cabalá Bnei Baruj.

Gracias

De mi página de Facebook Michael Laitman 26/feb/19

Gracias al fotógrafo checo, Vladimír Brunton, que me obsequió una fotografía artística elaborada por medio de una técnica original de su propia especialidad: estratos de fotografías que fueron reveladas sobre lienzo japonés por medio de un trabajo manual.

Spacecraft To The Moon: cheque, Oscar: cheque, antisemitismo: cheque

De mi página de Facebook Michael Laitman 24/02/19

El orgullo israelí resaltó esta semana, caminó por la alfombra roja para recibir un premio Oscar y lanzó una nave espacial a la luna. Todo lo que la creatividad israelí toca, se convierte en oro. Todo lo que produce la mente judía, rompe fronteras. Y así es, efectivamente, los judíos nos lo merecemos y en grande. Desde siempre fuimos exitosos en prácticamente cualquier ámbito: medicina, política, agricultura, ciencia, cultura, ¿en qué no? ¡Bravo! Realmente, ¡hurra!

Solo que la humanidad espera más de nosotros. La humanidad espera que le presentemos el producto especial que tenemos la capacidad de producir, el producto que se encuentra profundamente en nuestro ADN judío, el cual es también el producto relevante para su vida en esta era: la sabiduría de cómo conectar entre las personas.

La depresión en el mundo va en aumento. Muchos países están sumergidos en una crisis profunda, política, económica y moral, y esto produce un estado amenazante capaz de estallar a cada momento. La riqueza fluye pero es repartida de forma insensata; se va perdiendo la seguridad laboral; los gobiernos zigzaguean; las olas de inmigración enturbian la sensación de identidad y alimentan a los movimientos racistas y la violencia; el sistema internacional de alianzas que estabilizaba al Occidente desde la Segunda Guerra Mundial, se está desmoronando.

La tecnología ha conectado al mundo en una pequeña aldea global, pero creó una maraña de interdependencias que dificulta la existencia común. Hay todo de todo, pero falta solo un valor: la conexión. Todos están de acuerdo en que la unión es imprescindible para mantener las relaciones entre nosotros, especialmente desde que nuestras vidas se han mudado a las redes sociales, pero nadie sabe bien cómo unir los pedazos.

Según la Sabiduría de la Cabalá, las naciones del mundo esperan de nosotros, los judíos, que les proveamos del ejemplo de un nuevo orden social basado en la conexión y la unión entre personas diferentes y opuestas. Tienen la profunda sensación respecto a los judíos, ya sea consciente o inconscientemente, que ellos pueden orientar a la humanidad hacia ese tipo de forma de vida. “La nación israelí fue fundada y formada como un pasaje por el cual fluirán chispas de purificación para todo el género humano en el mundo entero”,  explicó Baal HaSulam en su artículo “La Arvut”, en el cual está detallada la estructura de relación entre Israel y las naciones del mundo, “hasta que puedan comprender la paz que se halla en el núcleo del amor al prójimo”.

Por esto, toda película emotiva, cualquier invento de medicina que salva vidas, todo desarrollo tecnológico brillante, no cubre realmente la exigencia impresa en ellos hacia el pueblo judío. Por lo contrario, esto solo les pincha en los ojos y les produce rebeldía en el corazón. Aún después de que Israel ganara el primer puesto en el festival musical Eurovisión, lanzara exitosamente una nave espacial a la luna y se hiciera con un premio Oscar al mejor cortometraje, sale un capitán de avión y le dice a un empleado israelí en el aeropuerto internacional de Ben Gurion: “yo no le doy la mano a un judío”. Antisemitismo 2019.

Los múltiples éxitos que consiguió el genio judío a lo largo de las generaciones, tienen que dirigirnos hacia una revolución humana que traiga la conexión y la compleción de las relaciones entre las personas. Cuando obremos por la unión entre nosotros, cualquier canción que cantemos o cualquier película que proyectemos serán dirigidas directamente como una flecha al corazón del mundo. De momento que la humanidad dé un paso de un milímetro hacia la unión y el amor, ésta nos colmará de respeto y aprecio hasta que no quede espacio vacío del orgullo israelí.

Día de San Valentín

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/feb/19

Amor verdadero

El amor, un concepto tan generalizado en todo el mundo y fuente de inspiración de música, literatura, poesía, mientras que su verdadero significado es básicamente desconocido para la mayoría. «Y amarás a tu prójimo como a ti mismo», es la fuerza general que gobierna el mundo, pero ¿qué significa realmente el amor?

Ciertamente no es el tipo de amor que percibimos en el mundo corporal, el cual es una manifestación egoísta, material, animal, que nos permite disfrutar el uno del otro. Los padres aman instintivamente a sus hijos, y los niños aman instintivamente a sus padres, en la medida en que ambos reciben lo que esperan mutuamente.

Mientras tanto, lo que se llama amor entre sexos, es simplemente la búsqueda de satisfacción hormonal. Puede desaparecer repentinamente, o por el contrario, despertar de la nada. Esto se refiere a una atracción que pertenece al nivel instintivo animal, no más que eso.

El verdadero amor, por el contrario, es eterno y está fundamentado en un nivel superior a nuestros deseos terrenales. Nace cuando entendemos y nos damos cuenta de que pertenecemos a un sistema global e integral, una naturaleza, una humanidad, donde dependemos unos de otros por encima de los cálculos egoístas de beneficio propio. Se refiere al sistema interconectado del que formamos parte, que se sostiene en conjunto por encima de las diferencias, como en una sola familia.

No hay ni pequeño ni grande, todos son importantes, esenciales para completar la imagen perfecta de la naturaleza donde nos apreciamos, valoramos y apoyamos mutuamente. Esa es la clave de cualquier relación basada en el amor real.

Bajo este modelo, no borramos ninguna propiedad o defecto en nosotros. Solo nos preocupa cómo elevarnos por encima de ellos, conectarnos bajo el techo del verdadero amor, la clase de amor que cubre todos los pecados. Por pecados queremos decir odio y rechazo, lo que nos separa. Construir esa cubierta es la condición para alcanzar el amor ilimitado, cualquier día, en cualquier momento. ¡Está en nuestras manos!

Día Internacional de la Memoria del Holocausto: Hoy como ayer

De mi página de Facebook Michael Laitman 27/ene/19

“Nunca más”. Una declaración poderosa con un profundo significado personal para mí desde la infancia, cuando comencé a hacerme preguntas y cuestionar por qué la mayoría de mi familia pereció bajo el Tercer Reich y cómo se vería el futuro para mi pueblo, me vi obligado a llegar al fondo de por qué sucedió el Holocausto. En el 74 aniversario de la liberación de Auschwitz, debemos enfrentar la realidad de que, a pesar de todos los sufrimientos del Holocausto, el odio contra los judíos sigue vivo, fuerte, generalizado y en aumento.

¿Cómo podemos asegurarnos de que la historia no se repita si no entendemos de dónde proviene el odio a los judíos? Si bien conmemoramos el Día Internacional de la Memoria del Holocausto en todo el mundo, hay algo más profundo en nuestra historia como pueblo que debemos recordar para que podamos asegurarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos que “Nunca más” realmente significa nunca más.

Un libro recientemente descubierto de la biblioteca personal de Hitler reveló su intención de extender los tentáculos nazis para incluir a Norteamérica en sus planes de la Solución Final, los cuales fueron prevenidos solo por la victoria de los Aliados. Si algo así sucediera, ¿qué tan difícil sería imaginar el potencial de una operación similar en el mundo globalizado de hoy?

Cada año, nos recordamos unos a otros que la historia no debe repetirse. Sin embargo, a decir verdad, estamos presenciando condiciones muy similares a las de antes de la Segunda Guerra Mundial, esta vez con una intolerancia y un odio contra los judíos en todo el mundo, básicamente en todas partes. Según una encuesta recientemente publicada por la Comisión Europea, nueve de cada diez judíos europeos reportan sentir que el antisemitismo ha aumentado en los últimos cinco años y casi un tercio de ellos evitan asistir a eventos judíos o visitar sitios judíos porque no se sienten seguros . En Estados Unidos, el FBI señala un aumento en la incidencia de actos antisemitas desde 2016. De todos los crímenes de odio basados ​​en religión, el 58% se dirigió a judíos o instituciones judías.

Las tendencias muestran que la historia no es necesariamente una buena maestra y no hemos aprendido bien nuestras lecciones. Todavía hay tiempo para corregir nuestros errores en esta prueba de la vida. El tiempo apremia, y hasta que no examinemos e internalicemos la razón de las constantes presiones contra nosotros, no podremos corregir el rumbo para erradicar el antisemitismo.

Durante muchos siglos, nuestros antepasados ​​lucharon para mantener su unidad por encima de su creciente egoísmo. Pero hace dos mil años, sucumbieron al odio infundado y fueron exiliados de la tierra de Israel. Desde entonces, los judíos perdimos la capacidad de ser una luz para las naciones porque perdimos nuestra unidad. Este fue el punto de partida del antisemitismo tal como lo conocemos.

Nuestra unidad determina el estado del mundo y su destino. A través de nuestra unidad, permitimos que el mundo se conecte mientras permitimos que la fuerza positiva y unificadora del amor por encima de las diferencias fluya en el mundo. A la inversa, nuestra separación niega a la humanidad un poder calmante e invoca en su interior el odio hacia los judíos cuando están privados de esa fuerza. La incapacidad de propiciar la unión pese a las diferencias causa la agresión de la naciones del mundo hacia los judíos y es la razón subconsciente por la que nos perciben como la raíz de todo mal.

Nuestros sabios explican el fenómeno de tal odio hacia nosotros con estas palabras: “Ninguna calamidad llega al mundo, sino para Israel” (Yevamot, 63a). Los líderes judíos a lo largo de los siglos han difundido ampliamente este mensaje. Lo hicieron como un recordatorio de que el único remedio capaz de protegernos de los problemas es el poder de conexión que los judíos pueden proporcionar.

El rabino Kalman Kalonymus escribió en Maor va Shemesh (Luz y Sol): “Cuando hay amor, unidad y amistad entre sí en Israel, no puede haber calamidad sobre ellos”. Del mismo modo, el rabino Shmuel Bornsztain escribió en Shem mi Shmuel: “Cuando Israel es como un hombre con un solo corazón, es como un muro fortificado contra las fuerzas del mal”. El Midrash (Tanjumá, Devarim [Deuteronomio]) declara lo mismo: “Israel no será redimido hasta que todos ellos sean un solo paquete”.

En pocas palabras, “ama a tu prójimo como a ti mismo”, el amor fraternal y la garantía mutua son las claves de la seguridad y la prosperidad del pueblo judío. Cuando nos unimos por encima de nuestros conflictos y disputas, desatamos la fuerza positiva de la naturaleza. Es la fuerza que mantiene el equilibrio de la creación, y su ausencia entre nosotros causa el declive de la sociedad humana. En su “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) llamó a esta fuerza “luz que reforma”, y explicó que puede equilibrar nuestra naturaleza egocéntrica y, por lo tanto, sanar a la sociedad humana.

Solo si reavivamos el amor fraternal que cultivamos hace siglos y compartimos el método para lograr esto con todos, el mundo dejará de odiarnos y culparnos por todos sus problemas.

En su ensayo, “Arvut (Garantía Mutua)”, Baal HaSulam escribe que “la nación israelí se estableció como un conducto en la medida en que ellos se purifican a sí mismos [del egoísmo], y transmiten su poder al resto de las naciones ”. Por lo tanto, el Día Internacional de la Memoria del Holocausto puede ser más que una conmemoración de las millones de personas que murieron. También es una oportunidad para recordar que tenemos un método para conectar el mundo, un verdadero medio para evitar que las atrocidades se repitan.

En esta época en que el antisemitismo se está intensificando en todo el mundo, debemos esforzarnos por superar nuestras diferencias y atraer la fuerza positiva que nos conectará, unirá al mundo y eliminará todo odio. Ahora es nuestro momento de irradiar luz al resto de las naciones, la luz de la unidad, la paz y el equilibrio a través de nuestro ejemplo.

Davos 2019: seis preguntas sobre nuestro futuro que no deberíamos esperar que el Foro responda

De mi página de Facebook Michael Laitman 20/ene/19

Una vez más, alrededor de 3.000 de las personas más ricas del mundo, líderes mundiales, responsables de la toma de decisiones y economistas se reúnen en la pintoresca ciudad nevada de Davos, Suiza. Los miembros ricos y poderosos del club global del 1% pasarán cinco días en persona para hacer negocios, mientras disfrutan de lujosas fiestas y cócteles.

Pero también deben asegurarse de que su iniciativa parezca importante y beneficiosa para todos los demás en el mundo. Con ese fin, el Foro Económico Mundial ha publicado seis preguntas urgentes para discutir sobre el futuro de la humanidad. Irónicamente, se invita al público a ofrecer soluciones a los desafíos que los miembros del Foro han estado creando, pero no saben cómo resolverlo.

Aquí están mis respuestas a sus preguntas.

  1. ¿Cómo salvar el planeta sin matar el crecimiento económico?

Sin lugar a dudas, estamos matando el planeta mientras nos lastimamos a nosotros mismos de manera directa. El paradigma económico actual no da prioridad a nuestro bienestar y felicidad, y la medición actual del crecimiento económico no tiene futuro. No lo veo como “crecimiento” en primer lugar.

El futuro de nuestro planeta y de todos en él depende de repensar el objetivo de nuestra economía desde cero. Tenemos que iniciar un cambio fundamental de valores: desde perseguir continuamente la acumulación de riqueza hasta descubrir la fuente de la felicidad duradera que proviene de las conexiones humanas positivas.

Entonces, pensar en el crecimiento como un aumento del PIB será completamente irrelevante, ya que el papel de la economía será ayudar a centrarnos en hacer conexiones positivas. A su vez, tendremos nuevas definiciones y medidas para el “crecimiento”, y no entrarán en conflicto con la salud de nuestro planeta.

  1. ¿Puedes ser un patriota y un ciudadano global?

En un futuro no muy lejano esto ya no será un problema. Nos dirigimos hacia una era de interdependencia global, donde el bienestar de cada nación está directamente influenciado por el bienestar de todas las demás naciones.

Como el cabalista Yehuda Ashlag escribió en su artículo “La paz en el mundo”: “De hecho, ya hemos llegado a tal punto que todo el mundo se considera un colectivo y una sociedad. Es decir, cada persona obtiene la médula y el sustento de su vida de todas las personas del mundo, y se ve obligada a servir y cuidar el bienestar de todo el mundo”.

En otras palabras, la interdependencia de la humanidad es evolutiva e inevitable. Nos dejará en claro que ser un patriota significa cuidar los intereses de toda la humanidad, ya que ninguna nación podrá asegurar sus intereses de otra manera.

Dicho esto, cuando se trata de inmigración masiva, las políticas de frontera abierta, como las presentadas por los líderes europeos, son un grave error. Generan nuevos problemas, convirtiendo a los inmigrantes en una carga para los países de acogida mucho más que una contribución, al mismo tiempo que interrumpen el tejido sociocultural. Si la tendencia actual continúa, dentro de unas cuantas décadas, la cultura europea será cosa del pasado.

En lugar de tratar de verter poblaciones del tercer mundo en el oeste, debemos ayudarlos donde están, para que puedan satisfacer sus necesidades básicas y desarrollar estándares de vida más altos sin eliminar sus características culturales. Ser ciudadanos globales no significa que todos deben ser iguales. Significa que el bienestar de todos es igual de importante.

  1. ¿Cómo debería ser el trabajo en el futuro?

Considere el siguiente escenario: le dice a una máquina inteligente algo que necesita. La máquina lo ordena a un robot que envía el pedido a otra máquina que produce lo que necesita, terminando en la barriga de otra máquina que lo entrega a su casa.

En otras palabras, habrá muy poco lugar para el trabajo humano en el futuro. No es una cuestión de si ocurrirá, es una cuestión de qué tan rápido. Por lo tanto, para dar cuenta del futuro del trabajo, una vez más tenemos que cambiar nuestra mentalidad y preguntarnos cuál es el propósito del trabajo en primer lugar.

Cuando nos alejemos de la narrativa de producción y consumo cíclicos, a una narrativa de equilibrio con la naturaleza y la conexión entre las personas, en consecuencia, el concepto de trabajo cambiará. En otras palabras, la mayoría de los trabajos que requerirán personas en el futuro serán aquellos que faciliten conexiones positivas entre familias, comunidades, sociedades, etc.

  1. ¿Cómo nos aseguramos de que la tecnología haga que la vida sea mejor y no peor?

El impacto positivo o negativo de la tecnología depende al 100% de si nos educamos para internalizar y abrazar nuestra interdependencia, para sentir que todos somos partes de un solo sistema interconectado.

Las personas egocéntricas y de visión estrecha crearán tecnología que facilitará la autodestrucción. Las personas conscientes con una mentalidad conectada crearán tecnología que contribuirá a toda la humanidad. Es así de simple.

Por lo tanto, el futuro de la tecnología se basa totalmente en forjar nuestros valores para apoyar nuestro futuro compartido.

  1. ¿Cómo creamos una economía más justa?

Primero, las discusiones que tendrán lugar en Davos ciertamente no ayudarán a hacer una economía más justa. En todo caso, empeorarán las cosas. En una economía que sirve tan bien al 1%, el 1% lo perpetuará por todos los medios.

Aquí hay una propuesta pragmática: introduzcamos un nuevo “impuesto planetario” del 20% sobre la riqueza total que poseen las corporaciones, los magnates y los países desarrollados, con el fin de educar a todas las personas para que vivan en un mundo globalmente interdependiente.

Sin tal programa educativo, nos encontraremos luchando cada vez más entre nosotros a través de la desigualdad, la injusticia, la polarización política y social extrema, las guerras comerciales y más, todo lo que puede llevar a conflictos violentos en y entre los países.

El costo de implementar un programa educativo global de este tipo no sería muy alto y, sin embargo, es la inversión más segura para el futuro. El resto de los fondos se debe invertir en la creación de las condiciones necesarias para estándares de vida dignos en áreas subdesarrolladas, una solución mucho mejor que la migración masiva.

La élite es muy consciente de que reducir la desigualdad será beneficiosa para la economía en general y para sus posiciones en particular. Sin embargo, incluso cuando su mente entiende, su corazón no está de acuerdo. Su ego no deja que sus manos alcancen su bolsillo y den parte de su riqueza al 99%.

Para los muy ricos, el dinero es mucho más que el poder de compra. Es un poderoso cumplimiento emocional, el cumplimiento espiritual de su ego. Lo único que puede convencerlos de trabajar para crear una economía más justa es un cambio de valores sociales.

Los seres humanos son criaturas sociales e incluso los súper ricos no pueden escapar de su naturaleza social. Si nuestra sociedad posiciona el materialismo como puramente funcional y, en cambio, aprecia la contribución a la sociedad, las personas comenzarán a sentirse avergonzadas por la auto-acumulación. Además, las personas que contribuyen a la sociedad humana obtendrán una elevada satisfacción espiritual que es mucho más fuerte que el dinero.

  1. ¿Cómo hacemos que los países trabajen mejor juntos?

Desafortunadamente, no puede suceder de inmediato. La naturaleza está empujando al mundo hacia un mayor nivel de integración, basado en un sentido profundo y genuino de conexión humana, en lugar de intereses personales o nacionales.

Por lo tanto, cualquier tipo de unificación que intentemos hacer en la superficie fallará. Nos dirigimos hacia un tipo de “Brexit” global. En un futuro cercano, veo que las naciones buscarán cada vez más sus fronteras y practicarán el proteccionismo, con Trump allanando el camino para que otros líderes lo sigan.

Sin embargo, este desarrollo es para bien, porque tratar de forjar integraciones sin cambiarnos en el proceso, significa prepararnos para conflictos mayores.

Pensemos en un grupo de personas diferentes que provienen de familias rotas o barrios malos. Si los ponemos todos juntos, no obtendremos un buen resultado. Este es el estado de la humanidad de hoy: todos venimos de un hogar roto, una cultura de egoísmo humano sin restricciones y con falta de conexión humana.

El fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, acertó al advertir que “no adoptar un nuevo enfoque cooperativo sería una tragedia para la humanidad”.

Sin embargo, adoptar tal enfoque significaría que tenemos que cambiar al ser humano. Nada menos que esto hará una transformación real. Para estar listos para el nuevo mundo interdependiente, primero debemos ser interdependientes en nuestras mentes y corazones.

¿Cuál es el secreto del encanto de Baal Shem Tov?

De mi página de Facebook Michael Laitman 15/ene/19

¿Cuál es el secreto del encanto de Baal Shem Tov?

Conferencia de mujeres de Bnei Baruch

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/ene/19

El domingo pasado di una conferencia en el congreso virtual internacional sobre el tema del empoderamiento de la mujer en el año 2019. Dije lo que digo en cualquier oportunidad cuando se trata el tema: después de cientos de años, las mujeres salen de su escondite, del silencio y la modestia que las rodeaba a ser responsables, administrar, difundir e influir en todos los aspectos de la vida, desde el más pequeño hasta el más grande.

Este año se caracteriza por la oportunidad que se les da a las mujeres en todo el mundo de trazar una nueva dirección para la humanidad. Lo único que se requiere de ellas, y de todos en general, es algo muy pequeño: elevarse por encima de los conflictos. Optar por transigir, conectar al mundo para que se convierta en un hogar cálido y amable. Queridas mujeres, no se pierdan esta oportunidad.

Saludo 2019

De mi página de Facebook Michael Laitman 31/dic/18

Se espera que 2019 sea un año revolucionario en el corazón de los seres humanos. Un año en el cual abriremos los ojos y veremos con claridad que estamos siendo presionados contra un gran muro, hacia metas más definidas y más claras que están en nuestras manos alcanzar: alimentar a cada persona, preocuparnos de cada necesitado, educar cada niño, asegurar una economía a cada familia, proveer seguridad a cada país y cuidar la ecología. El límite del ego humano alcanzará su máxima potencia, y entonces el cambio se presentará de la forma más simple.

Sólo cuando aumenten los problemas y las presiones y asumamos que no tenemos alternativa, reconoceremos la maldad de la naturaleza egoísta, que es la fuerza que nos divide y nos separa; un enemigo malicioso e incitador que nos tiene a todos esclavizados. Abramos los oídos y gradualmente también el corazón, comprendamos que en realidad no nos queda ninguna alternativa más que unirnos.

¡Feliz año 2019!, el año del reconocimiento del mal y la conexión para el bien.