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El futuro del mundo depende de la mujer

Nacemos en este mundo, el peor de todos los mundos. Nada es peor que esto. Así que, puedes calmarte, nada será peor. cualquier otro estado es mucho mejor que este. Así que, vale la pena pensar en dejar la sensación de este mundo. Para hacerlo, no necesitas morir, sólo cambiar la sensación, a veces un estado de desesperación de repente, da paso a felicidad y alegría.

Intentemos ir a un mejor estado. El Creador quiere que nos regocijemos para que a través de la conexión alcancemos el mundo del bien absoluto, el mundo superior lleno de luz, donde no hay ni un recuerdo del mal. Debemos intentar establecer este espíritu en el grupo.

De lo contrario, el Creador no se acercará a nosotros. Va sólo a donde se intenta establecer alegría y felicidad en el grupo y una buena actitud hacia los demás.

El mundo está entrando en tiempos difíciles. Gradualmente desciende más y más, hacia problemas y conflictos más grandes entre nosotros. A pesar de eso, debemos intentar lograr conexión mutua en todo el mundo. Eso nos protegerá, nos dará confianza y alegría y aumentará nuestra inmunidad contra el coronavirus y otras enfermedades.

Ni un solo microbio podrá acercarse a nosotros, porque todo depende de nuestra relación. Si hay una Klipa entre nosotros, un deseo egoísta, los virus llegarán allí. Y si hacemos lugar para la santidad, buena actitud hacia los demás, ni un solo virus dañino puede llegar allí. Porque es contra la ley de la naturaleza.

Si hay buenas relaciones entre las mujeres del grupo, afectarán al mundo entero, porque cada mujer es la base del mundo. Por el bien de un buen futuro, por el bien de la familia, por el bien de los hijos, traten de tratarse bien unas a otras. Háganlo como cuando educan a sus hijos, cuando los persuaden de que no discutan, no peleen, sino que jueguen juntos. Eso afectará a todos y también los hombres dependen de ti.

Queremos que cada corazón sienta a los demás cómo se siente a sí mismo. Que todos entren en mi corazón, puedo tener al mundo entero. Y así, sentiré que vivo en el mundo del infinito.

El mundo se enfrenta a un período difícil. El Creador quiere empujarnos hacia la meta y nos empuja cada vez más fuerte. Pareciera que todo sucede es a nuestro alrededor; pero de hecho, todo está dentro de nosotros. Intentemos mantener la conexión lo más fuerte posible y sin duda nos ayudará a avanzar rápida y fácilmente hacia la meta. Todo el mal y el bien que se nos revelarán, lo podemos usar para un buen progreso.
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De la lección para mujeres 24/10/20

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Es tiempo para el poder de la mujer

Mi nuevo artículo: «Es tiempo para el poder de la mujer«

La realidad está formada por dos fuerzas: femenina y masculina. La interacción complementaria y equilibrada entre ellas ha creado todo lo que vemos a nuestro alrededor, el universo entero. Pero la humanidad es diferente. En nosotros, la fuerza masculina ha sido dominante durante milenios y los sombríos resultados son patentes. La fuerza femenina, la que crea vida y la nutre, ha estado ausente de la sociedad humana hasta hace sólo unas pocas décadas.

Pero las cosas están cambiando. En sólo unas pocas decenas de años, la mujer pasó de prácticamente no tener ningún impacto en la sociedad, a ocupar puestos de jefa de estado, jefa de instituciones monetarias prominentes, como el Fondo Monetario Internacional y la Reserva Federal de los Estados Unidos, y otras posiciones destacadas.

No es casualidad. Así como en la naturaleza, las fuerzas masculina y femenina son igualmente poderosas, pero manifiestamente diferentes y cada una aporta su propia parte vital al conjunto, la sociedad humana ahora debe aprender a incorporar a la mujer en la sociedad de manera positiva y constructiva. Hasta ahora, las mujeres que han ocupado puestos directivos lo han hecho, en muchos casos, adoptando actitudes masculinas. Y esto es contraproducente, porque es precisamente la cualidad femenina la que protege y cuida lo que necesitamos.

La sociedad aún está en el proceso de aprendizaje; aún tenemos que descubrir qué significa agregar el elemento femenino a la vida pública.

Es decir, ya tenemos un ejemplo: nuestra propia familia. En la familia, tradicionalmente el hombre es considerado, jefe de la familia, pero todos los hombres casados confiesan que el verdadero jefe de la familia es la mujer. Pues la mujer tiene la habilidad natural para ver a la familia como una unidad y puede hacer múltiples tareas mucho mejor que cualquier hombre, prioriza correctamente lo que debe hacerse y cuándo.

Igual que en el hogar, en los negocios y en la vida pública, la capacidad inherente de la mujer debe recibir el debido respeto. La situación es mucho mejor hoy que hace varias décadas, pero aún hay mucho margen de mejora. Todavía tenemos que aprender a darle a la mujer el lugar que le corresponde en el liderazgo, sin obligarla a conducirse como hombre (pues justamente así, perdemos la cualidad que sólo ella puede aportar) y sin intimidar al hombre con su presencia en el liderazgo, pues la cualidad masculina también es requerida. Sólo cuando los dos trabajan juntos y en armonía, puede haber prosperidad duradera.

De hecho, el mundo avanza hacia una era en la que cada vez más mujeres tomarán roles de liderazgo y la humanidad ganará. Sin embargo, como en todo, debemos hacer una transición adecuada y ver que estamos ganando cualidades femeninas sin perder las masculinas, de modo que juntas, construyan un mundo familiar para la humanidad y para la vida.

Se acerca la era de la mujer

La epidemia de coronavirus nos mostró lo importante que es el hogar y la familia, que son el centro de nuestra vida y el papel de la mujer en quien descansa todo. El coronavirus nos unió.

Por un lado, puso al descubierto las contradicciones que existen entre nosotros en el mundo moderno. Sin embargo, mostró al hombre que la mujer es el punto central de toda nuestra vida y por lo tanto, debemos tratar de edificar alrededor de la parte femenina, Maljut, la nueva realidad de la era posterior al coronavirus.

Baal HaSulam escribe en el libro Ohr Bahir:

Ima [madre] viene de la palabra Omenet (lactancia) y cría ya que la gota viene del padre y la madre amamanta y cría la gota  y se divide en partes, órganos, carne y piel. Todo este trabajo es sólo de la madre  ya que el padre le dio sólo una pequeña gota y con su habilidad ella lo convierte en un ser humano completo. Por esta capacidad la llaman «madre».

La madre tiene una misión verdaderamente única. De hecho, la gota de semen, en realidad, viene del Creador y no requiere mucho trabajo del padre. La madre lo divide y lo distribuye en órganos y crece hasta que de esa gota se desarrolla una persona que es el resultado del trabajo del cuerpo de la madre.

Así funciona en el cuerpo físico. Pero también en la construcción del alma donde el padre y la madre participan juntos, la mayor parte del trabajo recae en la madre. Todo viene de la parte paterna pero gracias al trabajo materno.

El embarazo comienza con una gota del semen del padre, pero la madre desarrolla el feto, da a luz y luego lo alimenta, lo cría y cuida hasta que tiene edad suficiente para vivir de forma independiente.

Por eso, todas las madres, todas las mujeres del mundo, deben percibir el proceso que estamos experimentando hoy como una oportunidad para que la humanidad nazca como un feto en un nuevo nivel espiritual. Si todas las mujeres se unen, podrán criar a la humanidad con los dolores de parto. Este es un trabajo difícil, pero son las mujeres las que podrán dar a luz a una nueva humanidad y dirigirla para cumplir su misión.

El desarrollo de la humanidad se divide en dos etapas. Hasta hoy, el hombre ha gobernado el mundo y ha sido una época de guerras, problemas, conflictos, el poder del dinero y la violencia. La mujer fue casi invisible durante toda la historia de la humanidad, el camino de la violencia y las guerras.

Pero ahora llega el momento en que la madre, la mujer, debe asumir el papel de educar al mundo en su forma futura. Esta es la era de las mujeres y por lo tanto, ella debe saber cómo unirse con otras mujeres en aras de corregir el mundo. Puede ser difícil, pero no hay salida. Esto debe hacerse.

Todas las mujeres, todo Maljut, están obligadas a unirse y gracias a esta unidad, dan a luz a una nueva humanidad. Pero esto solo es posible siempre que las mujeres puedan unirse a pesar de su renuencia, puedan pisar su egoísmo y elevarse por fe por encima de la razón. Las mujeres exigirán que los hombres y el mundo entero se unan para establecer las conexiones correctas entre todos y así llevar al mundo a la corrección.

En el nivel corporal, es la mujer la que cría y cría una nueva generación. Y también en el sistema espiritual, solo una mujer es capaz de fortalecer, dar a luz y criar una nueva humanidad.

Nadie más que una mujer puede cumplir este papel. A medida que la madre desarrolla al feto, da a luz, cría, educa y forma a una persona futura, las mujeres unidas deben cumplir su papel de madres de toda la humanidad.

La imagen de una mujer unida debería convertirse en la fuerza central del mundo. De esta manera podemos salvar a la humanidad y dar a luz en una nueva forma. Después de que las mujeres se unan y lleguen a una opinión común y fuerte, podrán exigir todo a los hombres y el Creador estará de su lado. Así, las mujeres podrán derrotar a todos y establecer el orden correcto de desarrollo humano.

Pero esto sólo es posible después de la unión. Todo el problema es que no hay unidad entre las mujeres y por eso, nadie las percibe como una fuerza seria ni acepta sus demandas. Exigir el avance espiritual es posible solo si tienes fuerza espiritual y la fuerza espiritual está en la unidad.

Únanse al menos un poco y verán el poder que tienen. Así, exigirán y recibirán todo lo que deseen. El Creador lo hará, no hay obstáculos en su camino.  Tan pronto como las mujeres empiecen a unirse, el Creador se encargará de ellas.
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De la lección  “El papel de la mujer en el nuevo mundo,” 9/may/20

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