Mis pensamientos en Twitter, 2/abr/20

El coronavirus nos purifica y nos mantiene en casa.
Por primera vez en la historia, un pequeño virus hace cambios simultáneos muy grandes en el planeta, en la humanidad. Ve cómo nos maneja. En un instante nos rendimos y aceptamos sus condiciones ¿hay otra fuerza en la naturaleza?

El #coronavirus nos puso en una comunidad, un sistema. No es sólo un virus, es un #espíritu especial que se infiltra en mente y #sentimientos, crea algo común fuera de nosotros. Nos entendemos y sentimos cerca, podemos imaginar fácilmente el estado en que se encuentran los demás.
De Twitter, 2/abr/20

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Despertar masivo

Pregunta: Usted dijo que el punto en el corazón rara vez se reveló en el pasado, pero que ahora ocurre con más frecuencia ¿el despertar masivo de puntos en el corazón está relacionadas con el establecimiento del estado de Israel?

Respuesta: Depende del desarrollo general del egoísmo.

Creció en el pueblo judío hace mucho tiempo, en la antigua Babilonia; descubrieron la ciencia de la Cabalá. El pueblo judío es un grupo compuesto por representantes de todas las pequeñas naciones que habitaban Babilonia. Era gente con un tipo especial de egoísmo, quería alcanzar el mundo superior. Y respondió al llamado de Abraham.

Abraham, sacerdote babilónico, fue uno de ellos. Lo siguió la gente que anhelaba su desarrollo espiritual ¿por qué respondieron al llamado de Abraham? Porque su ego era mucho más grande que el del resto de los babilonios.

Desde entonces, durante varios milenios, el egoísmo ha aumentado en muchas personas; por eso, muchos vienen a Cabalá. Ve cómo responden nuestros amigos de todo el mundo, .

Hoy, mucha gente, millones ya, está interesada en Cabalá. Viajan por el mundo, me encuentro constantemente con personas que me conocen, miran y escuchan.

Hace sólo un mes, en Grecia, fui reconocido muchas veces, en diferentes lugares. La casera que me alquiló una casa por varios días dijo: “Lo conozco. ¡Usted es ‘de allá!». Lo mismo sucedió en un hotel en Chisinau, cuyo dueño, al verme, exclamó: «¡Oh, no esperaba en absoluto que vinieras a nuestro hotel!» Eso ha sucedido en muchos países.

Esto sugiere que muchos anhelan y están interesados en el desarrollo de su alma. Por eso, debemos difundir este método en Internet, cada uno en su propio idioma.

Verás que es más fácil porque cada persona que atraigas, trabajará contigo en un problema común.
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De Kabtv «Fundamentos de Cabalá», 9/feb/20

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¿Qué nos dirige: el ego o el amor superior?

Pregunta: ¿Cómo puedo determinar si soy motivado por mi ego o si es por el amor superior? Supongamos que estoy enojado con cierta persona o tengo conflicto con alguien, ¿cómo puedo determinar si es a causa de mi buena intención de ayudar a otro o estoy motivado por mi ego?

Respuesta: Si deseas determinar si tienes impulsos, pensamientos, deseos o acciones altruistas, necesitas estar con un grupo de personas con la misma visión, llamado decena e intentan sintonizarse en otorgamiento mutuo.

Comenzarás a sentir que te falta preparación y no puedes hacerlo. En realidad es cuando empiezas a reconocer el mal y tomas consciencia de lo lejos que aún estás de las propiedades espirituales.

Todo depende de tu trabajo en el grupo, cuando estás junto con amigos que también anhelan la propiedad de otorgamiento, alcance y revelación del Creador. Empiecen a desarrollar esta propiedad entre ustedes y verán que no sólo no se están cerca, en realidad se están alejando. Este es el estado al que necesitan llegar. Verán que por el momento, no hay nada espiritual en ustedes.
[260441]
De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 26/ene/20

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¿Cómo le enseña el alma, al hombre?

Pregunta: ¿Cómo se manifiesta el estado “Mi alma me enseñará” en el hombre?

Respuesta: Se dice que el alma le enseña al hombre porque la luz que entra al alma como propiedad de otorgamiento, amor y comunicación, la  desarrollamos en nosotros y actúa en el punto en nosotros. Comenzamos a entender más, acerca de cómo el mundo avanza y exactamente, hacia cuál estado.

El hecho es que no lo vemos en el mundo corporal porque nuestras propiedades están completamente desconectadas del vasto e integral, sistema unido de la naturaleza. No lo sentimos. Cuando estudiamos Cabalá, comenzamos a sentir esa integridad y cómo funciona.

Gradualmente, por muchos años y especialmente en épocas recientes, la naturaleza revela su cualidad integral, dependencia mutua, perfección y habilidad de sostenernos e influir en nosotros desde diferentes ángulos.

Cuando estudiamos Cabalá, lo sentimos. Es una imagen maravillosa. Es la naturaleza la que nos sostiene. Entendemos que está en estado eterno y perfecto, pero aún no lo comprendemos. Sólo se siente un poco, como un bebé que ya está en nuestro mundo pero aún no es consciente.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 9/feb/20

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¿Cuándo llega la ayuda del Creador?

Pregunta: ¿Existe alguna manera de hacer que el Creador nos ayude?

Respuesta: ¿Le has pedido y Él se ha negado?

Comentario: Si.

Mi respuesta: Y ¿él dijo que no podía ayudarte?

Comentario: No siento que Él me haya ayudado.

Mi respuesta: ¿Y qué has hecho para que Él te ayude?

Está dicho que el Creador ayuda sólo cuando la persona realmente lo necesita. Supón que levantaste un costal pesado de granos sobre tus hombros y estás a punto de caer junto con el costal. Así, implorarías ayuda y el Creador te ayudaría.

Por eso, no puedes sólo ponerte de pie y exigir, “¡Ayuda!” Debes comenzar el trabajo por ti mismo y verás que cuando estés en estado de completa impotencia, cuando sólo puedas dar el siguiente paso si tienes ayuda del Creador, recibirás ayuda de Él. Te lo aseguro.
[261809]
De Kabtv, “Fundamentos de Cabalá”, 9/feb/20

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Sobreponerse a la naturaleza egoísta 

Mi comentario: De entre las diferentes tribus de la antigua Babilonia, surgió un grupo que descubrió la ley superior de la naturaleza, se nombró “Israel”, es decir “directo al Creador”.

Se dice que gracias a que sus antepasados fueron justos, los hijos de Israel tuvieron éxito. Durante los 400 años de su desarrollo en Egipto, recibieron entrenamiento e inclinaron la balanza al lado del mérito. Cada persona del pueblo de Israel puso en práctica amar al prójimo, como la forma de alcanzar la corrección.

Mi Respuesta: Los judíos aparecieron como grupo en la antigua Babilonia, se siguieron desarrollando gracias a la conexión creciente en las distintas etapas del desarrollo del egoísmo, que se incrementó no sólo en forma cuantitativa, también en forma cualitativa.

Mientras más se unían cualitativamente, más sentían la fuerza del poder único de la naturaleza, es decir, el Creador, que se reveló precisamente en su conexión.

Pregunta: Dado que la Torá es la instrucción para llegar a la comunicación correcta o a “amar a tu prójimo como a tí mismo”, al grado en que los hijos de Israel se unen por observar la Torá, pasan su fuerza o método de conexión a las demás naciones.

Cuando las demás naciones inclinen la balanza a la escala de mérito, como hizo el pueblo de Israel hace 3,000 años, llegará el Mesías, es decir, la fuerza que nos sacará del egoísmo. Está dicho: “Y todas las naciones correrán hacia el Creador”.

Resulta que un grupo de personas destacan en la naturaleza y ellas mismos deben alcanzar esta unidad y transmitirla a todos los demás ¿por qué no se les dio de una vez a todos?

Respuesta: Porque por su capacidad de revelar al Creador se dividen en cinco niveles. El grupo más sensible, es atraído por el deseo de desarrollar la cualidad de  unidad, la cualidad de corrección del ego y descubrir entre ellos la fuerza opuesta.

El resto de la humanidad se mide en la misma escala, en grupos que gradualmente sienten esta atracción. De hecho, entre ellos, hay científicos, músicos y escritores, etc. Es decir, se dividen de acuerdo a intereses, dependiendo de su predisposición. Pero es igual, en todos estos grupos tiene lugar un desarrollo constante.

Al final, los debe llevar a entender que el verdadero desarrollo del hombre, yace precisamente en sobreponerse a su ego, en su conexión con otros. Al mismo tiempo, transmiten cualidades especiales de la naturaleza, su fuerza especial, su enfoque especial de todo el sistema del universo; realmente revelan para ellos mismos el propósito de su existencia y de la existencia del mundo.

Pregunta: Es decir ¿nos encontramos en la fase del desarrollo evolutivo, donde debemos desarrollar en nosotros otro ser llamado “Adam” (humano)?

Respuesta: Si. Es elevarnos por encima de nuestra naturaleza animal egoísta, cuando hacemos esta transformación, nos convertimos en ser humano.
[261690]
De Kabtv “Análisis sistemático del desarrollo del pueblo de Israel”, 15/jul/19

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Lección diaria de Cabalá – 2/abr/20

Preparación para la clase
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Preguntas y respuestas con Michael Laitman
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Extractos seleccionados
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El secreto para superar el encierro del coronavirus

Medium publicó mi nuevo artículo «El secreto para superar el encierro del coronavirus«

Si eres como una de cada tres personas en el mundo, que actualmente tiene la orden de quedarse en casa, la pregunta de cómo hacer que esa situación tenga significado es relevante.

El surgimiento de la pandemia COVID-19 está empujando a la humanidad para que se de cuenta de que dependemos unos de otros. Nos envió a casa, no sólo para detener la propagación del virus, sino también para evitar que sigamos infectando al mundo con nuestra interacción problemática y de explotación, donde cada uno busca elevarse sobre la ruina de los demás. Nuestras relaciones desequilibradas tienen impacto negativo en los otros niveles de la naturaleza; inanimado, vegetal y animal y, la naturaleza reacciona a nuestra influencia dañina mandándonos golpes para tratar de estimularnos a equilibrarnos con ella.

¿Cómo encontrar fuerza interior?

El hogar se convierte en el lugar para arreglar nuestro desequilibrio con la naturaleza, primero practicamos nuestras relaciones armónicas con los demás. Es el lugar donde podemos comenzar a pensar en cómo ser más considerados. Pero a medida que pase el tiempo, nos impacientaremos fácilmente. Será más complicado mantener una actitud positiva cuando aumente el ego, el deseo de recibir en beneficio propio, hasta que ya no podamos llevarnos bien y nuestros lazos rotos creen divisiones, disputas, discusiones y confrontaciones.

“Cuando luchemos contra nuestro ego en lugar del de otra persona, el triunfo será más dulce y más agradable”

La sabiduría de la cábala, conocida también como sabiduría de la conexión, explica que estos estados son oportunidades para superar conflictos y generar cohesión y comprensión mutua. Como está escrito, “Cada uno ayuda al otro y le dice a su hermano: ‘¡Sé fuerte!”´ (Isaías, 41:6). En otras palabras al construir relaciones apropiadas entre nosotros, al ayudar, apoyar y alentar a otros adquiriremos la fuerza interior requerida para hacer el bien en el mundo, comenzando con los más cercanos a nosotros.

Los cabalistas aconsejan: Mostrar afecto y cuidado. Hazlo con tu mayor esfuerzo. Hazlo abiertamente e incluso artificialmente hasta que el hábito se convierta en tu segunda naturaleza. ¿Cómo podemos escuchar esos consejos, no se diga ponerlos en práctica, si contrarresta al sentimiento del corazón? Estaremos preparados para someternos cuando nos demos cuenta de que no hay otra manera y la alternativa es vivir la vida como prisioneros en nuestro propio hogar. Por el contrario, podemos aceptar este bloqueo como una oportunidad para examinar lo que debemos corregir en nuestra actitud mutua y vivir una vida más plena.

Los niños serán niños, los adultos no deberían.

Podemos preguntarnos de dónde sacan los niños la fuerza para superar su ardiente deseo de actuar en contra de su deseo natural, ¿cómo, por ejemplo, pueden los niños estar dispuestos a hacer concesiones para encontrar un terreno común y comprensión? Se puede lograr cuando los educamos con nuestro ejemplo. Si los adultos demuestran un comportamiento altruista y no actúan como niños tercos, sino que dan ejemplos de amor, cuidado y entrega, los niños imitarán esos ejemplos y al crecer se comportarán de manera similar.

Es muy complicado, pero los padres deberían obligar a los niños a hacer concesiones. Porque, si logran hacerlo, ganarán un estado mucho más tranquilo y feliz. Por eso, debemos explicarles (y también a nosotros mismos): “¿Crees que ganarás más si eres terco?” “¿beneficiará a alguien si te niegas a rendirte?” “¿tendrás alguna ventaja duradera si intentas forzar al otro?”

Es probable que estén de acuerdo después de unos segundos. De hecho, el principio es fácil de comprender, pero difícil de ejecutar. La naturaleza humana, el deseo de recibir, se resiste, ¿qué podemos hacer que nos ayude a superar nuestra naturaleza? La respuesta es: organiza un ambiente de apoyo, crea una atmósfera que ayude a los niños (y a nosotros mismos) a superar y dejar el ego y a ceder en un beneficio común.

Cuando tanto tú como tus hijos están cansados de escuchar de esos compromisos, debemos explicarnos una vez más: “Cuando luchemos contra nuestro ego en lugar del de otra persona, el triunfo será más dulce y más agradable”.

Sin embargo, no podemos darles sólo instrucciones huecas. Necesitamos profundizar más ordenando a nuestra propia naturaleza egoísta que renuncie a sí misma a cambio de una ganancia mutua. Al hacerlo, desarrollamos un nuevo enfoque para hacer compromisos, construimos dentro de nosotros esta característica para un propósito superior. Nos preparamos para ceder ante el mundo entero ¿para qué? Para calmarlo y traerle el mismo poder de compromiso, el poder de equilibrar nuestras luchas. Por tanto, a medida que enseñamos a nuestros hijos, también nos educamos nosotros mismos y al hacerlo nos elevarnos a un nivel más alto de consideración y responsabilidad mutua.

Poco a poco comenzaremos a ver que todos los miembros de nuestra familia logran cancelar su deseo frente al otro, se rendirán en beneficio de toda la familia con una sonrisa tranquila y agradable. Cuando adquirimos el poder de hacer concesiones, podremos extender esta habilidad desde una unidad pequeña a la sociedad en general. Así todos comenzaran a pensar y a actuar en beneficio de todos, en lugar de tratar de atraer a otros para que se beneficien individualmente. Y al hacerlo, todos recibirán lo que se requiere para su vida, como en familia.

Después de la pandemia

El mundo parece estar en un puente angosto, lo principal es no tener miedo de dejar atrás el pasado. Tenemos otra preocupación: cómo enfrentar el futuro sin chocar con su espalda, sino afrontando adecuadamente el inevitable mañana

“Sólo si no colapsa, se repara”, dicen. Y añaden, “Algún día”. Yo digo “No se recuperará”. Pero el colapso no es necesario. Todos tenemos la tarea de sobrevivir al actual período, con el mínimo de pérdidas.  Para lograrlo, necesitamos ahorrar nervios y recursos, apoyar a los demás, relajarnos, pero no “desconectarnos”. Y lo más importante, necesitamos entender lo que está sucediendo, para que las consecuencias de la crisis no nos tomen tanto por sorpresa.

Para empezar, sentémonos y tomemos un respiro. El ser humano no fue hecho para el embrollo. Fue creado para pensar y actuar. Así que pensemos: en realidad, ¿qué perdimos? ¿qué nos motivó en esa vida? ¿para qué vivimos? ¿qué hicimos útil y con sentido? ¿qué preparamos para el futuro de nuestros hijos?

Francamente, sólo nos servimos uno a otro por dinero. Con o sin afán, cumplimos el principio formulado claramente por nuestros sabios hace miles de años: “Vayan y saquen provecho unos de otros”.  Parecía que funcionaba. Pero ¿qué atención nos dimos, que nos agotamos como hámster en su rueda de consumismo, sin pensar en nada más?

Imagina por un segundo, si venimos de otro planeta desarrollado y nos vemos unos meses atrás, no habría sido muy buena imagen. No, no en el sentido tecnológico, sino en lo más esencial de nuestra conmoción y ajetreo. Su “beneficio”, como el smog encima de la Tierra, ya se está empezando a dispersar.  Y de pronto, el virus llegó. “Deténganse, paren”, nos dijo. “Miren lo que han hecho al planeta y a ustedes mismos”. Miren más allá del mañana”.

Si realmente analizamos, sin maquillarlo, veremos que íbamos, no sólo hacia el colapso ecológico, sino que pudo haber llegado una guerra. De hecho, íbamos hacia los brazos de la guerra, hacia un estado de globalización desesperada, hacia un callejón sin salida de contradicciones. Así es la naturaleza humana: Cuando se está procesando una masacre, la sacamos de nuestra conciencia y al mismo tiempo, la toleramos, incluso la invocamos.

Aún no llegamos a ese grado de avance, pero la avalancha de consumismo desenfrenado llevó a la humanidad hacia el abismo. Paradójicamente, el virus nos está salvando. Fuimos salvados del egoísmo, en la necesidad de “absolución”, para restablecer el mercado de consumo.

Así que ¿vale la pena regresar? ¿qué olvidamos? ¿hay vida después del virus?

Estamos empezando a conocer de nuevo a nuestra familia, a nuestro mundo y a nosotros mismos.

Antes, muchos sólo dormíamos en casa, ahora vivimos ahí. Usábamos el internet por diversión, ahora nos conectamos con otros.

Hay muchas formas. Por supuesto queremos regresar a la rueda del hámster, con su variedad de placeres constantemente nuevos y distintos, tras los que ir y estar incluso dispuestos a soportar los dolores de que nos empujen desde atrás. Pero aún sin quererlo recordamos la amenaza del colapso, los crímenes desenfrenados, la supresión del malestar, las interrupciones en el abasto y la búsqueda del culpable. Finalmente, podemos usar este período para la reflexión.

Por supuesto,nada es fácil, no todos pueden “aguantar el golpe”, pero la experiencia misma, el cambio de ritmo, la perspectiva ¿no nos da un respiro? En los días despejados de trabajo, en una tarde de calma poco usual, escuchamos el eco de algo nuevo. Estuvimos sentados en casa, como niños en su escritorio para aprender algo, para que este “período” no sea en vano.

En cualquier caso, no podremos salir de la crisis tan pronto como entramos. Lo que está pasando ahora, no es pausa, ni vacaciones, ni destierro. Es un despertar. El virus no nos venció, más bien nos sacudió, nos regresó a la realidad, nos da oportunidad de tomar cuidadosamente el timón.

Hoy nos confronta con la necesidad de redefinir nuestros valores en los albores de una nueva era que requiere una actitud diferente hacia los demás y encontrar el propósito que impedimos. El viento se llevó las ilusiones y nos muestra la verdadera imagen. Así que ¿vamos de nuevo a dejar que la mente se nuble con espejismos? ¿nos reconciliaremos con el pasado, con la vanidad eterna, con la abundancia externa y con la devastación interna?

El mundo parece estar en un puente angosto, lo principal es no tener miedo de dejar atrás el pasado. Tenemos otra preocupación: cómo enfrentar el futuro sin chocar con su espalda, sino afrontando adecuadamente el inevitable mañana.

Nosotros mismos creamos una carrera de ratas y ahora podemos salir de ahí sin tanto golpe externo. Pues, lo principal es lo que está dentro: nuestras conexiones, nuestras relaciones, nuestra participación, la reciprocidad. Es suficiente lograrlo y todos los mecanismos —sociales, financieros, comerciales— empezarán a reestructurarse conforme al nuevo paradigma.

Pensemos en ello: ¿por qué vivimos? ¿cómo podemos construir nuestra vida de forma diferente, sobre principios distintos? La puerta para salir del egoísmo sin límites está abierta, usémosla mientras nuestro ego está golpeado y mudo.

Las aeronaves están en tierra, los barcos en los puertos, deberíamos estar en la escuela. No es humillante. Al contrario, tenemos oportunidad de hacer realmente algo por nosotros mismos.

Toda la vida estuvo dedicada a evitar esa pregunta. Preocupados ante la muerte,  justificandonos lo más posible. Sin embargo, el virus sugiere algo más. Así no podemos huir de la muerte. Para superarla, debemos sobreponernos al egoísmo que nos mata. Nuestro ego limita, nos da una sensación imperfecta y miserable del mundo, con las demandas de nuestro cuerpo. Sintamos el mundo en nuestra estructura general interna, en el alma. Así lo veremos totalmente distinto, infinito, eterno y perfecto.

No tiene nada que ver con la religión. La ciencia de la Cabalá no promueve ninguna creencia. Simplemente desarrolla el alma del hombre y nos hace felices. Ahora, cuando todos nos sentimos dentro de un mismo barco, debemos unir nuestros remos y dirigirnos a un mundo sin fronteras entre los corazones. Así, las barreras que quedan y nos  dividen, desaparecerán. El mundo del mañana se está construyendo ahora.
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Coronavirus: viendo hacia delante

Es como si nos hubiéramos convertido en participantes en un guión de Hollywood y estuviéramos siguiendo el desarrollo de los eventos desde dentro ¿podremos entender la esencia de lo que sucede y anticipar el resultado?

Ya es claro, el coronavirus se convirtió en uno de esos eventos raros, impredecibles con consecuencias a largo plazo que Nassim Taleb llamó “cisnes negros” (eventos no previstos con consecuencias extremas). Más tarde, en retrospectiva, todo se volverá claro y lógico, pero algo ya sucede ahora. Tenemos unas semanas o meses de reflexión ante nosotros y no sería muy sabio perder la oportunidad. Pues, no hay accidentes en la naturaleza y dado que las condiciones necesarias ya están, debemos usarlas con un propósito y no sólo esperar que venga el final.

Frente a nosotros, aparentemente, están varios meses de un estilo de vida inusual. Incluso después de que termine, no regresaremos a la rutina previa. Nuestra vida diaria será diferente ¿cómo exactamente? Depende de si queremos responder las preguntas principales que nos plantea el virus.

“Cuando todo termine, nos preguntaremos por qué tenemos que ir a trabajar a la oficina, ir a la escuela a estudiar o entrenar o ir a comprar en la tienda”, escribe Einat Wilf. Tal vez, ese será el momento en el que dejaremos atrás las estructuras de la revolución industrial.

Analistas, científicos y dirigente de compañías ya están discutiendo el nuevo paradigma digital, cambiando el enfoque de producción, su eficiencia, toma de decisiones y seguridad. La pandemia resaltó el hecho de que nuestro pensamiento inerte no está a la par del ritmo de la tecnología moderna.

Esto, sin embargo, es sólo parte de la imagen. Pues, no se trata tanto de tecnología: el punto es justo el concepto de éxito. Si no perdemos la oportunidad, la humanidad desechará mucho de lo superfluo y vivirá externamente más simple y prácticamente y además, su vida interna será más plena y multifacética. No sólo cambiará nuestra forma de vida, sino la forma en que pensamos y sentimos.

En este punto, lo único que queremos es que todo termine, pero vamos a juntarnos y ver los hechos de frente ¿qué nos dice la situación actual? ¿qué otras enfermedades del mundo nos revela el coronavirus?

El ministerio de salud no nos lo dirá. Sus directivas sólo nos desconectan y nos alejan de la vida que impone la sociedad, de sus valores actuales, ocio y pasatiempos. De pronto, la responsabilidad mutua dejó de ser una simple frase. Las prioridades están cambiando dramáticamente. El entretenimiento se está mudando al espacio virtual.

Es un preludio muy sombrío, pero no trágico. Intentamos aclimatarnos a un nuevo marco. Incluso estamos ayudando a otros, a extraños, eso ayer era una tontería para muchos. Por una parte, estamos limitados. Por otra, estamos descubriendo cosas nuevas inusuales. Es similar a un niño en desarrollo dirigido por su nodriza, ¿no es así?

Siguiendo la ruta de los enfermos, vemos cafés, restaurantes, tiendas, centros comerciales, supermercados y salas de banquetes. En realidad, esta línea punteada de una institución a otra construye casi toda nuestra vida. Viajamos al extranjero y es lo mismo en todos lados: se repite sin fin. Aún cuando en realidad no, sí es finito.

Ahora, viéndolo desde un costado, nos volvemos un poco más maduros y sabios. Imperceptible e implícitamente, una nueva sensación surge en nosotros. Tenemos una nueva actitud hacia ocio y entretenimiento, también hacia otros y hacia nuestra propia vida. La forma antigua se desvaneció como si los lentes se hubieran caído de nuestros ojos y nos expusiéramos a colores nuevos y brillantes.

Lo que hoy parece una prisión, en realidad, nos da la oportunidad de comenzar a tratarnos de forma más profunda y seria. Nos hacemos preguntas que, hasta ahora, fueron diligentemente oscurecidas por el paradigma previo.

En realidad, tenemos una oportunidad sin precedentes para reflexionar. El virus nos está llevando hacia la purificación y a una especie de desinfección de la mente y sensaciones. Está elevándonos hacia un nuevo nivel de pensamiento, entendimiento, deseo y conexión. Sin siquiera saberlo, ya estamos en contacto con un sentido que previamente no teníamos.

Adelantemos la cinta; el virus no será sólo una amenaza, también se convertirá en un descubrimiento. Debilita no sólo al cuerpo, sino conceptos y dogmas caducos, nos abre la puerta hacia un nuevo estado de la humanidad.

Nuestro primer impulso fue cerrar la puerta, calmar la situación y eliminar el obstáculo de la forma acostumbrada. Pero espera, no cierres la puerta de la conciencia. En la naturaleza -en ese sistema integral y único- no hay nada malo, nada equivocado. Todas sus respuestas son verdaderas y útiles incluso si, en cierto modo, son destructivas.

No puedes  luchar contra el virus descontando simplemente el sistema en el cual vivimos. El sistema no se irá a ningún lugar y continuará defendiendo su equilibrio ¿de quién?, podrías preguntar. De nosotros. Somos nosotros los que sacudimos el equilibrio general al sacudir el barco. Estamos orientados a consumir al mundo y a los otros en aras de alardear de forma tonta, por el deseo de estar en una posición más elevada y mejor en comparación con otros. Toda nuestra vida está subyugada a esta tarea, oculta detrás de muchos decorados que se ven sólidos pero son huecos.

Como resultado, en el nivel ambiental, destruimos conscientemente la tierra, Greta Thunberg está en lo correcto en este punto. Más importante, arruinamos la ecología social y fracasamos precisamente en la tarea que nos fue asignada por el sistema.

Nuestras relaciones y todo nuestro “progreso”, actúa en oposición a la naturaleza. Traemos desequilibrio y falta de armonía a todo lo que tocamos. Intentamos conquistar el sistema que nos dio a luz. Exigimos de la naturaleza que nos obedezca en nuestros juegos infantiles y sin sentido.

Por supuesto, la naturaleza está en contra. No es coincidencia que el virus nos fuerce a construir vidas más sanas y relaciones más responsables, a abandonar la producción innecesaria y a cuidar a otros.

Tal vez, crearán una vacuna o cuando la mayoría supere la enfermedad, dejaremos el aislamiento, siendo más maduros y viviendo de forma diferente y mejor. Tal vez le daremos significado a esta pandemia, que hasta ahora parece un “cisne negro”, un obstáculo desafortunado y no previsto en nuestra línea punteada.

Más tarde, se encontrará una explicación lógica para todos los “cisnes negros” ¿pero qué explicación daremos? ¿qué evita que lo hagamos ahora?

Por décadas, hemos deambulado por ilusiones de consumo, destruyendo la vida de futuras generaciones. Nos convertimos en ruedas dentadas de una maquinaria de sobre-producción global e indiferencia, que produce basura y quema recursos humanos y naturales en aras del egoísmo ¿para qué volveríamos a esto?

Incluso si consumiéramos dos o tres veces menos, nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos tendremos una vida más sana y colmada de alegría, mucho más creativa, duradera y universal. Un infortunio común puede ser trampolín hacia el éxito común.

El virus, en realidad, nos da oportunidad de sobrevivir. La naturaleza, a diferencia de la humanidad, no arruina ni destruye nada; sólo desarrolla, arregla y corrige. Nuestra percepción aún no ha llega a esa imagen, pero ya podemos extrapolar a partir de nuestro conocimiento, adelantarnos un poco y mirar más allá del horizonte descrito.

Veremos lo hostiles que fuimos con la naturaleza. Como un grupo de guerreros tártaros, pisoteamos los campos de la naturaleza y arrogantemente intentamos someterla a nuestras demandas egoístas.

De pronto nos veremos frente a la naturaleza y cada uno es toda la humanidad. Cada uno es personalmente responsable por mantener el equilibrio del sistema de la naturaleza. El individuo y el colectivo son iguales, dicen los cabalistas.

El virus es resultado del desequilibrio causado por los humanos en el sistema general. El humano es la parte que va al frente del sistema. Todos los impulsos del sistema están vinculados y se enfocan en nosotros. Dentro de sistema, aprendemos a responder el uno por el otro y además a responderle al sistema en sí.

No olvidemos cumplir con la distancia prescrita, quedarnos en cuarentena, cuidar a nuestra familia y ayudar a otros lo más posible. Ignorarlo sería como enterrar la cabeza en la arena mirando el pasado, cuando el mañana aún está en camino. La humanidad difiere de los animales en que se nos dotó de imaginación y sabemos cómo anticipar el futuro y ver hacia adelante. Nuestro “cisne negro” es mucho más de lo que nos parece.
[261835]

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