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En la red del sistema espiritual

Pregunta: ¿Cómo se pueden multiplicar grados de cualidades, diferentes entre sí: cinco grados del alma individual y cinco grados de los mundos espirituales?

Respuesta: No se multiplican; más bien, se unen unos a otros. Cada grados tiene 10 partes y cada parte tiene 10 partes, así sigue indefinidamente.

Cinco Sefirot forman un Partzuf, cinco Partzufim forman un mundo y hay cinco mundos en total. Así obtenemos: cinco Sefirot multiplicadas por cinco Partzufim y multiplica por cinco mundos: 125 grados básicos.

Sin embargo, cuando los revisamos, también incluimos muchos otros sub-grados que se forman dentro de nosotros. Aunque no los tomamos en cuenta porque acompañan a nuestras acciones. No podemos tener en cuenta millones de pequeños deseos que existen en nosotros en los niveles inanimado, vegetal y animal ni los más pequeños matices en nuestras relaciones.

Estamos en un sistema integral y cuando se hace, incluso un movimiento pequeño, se afecta a todo el sistema. Sacas algo, como una araña tira del hilo y toda la red se activa de inmediato. Pasa lo mismo aquí.
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De la lección de Cabalá en ruso 15/abr/18

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Unión en aras del nacimiento del alma

Toda la realidad es creada como un resultado de la propagación de la Luz que creó el deseo “a partir de nada” y después lo desarrolló. Comenzando desde el Big Bang, el deseo se recrudeció cada vez más, y entonces fueron creadas ondas, gases y la materia inanimada.

Después sobre la Tierra aparecieron plantas, animales y el hombre, quien experimenta muchas etapas de desarrollo hasta que llega a la similitud con el Creador.

Es interesante que la Luz y el deseo están impresos en la criatura como dos tipos: masculino y femenino. Las cualidades masculinas y femeninas, siguiendo el ejemplo de los dos Partzufim espirituales: Aba (padre) e Ima (madre), Jasadim y Jojmá, se conectan entre sí y dan a luz a una nueva generación de masculino y femenino.

La conexión entre un hombre y una mujer es especial, porque por un lado son opuestos entre sí, pero por otro lado, sienten que tienen una meta común. La meta espiritual común los une tanto que actúan juntos y producen descendencia. A partir de esto, está claro de dónde viene el concepto de familia y el deseo natural de vivir como una pareja, dar a lu, y criar su propia continuación.

Todos somos una familia. No sólo abuelo y abuela, padre y madre e hijos, y así en adelante de generación en generación, sino todos los hombres y mujeres en general son una familia, descendientes de Adán y Eva. Existe una gran diferencia entre hombres y mujeres espirituales.

El resultado de nuestra conexión mutua, un niño al que podemos dar a luz, es llamado “un alma”. Cuando le presentamos esta conexión al Creador, Él entrega un espíritu de vida en esta. En esta alma, en la correcta conexión entre nosotros, llegamos a la adhesión con el Creador, como está escrito: “Hombre, mujer, y la Shejiná (Divinidad) entre ellos”.

Lo principal es saber que nuestra conexión del uno con el otro debe ser en aras de construir un alma. Esto significa que sin amigos, no puedo obtener un alma.

Si me conecto con mi amigo a través de mi deseo de recibir, entonces el deseo de otorgar está participando desde su lado, y viceversa-si es de su lado, el deseo de recibir, entonces desde mi lado, el deseo de otorgar. Siempre actuamos entre nosotros como Zajar (cualidad masculina) y Nekevá (cualidad femenina) que existe en cualquier criatura.

Más importante, una conexión entre nosotros debe ser organizada, y como resultado, debe dar a luz a un alma. Siempre espero esto de un amigo y yo mismo respondo de la misma manera. Con cada contacto, conversación o cualquier trabajo conjunto, construimos nuestras almas en cada momento, es decir, un lugar para revelar al Creador, de manera que la Luz superior llene nuestros deseos comunes en comunicación.
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De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 19/feb/18, Preparación para el Congreso Mundial 2018

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Coeficiente de otorgamiento

Todas las ciencias en el mundo estudian la conexión entre las partes de la realidad, cada una en su propio nivel: fisiológico, psicológico, biológico y físico.

La sabiduría de la Cabalá no se relaciona con estos niveles, sino con el nivel más básico que es el deseo contenido en cada parte de la creación, sólo que en diferentes formas, en diferentes niveles y en diferentes tamaños.

Por lo tanto, la Cabalá se considera la principal ciencia. Lleva a cabo la misma investigación científica que cualquier otra ciencia, deriva fórmulas, estudia la creación y las acciones del Creador, aclara nuestro lugar en la creación y mide la creación en relación con el Creador. Todo esto presupone un serio estudio científico. Ninguna otra ciencia da definiciones exactas.

De hecho, la creación es muy complicada. Aunque parece que se basa en una fórmula muy simple: el deseo del Creador de otorgar, igual al deseo de la criatura de recibir.

Sin embargo, no es una igualdad simple, porque incluye un coeficiente que debe igualar el deseo de recibir y el deseo de otorgar: el deseo del Creador de otorgar es igual a C multiplicado por el deseo de recibir de la criatura.

Este coeficiente incluye dentro de sí una restricción, una pantalla (Masaj) y Luz reflejada. Necesitamos implementar esta ecuación todo el tiempo. Por lo tanto, debo conocer el deseo de recibir, el deseo de otorgar y mi coeficiente.

Así que siempre estudio el deseo del Creador de otorgar. Aspiro y me identifico con Él. De acuerdo con estos parámetros, yo determino mi estado y lugar en la creación. De esta manera, exploro toda la creación. Sin esto es imposible relacionarme con el Creador correctamente y yo necesito alcanzar el grado de amor con Él. El coeficiente es mi intención en aras del otorgamiento. Sin eso, no puedo contactar al Creador.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá, 1/mar/18, Escritos de Rabash

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El único principio de la creación

Los nombres de las Sefirot: Kéter, Jojmá, Biná, Jesed, Gevurá, Tiferet, Netzaj, Hod, Yesod y Maljut se refieren al contenido interno de las conexiones en la creación.

A veces encontramos otra Sefirá en el esquema, llamada Daat. De Kéter se derivan dos direcciones; Jojmá y Biná, las cuales bajo el impacto de Kéter crean la Sefirá de Daat, que no está incluida en las diez Sefirot.

De Daat se derivan dos direcciones separadas; hacia Jesed y Gevurá, las cuales se juntan en Tiferet. Así tiene lugar la interacción entre las Sefirot. Existen muchas conexiones así. Todo en la creación está organizado y arreglado de esta manera: cada célula, cada átomo, cada grano de arena y todo el universo, está construido de acuerdo a la estructura de las diez Sefirot.

Nuestros deseos egoístas están en un punto negro llamado Maljut y son resultado de toda la fuerza que nos impacta. No hay diferencia en qué nivel de cooperación se encuentran los deseos; si están en nivel psicológico, fisiológico o físico. En cada nivel cósmico en el universo y en todos los mundos es el mismo principio – diez Sefirot.
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De la lección de Cabalá en ruso, 5/mar/17

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