Maljut no tiene más que un punto, que es un punto negro sin nada de blanco. Y si el hombre acepta este punto como lo principal, y no como algo superfluo de lo que uno desea librarse, y más aún, hasta lo acepta como adorno, esto recibe el nombre de «bella morada en el corazón» (Baal HaSulam, Shamati 127 «La diferencia entre lo principal, la esencia y la adición de la abundancia»).
Debemos ver en el punto negro el lugar de conexión con el Creador. Lo recibimos como sagrado, como blanco, pero lo vemos como negro porque lo percibimos en nuestros deseos egoístas.