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Mis pensamientos en Twitter, 8/sep/20

Debemos entender la razón del coronavirus. Si cambiamos nuestras relaciones interpersonales, los problemas desaparecerán al instante. La meta de la #naturaleza no es darnos enfermedades y curarnos, es que el sufrimiento y el virus nos obliguen a revelar nuestras malas relaciones.

Cada día es más claro: debemos entender que hay un enemigo común: nuestro #ego. No podemos destruirlo, pero juntos, podemos superarlo. Estados Unidos es muestra de que la sociedad no puede regularse a sí misma. Aún se puede llegar a una cooperación inteligente o habrá #guerra

Por encima de todas las teorías de la conspiración humana y otras estratagemas, en cualquier caso, está el plan del Creador, que determina nuestro camino. Damos vueltas en nuestros pensamientos y no deseamos elevarnos al grado del Creador, en fe por encima de la razón. Todos tropiezan en este lugar, pero el que avanza entra al mundo del Creador…
#conexión #unidad

No escuchamos las advertencias de la naturaleza: debemos ser integrales, conectados con bondad, tratarnos bien. De lo contrario, con nuestro comportamiento determinamos el proceder de la naturaleza y no permitimos que logre su equilibrio, por eso, sufrimos junto con ella.
#amor

El coronavirus es un pequeño golpe que surge con #amor y #misericordia para que comprendamos el propósito de la vida. Debemos entender estos golpes, ¿por qué, como buenos hijos, no escuchamos la primera advertencia del padre y cambiamos nuestro comportamiento y así vivir bien…?

La situación podría haber sido mucho peor que la epidemia de coronavirus. Pero el #Creador no usó métodos más duros. Es porque la #naturaleza tiene un objetivo: llevarnos a todos a una conexión adecuada. Vivimos en una época en la que la unidad debe implementarse claramente.

Toda enfermedad trae su curación, la enfermedad cura. Tenemos que ver a dónde nos lleva el coronavirus y alcanzar ese estado saludable por nuestra cuenta. Pero tenemos que entender el golpe. Hay una fuerza detrás que no desea lastimarnos, sino curarnos…
#coronavirus #conexión

El virus nos ataca a nivel biológico, afectó a la sociedad y a la familia. Pero debemos entender por qué la naturaleza nos trata de esta manera y qué podemos hacer para no escondernos de este fenómeno, sino curarnos…
#conexión #sistemaIntegral

Antes del coronavirus el mundo estaba en crisis y se hablaba de una #guerraMundial o catástrofes ecológicas. La situación fue difícil, con muchos problemas, como el que no sabe qué enfermedad tiene, pero se inyecta analgésicos para el dolor y de alguna manera sigue viviendo…

Es pronto para hablar del #futuro, aún no conocemos el presente, que no es alegre y siempre trae nuevas restricciones y golpes. Si pudiéramos entenderlos, veríamos la luz al final del túnel. Pero no vemos que sea más brillante. Ni siquiera comprendemos la oscuridad que nos rodea.

Cada día es más claro: debemos reconocer que el único enemigo común es nuestro ego. No lo podemos destruir, pero juntos podemos superarlo. EUA demuestra que la sociedad no puede regularse sola. Aún podemos llegar a una cooperación consciente; la otra alternativa es la guerra…

La #democracia desvinculada del liberalismo se vuelve dictadura. Todo surge de la desilusión de que internet y las redes sociales no sean un medio para educar. La mayoría piensa que el gobierno se basa en la degradación y debería ser destruido. Las elecciones de la élite en duda.

Pregunta: ¿Cuál es su opinión sobre el apoyo de Rusia al presidente Lukashenko de #Bielorrusia?
Respuesta: ¡A Estados Unidos le agrada! Pues el pueblo de Bielorrusia está en contra de Lukashenko, obtener el apoyo de #Rusia lo rechazará y lo empujará a su independencia de Rusia.

De Twitter, 8/sep/20

Mis pensamientos en Twitter, 7/sep/20

Los golpes del #coronavirus en todas las fases de la vida, nos muestran que entramos en un nuevo período de desarrollo. La #naturaleza ya no nos trata como niños, sino como adultos y nos castiga, nos señala que nuestro avance depende de que nuestras relaciones sean las adecuadas.

Las tres fuerzas de recepción que se revelan en nuestro mundo son: inanimado, vegetal y animal. #Hombre es el grado de transición al mundo superior, a sus grados: inanimado, vegetal y animal. #Adam, es el hombre del mundo superior, es el estado de total adhesión con el Creador.

Sólo soy una #Sefirá de las diez, cuando me calibro hacia las otras 9, entiendo lo que se requiere de mí. Es como afinar una guitarra, veo cada cuerda en relación con el resto. De igual modo, me sintonizo en relación con el #grupo. De lo contrario, mi estado nunca va a cambiar…

La decena y el grupo mundial protegen a la persona que está dentro. Por eso, en Cabalá las 10 Sefirot se llaman Blima (consumir). Es decir, consumen toda la influencia externa. ¡El Creador evoca esa influencia sobre nosotros y, por el buen camino o por el malo, llegaremos a la necesidad de encontrar refugio en la decena!
De Twitter, 7/sep/20

Material relacionado:
Mis pensamientos en Twitter, 23/ago/20
Mis pensamientos en Twitter, 22/ago/20
Mis pensamientos en Twitter, 8/ago/20

Derecha e izquierda: el antisemitismo en Estados Unidos une a los judíos

De mi página de Facebook Michael Laitman 2/sep/20

Los fuertes aplausos al finalizar el Comité AIPAC  Comité de Asuntos Públicos Americano Israelí, de sus siglas en inglés) dejaron a los judíos en una preocupante tormenta local: el antisemitismo. Tanto desde la derecha como desde la izquierda del mapa político los judíos concordaron que el antisemitismo es el principal problema que les acecha, y es totalmente incómodo reconocerlo: es también el motivo que los une.

Es cierto que a lo largo de tres inspiradores días de alabanzas a Israel el lobby pro israelí en los Estados Unidos se dedicó al tema de la negociación nuclear de Irán, los interminables procesos de paz y la irreverente actitud hacia el judaísmo no ortodoxo, pero estos temas no lograron remontarse ya que el antisemitismo está carcomiendo la comunidad judía cada día más.

No hay hacia dónde huir. Los judíos no encontrarán un sitio que les proteja del odio, dondequiera que pongan el dedo sobre el globo terrestre; ni siquiera en Israel. Supongamos que el odio hacia los judíos empeore en Estados Unidos y un millón de judíos se despida de la tierra de las oportunidades infinitas, Israel no estaría preparado para absorber nuevos inmigrantes en masa.

La desconexión también es muy aguda. La mentalidad de los judíos americanos es tan diferente a la de los judíos en Israel que las relaciones se deteriorarían con facilidad y se convertirían en dilemas sociales y acusaciones mutuas. Los precios de la vivienda saltarían y los del mercado subirían ya que la demanda aumentaría. Una nueva brecha social podría deteriorar completamente el tejido israelí, o en el mejor de los casos, producir un partido político adicional a los múltiples partidos que ya existen.

La solución se encuentra únicamente en la formación de una infraestructura para una sociedad unida aquí en Israel. Una unión, no solamente para los judíos de América, sino para todos los judíos del mundo. Mañana los países de la Unión Europea, por ejemplo, podrían poner en aprietos al Estado de Israel con limitaciones y boicots, lo cual cortaría de una las relaciones con ellos y con esto, una fuente importante de sustento.

Según la Sabiduría de la Cabalá, la conexión entre los judíos produce una fuerza positiva de unión; una fuerza que alberga en su interior una fuerza superior, eterna y completa. Nadie puede contra su poderío.

Una buena y positiva conexión en los límites de la tierra de Israel en la que toda la sociedad israelí se involucre producirá un desempeño sano de raíz: un orden y una reorganización de los recursos, provisión de las necesidades básicas de cada individuo, una atmósfera de responsabilidad y preocupación por los demás.

Por el momento, los judíos estadounidenses  están ocupados con el lobo antisemita que los rodea y los une en contra de su voluntad. Ellos no consideran abandonar su patria sino que mantienen una esperanza en el partido que apoyan, en el lobby pro israelí y otros en Trump.

Por eso, mientras el odio está en sus primeras fases de efervescencia, además de la incapacidad de Israel de absorber inmigrantes, solo queda animar a los judíos de Estados Unidos a unirse entre sí en una sola congregación sin diferencias. Diseminar y publicar en todos los medios de comunicación judíos que la unión es la protección más fuerte. Es el futuro y es el pasado, es la espada y el escudo. No solo contra los antisemitas, sino contra todo el mundo.

Aunque los días pasan y todo parece tranquilo en la superficie, por debajo son turbulentos y tormentosos. Por eso, en cada tuiteo y cada artículo, continuaremos clamando por una unión de corazones. En todo momento anhelaremos la unión interna para ser en verdad un ejemplo para todas las naciones.

Covid-19: El látigo de la humanidad

De mi página de Facebook Michael Laitman 2/sep/20

El virus no vino a corregirnos. Vino a mostrarnos que tenemos que corregirnos a nosotros mismos. No hará nuestro trabajo. Tenemos que aceptar que no podemos ganarle en el juego del escondite, donde cada vez que bajan los niveles de contagio, aliviamos las restricciones y nos volvemos locos, hasta que el virus “ve” que salimos del escondite y regresa, más contagioso y violento que antes. Es imprudente jugar con la vida de nuestros seres queridos, y no sólo de ancianos y enfermos, también con la de nuestros hijos.

Así como los jinetes azotan al caballo para que corra más rápido, la naturaleza nos azota usando la Covid-19, para impulsarnos a trabajar en nuestras relaciones. Ya logramos algunos avances, la mayoría de los gobiernos reconocen que no pueden dejar que la gente muera de hambre por falta de empleo. Hay paquetes de rescate, pero son pocos y distantes. Peor aún, no ven el problema principal: nuestra indiferencia hacia los demás. Si fuéramos menos descuidados y nos preocupamos más por nuestro prójimo, podríamos superar fácilmente cualquier prueba que nos envíe la naturaleza. Si junto con la ayuda monetaria, no construimos programas que nos enseñen a cuidar a otros, terminaremos en ruptura social y aniquilación.

La simple verdad que la Covid nos muestra es que sólo pensamos en nuestro beneficio y que, si podemos ganar a expensas de otros, tanto mejor. En nuestra defensa, podríamos argumentar que así es la naturaleza humana, que la naturaleza nos hizo egoístas y no se nos puede culpar por serlo. Si bien, es cierto, también es cierto que la naturaleza no abandona a su creación egoísta. Hace lo contrario, la entreteje en una red de conexiones recíprocas y su unidad es su última fuente de fuerza. Si insistimos en ser egoístas, acabaremos destruyéndonos, nos mataremos en el sentido más literal de la palabra. Es sólo cuestión de tiempo y ya no queda mucho.

Nada está estático en la naturaleza; todo evoluciona a su ritmo, hacia el resultado inexorable de la fusión total. La humanidad, como los demás elementos naturales, también evoluciona en esa dirección. Si vemos a la sociedad humana a lo largo de la historia, fácilmente identificamos que pasamos de clanes a aldeas, de aldeas a pueblos, de pueblos a países, hasta que al fin nos convertimos en una aldea global.

Pero, lo hicimos sólo a nivel social. Emocionalmente, estamos tan separados como siempre lo estuvimos. De hecho, en muchos sentidos, estamos más separados que nunca, pues nuestro individualismo constantemente es desafiado por nuestra interdependencia forzada. No podemos hacer nada por nosotros mismos: no podemos hacer nuestra comida ni nuestra ropa ni nuestra casa. Pero odiamos este hecho, incluso si no lo sabemos; queremos sentirnos únicos y especiales. Este choque crea la miríada de trabas que tiene la sociedad, desde violencia hasta abuso de sustancias, suicidio, todo tipo de escapes, fanatismo, trastornos mentales y emocionales y todas las señales de angustia que la gente envía.

Pero la naturaleza no nos dejará solos; nos acercará cada vez más a los otros, eso nos hará sentir cada vez más alejados en nuestro corazón. Sólo hay dos formas de que esto termine: el colapso total de la sociedad o que la humanidad se acople al camino de la naturaleza hacia la unidad. Por eso es imperativo que los gobiernos y las autoridades establezcan programas educativos que nos informen sobre el rumbo del desarrollo y nos ayuden a unirnos a él.

La gente no sabe por qué siente más odio, por qué sospecha más de los otros y por qué todos son tan malos entre sí. Si lo supiera, podría elegir unirse y poner fin a su miseria. Pero como es ajena al inexorable progreso de la naturaleza, su único remedio es protegerse, a ella misma y a su familia, lo mejor que puede, hasta que todo se desmorone y, sucederá pronto.

La única diferencia entre la humanidad y el resto de la realidad, es que el proceso evolutivo que ocurre por instinto en las demás criaturas, debe ocurrir conscientemente en nosotros. De hecho, somos la cúspide de la creación y podremos conducirnos en consecuencia, sólo si logramos entender la creación. Por eso, la humanidad no recibirá concesiones; tendremos que aprender cómo funciona todo y tendremos que pagar nuestra cuota. Mientras más rápido lo aprendamos, menor será la cuota

Si no somos para nosotros ¿quién es para nosotros?

De mi página de Facebook Michael Laitman 28/ago/20

Mi maestro solía decir que si una persona se para junto a una bolsa pesada y le pide a la gente que le ayude a levantarla y ponerla en su hombro, nadie le ayudará. Pero si levanta la bolsa, la coloca sobre su hombro y la bolsa casi se resbala porque es demasiado pesada para que él, los que estén a su alrededor saltarán en su ayuda. La moraleja de la historia es simple: antes de pedir ayuda, esfuérzate en ayudarte a ti mismo. Así, si necesitas ayuda, la recibirás con certeza.

Hoy, más que nunca, está claro que solo nosotros podemos ayudarnos. Si esperamos a que los funcionarios del gobierno hagan nuestro trabajo, podemos esperar para siempre. Pero con responsabilidad mutua, no hay límite para lo que podemos lograr.
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La educación superior está en su punto más bajo

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/ago/20

La educación superior nunca estuvo en un punto tan bajo. Del cenit de ser posesión exclusiva de monjes solitarios que dedicaron su vida a ahondar en textos secretos antiguos, en monasterios aislados, la ciencia se convirtió en una herramienta en manos de ricos y poderosos para dominar, explotar, manipular e intimidar a los rivales y al público en general. Humanidades y ciencias sociales, que alguna vez debatieron ideologías y discutieron los méritos y deméritos de la naturaleza humana y de la humanidad, ahora se usan como herramientas de adoctrinamiento para plantar dogmas en mentes jóvenes y maleables.

Incluso la historia, un campo de investigación que se suponía que era un estudio sencillo del pasado, está sujeto a tantas interpretaciones y distorsiones que nadie puede ponerse de acuerdo ni siquiera sobre los hechos. Pregunta a mil historiadores y escucharás mil opiniones, a menudo totalmente contradictorias, sobre el mismo evento y con base ​​en la misma evidencia.

Las universidades fueron un lugar donde se iba a crecer como persona, ampliar horizontes, aprender sobre el mundo en el que vivimos, sobre las ideas que impregnan a la sociedad y a formular una opinión sobre el mundo. Pero desde que las universidades se volvieron dependientes del financiamiento privado, su fachada como establecimientos intelectuales, ya no es más que fachada. Hoy, cuando ingresas a la universidad, puedes saber, desde el primer día, cuál será tu posición y afiliación política cuando te gradúes.

Para tener mérito, humanidades y ciencias sociales deberían estar desconectadas de las ciencias duras y ser reconocidas por lo que son: interpretación personal de la realidad, con base en antecedentes y conocimiento individuales. Tal como están las cosas, actualmente las universidades son tanto la fuente de la fragmentación que está desintegrando la sociedad, como un centro donde la intolerancia, división y enfoques destructivos, se alimentan en nombre de la “libertad académica”.

El título académico aún goza de respeto, especialmente los títulos superiores. Sin embargo, si las cosas continúan desarrollándose como lo han hecho durante varias décadas, las universidades perderán todo mérito ante los ojos del público. Según la institución de la que te hayas graduado, se sabrá qué opinión política esperar y en consecuencia, la gente decidirá si escucharte o no.

Por supuesto, el aprendizaje académico tiene beneficios. Poder formular pensamientos de manera coherente y clara es muy importante para todos. Además, las reglas de la escritura académica nos permiten repasar grandes cantidades de material muy rápido sin perder información esencial. Aprender a cumplir plazos, manejar la presión y colaborar con compañeros para lograr mejor resultado, es muy importante en el aprendizaje académico. Sin embargo, el precio de deformar la mente joven para que logre esas habilidades, no parece justificarlo, sobre todo porque hay otras formas de conseguirlo.

Y quizás la mayor pérdida de todas es la filtración del permiso para interpretar las ciencias duras. No se puede llamar a algo “ciencia dura” o “ciencia exacta” si se basa en interpretar en lugar de medir resultados. Si puedes jugar con números, de igual modo que juegas con palabras, ni los números ni la ciencia que estudias tienen sentido. Por eso, las ciencias duras deben separarse de las instituciones que enseñan humanidades y ciencias sociales y estas dos últimas, no deben ser consideradas ciencias en absoluto, pues no lo son.

Peor aún, las instituciones de educación superior no dan a los estudiantes el conocimiento necesario para el mercado laboral actual. La capacitación profesional ya es más efectiva para los empleadores que la universidad o el título universitario. Pues, el conocimiento, capacitación y experiencia profesional de los solicitantes que recibieron capacitación profesional es mucho más relevante para lo que necesitan los empleadores, a menudo los preferirán sobre los solicitantes que tienen amplia experiencia general, pero poco del conocimiento profesional requerido y que necesitarán más capacitación para convertirse en trabajadores productivos.

Para merecer su nombre, la educación superior debe centrarse, ante todo, en adquirir habilidades sociales y de comunicación, capacidad para articular sentimientos, admitir puntos de vista en conflicto y dar cabida a perspectivas diversas en una sociedad vibrante. Dicho de otro modo, la educación superior debería tener como objetivo elevar el nivel de humano en el hombre. La educación debe ser inmune en términos de prejuicios políticos (por más difícil que sea) y centrarse en el pensamiento creativo e inclusivo, para crear individuos de mente amplia, en lugar de lo que sucede hoy. A menos que la academia cambie de rumbo rápido, será demasiado tarde para salvarla.

El amor es una mascota que se alimenta de concesiones mutuas

De mi página de Facebook Michael Laitman 7/ago/20

Mi maestro solía decir que el amor es una mascota que se alimenta con concesiones mutuas.

En estos días, parece que no nos gusta mucho el amor, precisamente porque se alimenta con concesiones. El problema no es el amor; el problema está en nuestra percepción de las concesiones. Pensamos que, al ceder, perdemos algo; estatus social, respeto, posición de dominio o control.

No es claro si las opiniones diferentes crean odio o, si el odio crea opiniones diferentes, pero algo está claro: cuando hay opiniones diferentes, necesitas amor para superar las diferencias, si no hay amor, no hay motivo para superar las diferencias.

Sólo hay una solución para esta trampa: ser conscientes de que, si no nos elevamos por encima de nuestras diferencias y no nos unimos por encima de nuestro odio, nos destruiremos unos a otros, físicamente, habrá aniquilación.

Si queremos sobrevivir, debemos confesar que, si el odio desaparece, acabará con todos nosotros. Debemos dejar de demonizarlo.
Una vez que lo hagamos, podremos tomar el ejemplo de la naturaleza y aprender qué es hacer concesiones, sin perder prestigio y por qué deberíamos hacerlas.

Cuando los padres hacen concesiones entre ellos, no lo hacen porque uno sea más débil; lo hacen por el bien del niño, su creación mutua. Cuando los padres se concentran en salirse con la suya, se divorcian. Pero si se concentran en criar a un niño feliz, siempre encontrarán la solución para que todos estén felices y su alegría será ver a sus hijos crecer en una familia buena y feliz.

Cuando dos tendencias políticas de pensamiento se involucran en luchas de poder, deben hacer lo mismo. En su caso, el niño es el país. Si las partes encuentran la manera de anteponer su amor por su país a su deseo de ver triunfar su dogma, hay esperanza para el futuro. Pero si se atrincheran en sus posiciones y sólo quieren que exista su opinión, la catástrofe es una certeza.

La educación que hace feliz a la gente

Desde mi pagina de  facebook Michael Laitman 19/jul/20

Cuando nacemos, no somos más que pequeños animales. De hecho, estamos más indefensos que cualquier animal. No tenemos instintos para guiarnos, no podemos encontrar los pezones de nuestra madre y ni siquiera podemos orinar sin hacer un desastre. Ningún animal es más indefenso que el hombre. Pero esta impotencia es exactamente donde podemos ganar más. Al aprender todos los aspectos de nuestra existencia, desde los más básicos hasta los más exaltados, nos hacemos conscientes en un nivel mucho más profundo que cualquier animal. Si nos damos cuenta de nuestro potencial: el hombre comienza como una criatura inferior y termina como la más sublime. Pero sólo si nos damos cuenta de nuestro potencial. Este es el propósito de la educación.

La educación debe enseñarnos que la naturaleza es completa e integral. Es una entidad indivisible, nos parece de piezas separadas, sólo porque nos percibimos separados y, así percibimos todo lo demás, como entidades separadas. La educación debería ayudarnos a ver un mundo único e integral y a sentirnos incluidos en él. Lo que necesitamos no es conocimiento intelectual, sino una experiencia muy palpable.

Podemos aprender unos de otros o podemos aprender del virus

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 15/jul/20

El virus no está destruyendo a la humanidad; la está transformando. Nos obliga a mantener sólo ocupaciones valiosas para la vida y libera al resto de la gente ¿la libera para hacer qué? Para que se conozcan unos a otros.

Somos la primera generación que realmente no necesita trabajar para ganarse la vida. Podemos mantenernos con el trabajo de muy poca gente y con máquinas muy inteligentes. Los que quieran, pueden trabajar en estos trabajos esenciales, el resto nos liberamos para socializar sin competencia, sin necesidad de demostrar nuestro valor, sin miedo a ser despedidos y sin necesidad de defender nuestra felicidad.

Ahora podemos descansar y reflexionar en lo que queremos de la vida. Y lo que queremos, es amor. Todo el mundo lo quiere, incluso los más duros. Así fuimos hechos. Podemos mentirnos a nosotros al respecto, pero no a la Madre Naturaleza.

El mundo espera el amanecer de Estados Unidos

Desde mi página de Facebook Michael Laitman 7/jul/20

Unos días después de los disturbios en Manhattan, que estallaron durante las protestas por el asesinato de George Floyd, un amigo envió un video de siete minutos, de él mismo manejando por la ciudad. A lo largo del video, sólo dos lugares no tenían las ventanas, a nivel de la calle, rotas o tapiadas: una tienda en la parte inferior de la Torre Trump, donde las fuerzas del FBI vigilaban la entrada y una iglesia, que no tenía ventanas a nivel de la calle, sólo puertas pesadas.

A lo largo del video, se puede escuchar al hombre diciendo, “todo tapiado; todas las tiendas elegantes, todas cerradas…”, estaba en shock. Ante sus ojos, las insignias del sueño americano estaban destrozadas y cerradas y toda la noción de capitalismo se desmoronaba.

Yo sería el último en llorar por la caída del capitalismo, pero es impresionante verlo con tus propios ojos. No es que no hubiera estado escrito desde hace décadas, pero la Covid-19 parece haberlo derrotado. El capitalismo no se levantará y el mundo observa a EUA.

Pero el mundo no se acaba. De hecho, un nuevo amanecer está surgiendo. Estamos entrando en una era de cuidado y consideración mutuos. Es un parto doloroso, pero ¿cuál nacimiento no lo es? El mundo que está emergiendo de las ruinas del capitalismo es uno donde se ayudan unos a otros -inicialmente porque tienen que, finalmente, porque ¡lo anhelarán!

La crisis actual, acelerada por el virus, expuso los lazos rotos y reveló que, si no nos defendemos nosotros mismos, nadie lo hará. Al mismo tiempo, ahora que el rompimiento es evidente podemos empezar el proceso de la corrección.

En el caso de EUA, corrección es conexión. La conexión de corazón a corazón debe ser lo más valioso, el cénit. Se necesitarán todas las partes y todas las facciones de la sociedad para lograrlo, pero es la única forma de salir de la espiral descendente.

En cuanto al resto del mundo, está y estará observando cuidadosamente lo que hace EUA. Este gran país, con sus innumerables culturas, es una muestra de toda la humanidad. Si EUA va por encima de todas las diferencias entre sus residentes, así lo harán todas las naciones. El mundo espera el amanecer de EUA.