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«Mi maestro y yo»

De mi página de Facebook Michael Laitman 22/sep/20

Una noche fría y lluviosa del año 1979, no podía dormir, atormentado con mis pensamientos. De pronto me encontré al volante, viajando sin rumbo. Un gran cartel cortó el hilo de mi pensamiento: “Bnei Brak”, ciudad cercana a Tel Aviv, un importante centro religioso judío. Entré. Las calles estaban desiertas. En la esquina de la calle Jazon Ish me topé con un transeúnte. Le pregunté: “¿dónde se estudia aquí? Él me miró y respondió: “viaja hasta el final de la calle, allí verás un huerto. En frente”.
Así me encontré con mi maestro por primera vez, Rabí Baruj Shalom Ashlag (Rabash), hijo primogénito y sucesor de “Baal HaSulam”, el cabalista más grande del siglo XX. Desde ese momento mi vida dio un giro irreconocible.

Durante los doce años siguientes fui su asistente personal y alumno, absorbiendo de él todo lo que sé sobre la Sabiduría de la Cabalá. Día tras día se encerraba en el segundo piso y escribía. Así salieron a luz sus profundos artículos que hoy abren el camino espiritual adaptado a cada persona. Nadie antes escribió en un lenguaje tan simple y práctico, y como un padre que guía a sus hijos en el trayecto, él toma a los lectores de la mano y los conduce hasta la revelación del verdadero sentido de la vida.

“Y después de haber conseguido la vestidura del amor”, escribió a sus alumnos al final de la famosa carta no 8, “en seguida comenzaron a brillar en mí chispas de amor, y el corazón comienza a añorar y a unirse a los amigos y me parece que mis ojos ven a mis amigos, y mis oídos escuchan sus voces, mi boca les habla, mis brazos abrazan y mis pies danzan con amor y alegría junto a ellos en la ronda…” (Rabash)

Después de su fallecimiento en el año 1991, comenzaron a unirse personas que en sus corazones ardía el deseo de descubrir el propósito de su existencia. Al poco tiempo se fundó la asociación “Bnei Baruj”, en nombre de Rabí Baruj Ashlag. Cada mañana estudiamos los libros de los cabalistas: Talmud Eser Sefirot, el libro del Zóhar con la interpretación del Sulam (escalera) así como Escritos de Baal HaSulam y Rabash. Tratamos de continuar y diseminar el método a todo el que lo desee, tal como mi maestro me transmitió a mi la sabiduría de su padre.

Hoy se cumplen 29 años del fallecimiento de mi maestro, Rabash, un grande de la generación. Yo tengo esperanzas de que logremos transitar su camino lealmente.

Cómo perdonar a mi hijo por matar a mi esposa

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/sep/20

No hace mucho, recibí una carta desgarradora que destacaba algo con lo que a menudo tenemos que lidiar: la culpa. Debido a que la culpa nos afecta a todos, sentí que ayudaría a muchas personas si respondía la carta abiertamente, sin revelar la identidad del remitente.

Estimado Michael Laitman,

Mi nombre es … y vivo en Rusia. Soy un ávido oyente de sus charlas y nunca me pierdo ninguna. Se lo debo todo a mi amada esposa, con quien viví como una sola alma durante veintiocho años. No pudimos tener hijos, así que adoptamos a un niño y lo criamos con gran amor, especialmente mi esposa. Ella lo amaba mucho.

Cuando comenzó el coronavirus, mi esposa y yo fuimos muy cuidadosos. Trabajamos desde casa, escuchamos sus charlas y estuvimos de acuerdo con cada una de sus palabras. Nuestro hijo, sin embargo, trató el virus como un desafío o una invitación. Salía y se burlaba de nuestra preocupación. No usaba mascarilla. No podíamos explicarle las palabras de usted; simplemente no escuchaba. Como resultado, se contagió de Covid y también nos infectó. Yo pasé el virus con bastante facilidad, pero mi esposa no; ella falleció.

Desde entonces, no puedo mirar a mi hijo a la cara. Lo odio. Entiendo que es imposible traer a mi esposa, pero no quiero vivir con este odio por mi hijo. Además, él también se siente culpable; soy consciente de eso, pero no puedo evitarlo. Lo veo, aparto los ojos y apenas puedo contenerme para no explotar sobre él. ¡No tengo amor dentro de mí, ninguno en absoluto! Querido Michael, ¿cómo recupero mi amor? ¿qué tengo que hacer? ¿cómo perdono a mi hijo? No se que hacer. Por favor, ayúdeme.

Por muy angustiosa que sea esta tragedia o, quizá porque lo es, espero que esta historia nos ayude a comprender cómo funciona la naturaleza y que, en verdad, esta angustia no es culpa de nadie. No es culpa de nadie porque, así como el padre no puede evitar odiar a su hijo, su hijo no pudo evitar ser imprudente. No somos dueños de nuestros pensamientos; surgen en nosotros del mismo lugar de donde todo emerge. Llámalo «naturaleza», «realidad», «Dios» o lo que sea, pero no sabemos qué pensaremos dentro de un segundo y mucho menos qué haremos.

Sé que no es fácil. Yo también tengo muchas razones para enojarme. Pero cuando estudias la sabiduría de la Cabalá, te das cuenta de que todo tiene un propósito: llevarte a revelar la fuerza más profunda y fundamental de la vida, la fuente de todo, al Creador de todo. Y no sólo eso, descubres que su objetivo es hacer que te guste, exactamente así. Cuando descubres esa fuerza creativa, te das cuenta de que es sólo bondad. Su objetivo, es hacer que tú, yo y toda la humanidad seamos tan buenos como la fuerza misma.

Cuando comienzas a volverte como el Creador, aunque sea un poco, comprendes por qué las cosas suceden de la manera en que suceden. Hasta que te vuelves igual, es imposible justificar a tu hijo o al Creador por tu tragedia.

El Creador lleva al mundo al bien usando dos riendas: placer y dolor. Sin embargo, su dirección, es sólo una: hacer que te guste: es un dador completo. Los peores cataclismos en la historia de la humanidad, se desarrollaron como lo hicieron, a manos de esa misma fuerza bondadosa y con el propósito de que también seamos bondadosos. Y si es doloroso, sólo es señal de que debemos aumentar nuestro esfuerzo para llegar a ser como esa fuerza, para que no tengamos que pasar por las riendas del dolor.

El coronavirus también viene de esa misma fuente, su objetivo es el mismo: hacernos buenos, amables y generosos. En este momento, probablemente no puedas amar a tu hijo. Pero cuando te conectes con el Creador y empieces a ser como él, encontrarás dentro de ti un amor tan profundo por tu hijo y por toda la creación que nunca supiste que existía. Lo amarás más que nunca y más de lo que crees posible.

Por eso, amigo mío, no vuelvas atrás y no pierdas energía ni tiempo en angustiarte por el pasado. Sólo te traerá más dolor. En cambio, ve hacia arriba y busca al Creador en tu vida. Busca gente como tú, que quiera conocer al Creador de la vida, a la fuente de todo y con ella, seguro tendrás éxito.

Mucha suerte,
Michael Laitman

Mis pensamientos en Twitter, 8/sep/20

Debemos entender la razón del coronavirus. Si cambiamos nuestras relaciones interpersonales, los problemas desaparecerán al instante. La meta de la #naturaleza no es darnos enfermedades y curarnos, es que el sufrimiento y el virus nos obliguen a revelar nuestras malas relaciones.

Cada día es más claro: debemos entender que hay un enemigo común: nuestro #ego. No podemos destruirlo, pero juntos, podemos superarlo. Estados Unidos es muestra de que la sociedad no puede regularse a sí misma. Aún se puede llegar a una cooperación inteligente o habrá #guerra

Por encima de todas las teorías de la conspiración humana y otras estratagemas, en cualquier caso, está el plan del Creador, que determina nuestro camino. Damos vueltas en nuestros pensamientos y no deseamos elevarnos al grado del Creador, en fe por encima de la razón. Todos tropiezan en este lugar, pero el que avanza entra al mundo del Creador…
#conexión #unidad

No escuchamos las advertencias de la naturaleza: debemos ser integrales, conectados con bondad, tratarnos bien. De lo contrario, con nuestro comportamiento determinamos el proceder de la naturaleza y no permitimos que logre su equilibrio, por eso, sufrimos junto con ella.
#amor

El coronavirus es un pequeño golpe que surge con #amor y #misericordia para que comprendamos el propósito de la vida. Debemos entender estos golpes, ¿por qué, como buenos hijos, no escuchamos la primera advertencia del padre y cambiamos nuestro comportamiento y así vivir bien…?

La situación podría haber sido mucho peor que la epidemia de coronavirus. Pero el #Creador no usó métodos más duros. Es porque la #naturaleza tiene un objetivo: llevarnos a todos a una conexión adecuada. Vivimos en una época en la que la unidad debe implementarse claramente.

Toda enfermedad trae su curación, la enfermedad cura. Tenemos que ver a dónde nos lleva el coronavirus y alcanzar ese estado saludable por nuestra cuenta. Pero tenemos que entender el golpe. Hay una fuerza detrás que no desea lastimarnos, sino curarnos…
#coronavirus #conexión

El virus nos ataca a nivel biológico, afectó a la sociedad y a la familia. Pero debemos entender por qué la naturaleza nos trata de esta manera y qué podemos hacer para no escondernos de este fenómeno, sino curarnos…
#conexión #sistemaIntegral

Antes del coronavirus el mundo estaba en crisis y se hablaba de una #guerraMundial o catástrofes ecológicas. La situación fue difícil, con muchos problemas, como el que no sabe qué enfermedad tiene, pero se inyecta analgésicos para el dolor y de alguna manera sigue viviendo…

Es pronto para hablar del #futuro, aún no conocemos el presente, que no es alegre y siempre trae nuevas restricciones y golpes. Si pudiéramos entenderlos, veríamos la luz al final del túnel. Pero no vemos que sea más brillante. Ni siquiera comprendemos la oscuridad que nos rodea.

Cada día es más claro: debemos reconocer que el único enemigo común es nuestro ego. No lo podemos destruir, pero juntos podemos superarlo. EUA demuestra que la sociedad no puede regularse sola. Aún podemos llegar a una cooperación consciente; la otra alternativa es la guerra…

La #democracia desvinculada del liberalismo se vuelve dictadura. Todo surge de la desilusión de que internet y las redes sociales no sean un medio para educar. La mayoría piensa que el gobierno se basa en la degradación y debería ser destruido. Las elecciones de la élite en duda.

Pregunta: ¿Cuál es su opinión sobre el apoyo de Rusia al presidente Lukashenko de #Bielorrusia?
Respuesta: ¡A Estados Unidos le agrada! Pues el pueblo de Bielorrusia está en contra de Lukashenko, obtener el apoyo de #Rusia lo rechazará y lo empujará a su independencia de Rusia.

De Twitter, 8/sep/20

Luchamos contra el mismo enemigo

De mi página de Facebook Michael Laitman 7/sep/20

Cada día está más claro que luchamos contra el mismo enemigo. Este enemigo convence a algunos, de que los demócratas son malvados y convence a otros de que los republicanos son inhumanos. Susurra a los oídos de algunos que no hay coronavirus y que no hay necesidad de usar mascarillas y susurra en los oídos de otros que los que no usan mascarillas son irresponsables, egoístas y ponen la vida de otros en riesgo. Este enemigo nos dice que los negros son anarquistas y una serie de otros “cumplidos”, y les dice a otros, que los blancos son racistas inmorales. Pero más que nada, nos dice a todos, “soy tu amigo, estoy de tu lado”.

No lo es, está en contra de todos como sociedad y de cada uno como individuo. Se preocupa sólo por sí mismo y no quiere nada más que nuestra servidumbre. Este es nuestro ego, domina la técnica de “divide y vencerás”. Es momento de unirnos y destronarlo antes que nos lleve a matarnos unos a otros.

El ego no nos permite ver nuestra dependencia mutua. Nos hace pensar que estaríamos mejor si no existiera el otro lado. Pero sin el otro, sin nuestro opuesto, no existiríamos ni nosotros mismos. Hay dos caras en la moneda; no puedes quitar una cara y dejar la otra. Si lo intentas, no quedará nada.

Así como no hay un sistema único en ningún nivel de la realidad, que no dependa de su opuesto, tampoco sucede en el sistema humano. Ni siquiera podríamos pensar en la vida si no hubiera muerte. No sabríamos qué es luz si no hubiera oscuridad ni sentiríamos amor si no hubiera odio ni compasión si no hubiera crueldad.

Además, no conoceríamos nuestras opiniones, cualidades, gustos y disgustos si no tuviéramos a otros con quien compararnos. Los opuestos en nuestro mundo, no sólo lo sustentan, sino que lo hacen tan rico y tan hermoso como es. Amamos la diversidad y las contradicciones en la naturaleza, entonces ¿por qué las odiamos en nuestra sociedad? Porque disfrutar y apreciar nuestras diferencias va en contra de nuestro ego, que nos dice que sólo nosotros importamos y nadie más.

Como resultado, nuestro ego nos hace interpretar que, lo opuesto de los puntos de vista, opiniones y creencias es negativo. Así, destruye nuestro mundo. Si no somos cuidadosos, pronto nos destruirá, nos pondrá unos contra otros en una guerra que nadie ganará, excepto el ego.

Mis pensamientos en Twitter, 7/sep/20

Los golpes del #coronavirus en todas las fases de la vida, nos muestran que entramos en un nuevo período de desarrollo. La #naturaleza ya no nos trata como niños, sino como adultos y nos castiga, nos señala que nuestro avance depende de que nuestras relaciones sean las adecuadas.

Las tres fuerzas de recepción que se revelan en nuestro mundo son: inanimado, vegetal y animal. #Hombre es el grado de transición al mundo superior, a sus grados: inanimado, vegetal y animal. #Adam, es el hombre del mundo superior, es el estado de total adhesión con el Creador.

Sólo soy una #Sefirá de las diez, cuando me calibro hacia las otras 9, entiendo lo que se requiere de mí. Es como afinar una guitarra, veo cada cuerda en relación con el resto. De igual modo, me sintonizo en relación con el #grupo. De lo contrario, mi estado nunca va a cambiar…

La decena y el grupo mundial protegen a la persona que está dentro. Por eso, en Cabalá las 10 Sefirot se llaman Blima (consumir). Es decir, consumen toda la influencia externa. ¡El Creador evoca esa influencia sobre nosotros y, por el buen camino o por el malo, llegaremos a la necesidad de encontrar refugio en la decena!
De Twitter, 7/sep/20

Material relacionado:
Mis pensamientos en Twitter, 23/ago/20
Mis pensamientos en Twitter, 22/ago/20
Mis pensamientos en Twitter, 8/ago/20

Derecha e izquierda: el antisemitismo en Estados Unidos une a los judíos

De mi página de Facebook Michael Laitman 2/sep/20

Los fuertes aplausos al finalizar el Comité AIPAC  Comité de Asuntos Públicos Americano Israelí, de sus siglas en inglés) dejaron a los judíos en una preocupante tormenta local: el antisemitismo. Tanto desde la derecha como desde la izquierda del mapa político los judíos concordaron que el antisemitismo es el principal problema que les acecha, y es totalmente incómodo reconocerlo: es también el motivo que los une.

Es cierto que a lo largo de tres inspiradores días de alabanzas a Israel el lobby pro israelí en los Estados Unidos se dedicó al tema de la negociación nuclear de Irán, los interminables procesos de paz y la irreverente actitud hacia el judaísmo no ortodoxo, pero estos temas no lograron remontarse ya que el antisemitismo está carcomiendo la comunidad judía cada día más.

No hay hacia dónde huir. Los judíos no encontrarán un sitio que les proteja del odio, dondequiera que pongan el dedo sobre el globo terrestre; ni siquiera en Israel. Supongamos que el odio hacia los judíos empeore en Estados Unidos y un millón de judíos se despida de la tierra de las oportunidades infinitas, Israel no estaría preparado para absorber nuevos inmigrantes en masa.

La desconexión también es muy aguda. La mentalidad de los judíos americanos es tan diferente a la de los judíos en Israel que las relaciones se deteriorarían con facilidad y se convertirían en dilemas sociales y acusaciones mutuas. Los precios de la vivienda saltarían y los del mercado subirían ya que la demanda aumentaría. Una nueva brecha social podría deteriorar completamente el tejido israelí, o en el mejor de los casos, producir un partido político adicional a los múltiples partidos que ya existen.

La solución se encuentra únicamente en la formación de una infraestructura para una sociedad unida aquí en Israel. Una unión, no solamente para los judíos de América, sino para todos los judíos del mundo. Mañana los países de la Unión Europea, por ejemplo, podrían poner en aprietos al Estado de Israel con limitaciones y boicots, lo cual cortaría de una las relaciones con ellos y con esto, una fuente importante de sustento.

Según la Sabiduría de la Cabalá, la conexión entre los judíos produce una fuerza positiva de unión; una fuerza que alberga en su interior una fuerza superior, eterna y completa. Nadie puede contra su poderío.

Una buena y positiva conexión en los límites de la tierra de Israel en la que toda la sociedad israelí se involucre producirá un desempeño sano de raíz: un orden y una reorganización de los recursos, provisión de las necesidades básicas de cada individuo, una atmósfera de responsabilidad y preocupación por los demás.

Por el momento, los judíos estadounidenses  están ocupados con el lobo antisemita que los rodea y los une en contra de su voluntad. Ellos no consideran abandonar su patria sino que mantienen una esperanza en el partido que apoyan, en el lobby pro israelí y otros en Trump.

Por eso, mientras el odio está en sus primeras fases de efervescencia, además de la incapacidad de Israel de absorber inmigrantes, solo queda animar a los judíos de Estados Unidos a unirse entre sí en una sola congregación sin diferencias. Diseminar y publicar en todos los medios de comunicación judíos que la unión es la protección más fuerte. Es el futuro y es el pasado, es la espada y el escudo. No solo contra los antisemitas, sino contra todo el mundo.

Aunque los días pasan y todo parece tranquilo en la superficie, por debajo son turbulentos y tormentosos. Por eso, en cada tuiteo y cada artículo, continuaremos clamando por una unión de corazones. En todo momento anhelaremos la unión interna para ser en verdad un ejemplo para todas las naciones.

Covid-19: El látigo de la humanidad

De mi página de Facebook Michael Laitman 2/sep/20

El virus no vino a corregirnos. Vino a mostrarnos que tenemos que corregirnos a nosotros mismos. No hará nuestro trabajo. Tenemos que aceptar que no podemos ganarle en el juego del escondite, donde cada vez que bajan los niveles de contagio, aliviamos las restricciones y nos volvemos locos, hasta que el virus “ve” que salimos del escondite y regresa, más contagioso y violento que antes. Es imprudente jugar con la vida de nuestros seres queridos, y no sólo de ancianos y enfermos, también con la de nuestros hijos.

Así como los jinetes azotan al caballo para que corra más rápido, la naturaleza nos azota usando la Covid-19, para impulsarnos a trabajar en nuestras relaciones. Ya logramos algunos avances, la mayoría de los gobiernos reconocen que no pueden dejar que la gente muera de hambre por falta de empleo. Hay paquetes de rescate, pero son pocos y distantes. Peor aún, no ven el problema principal: nuestra indiferencia hacia los demás. Si fuéramos menos descuidados y nos preocupamos más por nuestro prójimo, podríamos superar fácilmente cualquier prueba que nos envíe la naturaleza. Si junto con la ayuda monetaria, no construimos programas que nos enseñen a cuidar a otros, terminaremos en ruptura social y aniquilación.

La simple verdad que la Covid nos muestra es que sólo pensamos en nuestro beneficio y que, si podemos ganar a expensas de otros, tanto mejor. En nuestra defensa, podríamos argumentar que así es la naturaleza humana, que la naturaleza nos hizo egoístas y no se nos puede culpar por serlo. Si bien, es cierto, también es cierto que la naturaleza no abandona a su creación egoísta. Hace lo contrario, la entreteje en una red de conexiones recíprocas y su unidad es su última fuente de fuerza. Si insistimos en ser egoístas, acabaremos destruyéndonos, nos mataremos en el sentido más literal de la palabra. Es sólo cuestión de tiempo y ya no queda mucho.

Nada está estático en la naturaleza; todo evoluciona a su ritmo, hacia el resultado inexorable de la fusión total. La humanidad, como los demás elementos naturales, también evoluciona en esa dirección. Si vemos a la sociedad humana a lo largo de la historia, fácilmente identificamos que pasamos de clanes a aldeas, de aldeas a pueblos, de pueblos a países, hasta que al fin nos convertimos en una aldea global.

Pero, lo hicimos sólo a nivel social. Emocionalmente, estamos tan separados como siempre lo estuvimos. De hecho, en muchos sentidos, estamos más separados que nunca, pues nuestro individualismo constantemente es desafiado por nuestra interdependencia forzada. No podemos hacer nada por nosotros mismos: no podemos hacer nuestra comida ni nuestra ropa ni nuestra casa. Pero odiamos este hecho, incluso si no lo sabemos; queremos sentirnos únicos y especiales. Este choque crea la miríada de trabas que tiene la sociedad, desde violencia hasta abuso de sustancias, suicidio, todo tipo de escapes, fanatismo, trastornos mentales y emocionales y todas las señales de angustia que la gente envía.

Pero la naturaleza no nos dejará solos; nos acercará cada vez más a los otros, eso nos hará sentir cada vez más alejados en nuestro corazón. Sólo hay dos formas de que esto termine: el colapso total de la sociedad o que la humanidad se acople al camino de la naturaleza hacia la unidad. Por eso es imperativo que los gobiernos y las autoridades establezcan programas educativos que nos informen sobre el rumbo del desarrollo y nos ayuden a unirnos a él.

La gente no sabe por qué siente más odio, por qué sospecha más de los otros y por qué todos son tan malos entre sí. Si lo supiera, podría elegir unirse y poner fin a su miseria. Pero como es ajena al inexorable progreso de la naturaleza, su único remedio es protegerse, a ella misma y a su familia, lo mejor que puede, hasta que todo se desmorone y, sucederá pronto.

La única diferencia entre la humanidad y el resto de la realidad, es que el proceso evolutivo que ocurre por instinto en las demás criaturas, debe ocurrir conscientemente en nosotros. De hecho, somos la cúspide de la creación y podremos conducirnos en consecuencia, sólo si logramos entender la creación. Por eso, la humanidad no recibirá concesiones; tendremos que aprender cómo funciona todo y tendremos que pagar nuestra cuota. Mientras más rápido lo aprendamos, menor será la cuota

Si no somos para nosotros ¿quién es para nosotros?

De mi página de Facebook Michael Laitman 28/ago/20

Mi maestro solía decir que si una persona se para junto a una bolsa pesada y le pide a la gente que le ayude a levantarla y ponerla en su hombro, nadie le ayudará. Pero si levanta la bolsa, la coloca sobre su hombro y la bolsa casi se resbala porque es demasiado pesada para que él, los que estén a su alrededor saltarán en su ayuda. La moraleja de la historia es simple: antes de pedir ayuda, esfuérzate en ayudarte a ti mismo. Así, si necesitas ayuda, la recibirás con certeza.

Hoy, más que nunca, está claro que solo nosotros podemos ayudarnos. Si esperamos a que los funcionarios del gobierno hagan nuestro trabajo, podemos esperar para siempre. Pero con responsabilidad mutua, no hay límite para lo que podemos lograr.
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La educación superior está en su punto más bajo

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/ago/20

La educación superior nunca estuvo en un punto tan bajo. Del cenit de ser posesión exclusiva de monjes solitarios que dedicaron su vida a ahondar en textos secretos antiguos, en monasterios aislados, la ciencia se convirtió en una herramienta en manos de ricos y poderosos para dominar, explotar, manipular e intimidar a los rivales y al público en general. Humanidades y ciencias sociales, que alguna vez debatieron ideologías y discutieron los méritos y deméritos de la naturaleza humana y de la humanidad, ahora se usan como herramientas de adoctrinamiento para plantar dogmas en mentes jóvenes y maleables.

Incluso la historia, un campo de investigación que se suponía que era un estudio sencillo del pasado, está sujeto a tantas interpretaciones y distorsiones que nadie puede ponerse de acuerdo ni siquiera sobre los hechos. Pregunta a mil historiadores y escucharás mil opiniones, a menudo totalmente contradictorias, sobre el mismo evento y con base ​​en la misma evidencia.

Las universidades fueron un lugar donde se iba a crecer como persona, ampliar horizontes, aprender sobre el mundo en el que vivimos, sobre las ideas que impregnan a la sociedad y a formular una opinión sobre el mundo. Pero desde que las universidades se volvieron dependientes del financiamiento privado, su fachada como establecimientos intelectuales, ya no es más que fachada. Hoy, cuando ingresas a la universidad, puedes saber, desde el primer día, cuál será tu posición y afiliación política cuando te gradúes.

Para tener mérito, humanidades y ciencias sociales deberían estar desconectadas de las ciencias duras y ser reconocidas por lo que son: interpretación personal de la realidad, con base en antecedentes y conocimiento individuales. Tal como están las cosas, actualmente las universidades son tanto la fuente de la fragmentación que está desintegrando la sociedad, como un centro donde la intolerancia, división y enfoques destructivos, se alimentan en nombre de la “libertad académica”.

El título académico aún goza de respeto, especialmente los títulos superiores. Sin embargo, si las cosas continúan desarrollándose como lo han hecho durante varias décadas, las universidades perderán todo mérito ante los ojos del público. Según la institución de la que te hayas graduado, se sabrá qué opinión política esperar y en consecuencia, la gente decidirá si escucharte o no.

Por supuesto, el aprendizaje académico tiene beneficios. Poder formular pensamientos de manera coherente y clara es muy importante para todos. Además, las reglas de la escritura académica nos permiten repasar grandes cantidades de material muy rápido sin perder información esencial. Aprender a cumplir plazos, manejar la presión y colaborar con compañeros para lograr mejor resultado, es muy importante en el aprendizaje académico. Sin embargo, el precio de deformar la mente joven para que logre esas habilidades, no parece justificarlo, sobre todo porque hay otras formas de conseguirlo.

Y quizás la mayor pérdida de todas es la filtración del permiso para interpretar las ciencias duras. No se puede llamar a algo “ciencia dura” o “ciencia exacta” si se basa en interpretar en lugar de medir resultados. Si puedes jugar con números, de igual modo que juegas con palabras, ni los números ni la ciencia que estudias tienen sentido. Por eso, las ciencias duras deben separarse de las instituciones que enseñan humanidades y ciencias sociales y estas dos últimas, no deben ser consideradas ciencias en absoluto, pues no lo son.

Peor aún, las instituciones de educación superior no dan a los estudiantes el conocimiento necesario para el mercado laboral actual. La capacitación profesional ya es más efectiva para los empleadores que la universidad o el título universitario. Pues, el conocimiento, capacitación y experiencia profesional de los solicitantes que recibieron capacitación profesional es mucho más relevante para lo que necesitan los empleadores, a menudo los preferirán sobre los solicitantes que tienen amplia experiencia general, pero poco del conocimiento profesional requerido y que necesitarán más capacitación para convertirse en trabajadores productivos.

Para merecer su nombre, la educación superior debe centrarse, ante todo, en adquirir habilidades sociales y de comunicación, capacidad para articular sentimientos, admitir puntos de vista en conflicto y dar cabida a perspectivas diversas en una sociedad vibrante. Dicho de otro modo, la educación superior debería tener como objetivo elevar el nivel de humano en el hombre. La educación debe ser inmune en términos de prejuicios políticos (por más difícil que sea) y centrarse en el pensamiento creativo e inclusivo, para crear individuos de mente amplia, en lugar de lo que sucede hoy. A menos que la academia cambie de rumbo rápido, será demasiado tarde para salvarla.

El amor es una mascota que se alimenta de concesiones mutuas

De mi página de Facebook Michael Laitman 7/ago/20

Mi maestro solía decir que el amor es una mascota que se alimenta con concesiones mutuas.

En estos días, parece que no nos gusta mucho el amor, precisamente porque se alimenta con concesiones. El problema no es el amor; el problema está en nuestra percepción de las concesiones. Pensamos que, al ceder, perdemos algo; estatus social, respeto, posición de dominio o control.

No es claro si las opiniones diferentes crean odio o, si el odio crea opiniones diferentes, pero algo está claro: cuando hay opiniones diferentes, necesitas amor para superar las diferencias, si no hay amor, no hay motivo para superar las diferencias.

Sólo hay una solución para esta trampa: ser conscientes de que, si no nos elevamos por encima de nuestras diferencias y no nos unimos por encima de nuestro odio, nos destruiremos unos a otros, físicamente, habrá aniquilación.

Si queremos sobrevivir, debemos confesar que, si el odio desaparece, acabará con todos nosotros. Debemos dejar de demonizarlo.
Una vez que lo hagamos, podremos tomar el ejemplo de la naturaleza y aprender qué es hacer concesiones, sin perder prestigio y por qué deberíamos hacerlas.

Cuando los padres hacen concesiones entre ellos, no lo hacen porque uno sea más débil; lo hacen por el bien del niño, su creación mutua. Cuando los padres se concentran en salirse con la suya, se divorcian. Pero si se concentran en criar a un niño feliz, siempre encontrarán la solución para que todos estén felices y su alegría será ver a sus hijos crecer en una familia buena y feliz.

Cuando dos tendencias políticas de pensamiento se involucran en luchas de poder, deben hacer lo mismo. En su caso, el niño es el país. Si las partes encuentran la manera de anteponer su amor por su país a su deseo de ver triunfar su dogma, hay esperanza para el futuro. Pero si se atrincheran en sus posiciones y sólo quieren que exista su opinión, la catástrofe es una certeza.