¿Seremos la última generación? La transformación de la naturaleza humana

La revelación del egoísmo y el concepto de la «Última Generación» 

Pregunta:

Así es toda la humanidad. Sonreímos para conseguir un puesto, y cosas por el estilo. Nos hacemos amigos para sacar algo de ello. ¿Verdad? ¿Es esa, en general, la naturaleza humana?

 Respuesta:

Sí, por supuesto. En realidad no deseamos a nadie felicidad, bondad ni nada por el estilo.

Pregunta:

Solo desearles lo mejor. Pero no es culpa nuestra, ¿verdad?

Respuesta:

Acude a quien te creó y dile: “¡Mira cómo me has creado! ¿Qué puedo hacer? No hago más que esparcir semillas de odio a mi alrededor. Y Tú me has hecho así”.

Pragunta:

¿Y Él está esperando a que acudamos a Él de esa manera?

 Respuesta:

Sí, está esperando a que revelemos esto y se lo digamos, y entonces Él lo corregirá.

Pregunta:

Entonces, ¿tengo que sentir que quiero hacer el mal y odiar?

Respuesta:

¡Sí! ¡Por supuesto! Y me siento mal porque descubro esto dentro de mí. Y le pido al Creador que sustituya esta cualidad en mí.

Pregunta:

¿Llegaremos alguna vez a esto?

Respuesta:

 ¡Por supuesto!

Pregunta:

Entonces, de una forma u otra, ¿esta es la conclusión?

Respuesta:

Sí.

Comentario:

Es decir, si pudiera de alguna manera cogerme de la mano ahora mismo y sentir que yo…

MI respuesta:

No, no lo harás.

Pregunta:

No lo haré. ¿Cuándo llegará el momento en que lo haga? Dice usted que nos están guiando hacia allí.

Mi respuesta:

Esto es lo que realmente se denomina la “última generación”. Estamos en sus inicios; solo en sus inicios.

Pregunta:

¿Qué es la última generación?

Respuesta:

Es el momento en el que la humanidad revela su naturaleza maligna, opuesta al Creador, y comienza a desear apasionadamente cambiar. y comienza a desear apasionadamente cambiar, comprendiendo el propósito de las emociones que la guían.

 

Más de la última generación     El comienzo de la última generación de acuerdo a la Cabalá

 

Aprende a aprovechar el miedo para la conexión 

El miedo es una emoción muy positiva que nos protege; de lo contrario, estaríamos locos. Simplemente tenemos que aprender a utilizarlo correctamente. Entonces, en lugar de temerlo, lo bendeciremos.

Pregunta:

¿Cuál es la finalidad del miedo? ¿Por qué surge?

Respuesta:

El propósito del miedo es guiarnos correctamente hacia el verdadero camino del desarrollo humano, para encontrar la fuerza Superior de la entrega, el amor y la conexión en nuestras relaciones con los demás. Entonces no habrá nada que temer.

Pregunta:

¿Esto se aplica a cualquiera, a cualquier persona corriente?

Respuesta:

 Hoy en día, esto también se aplica a la gente corriente. Lo vemos en la situación del mundo en el que vivimos.

Comentario:

Un estado de miedo.

Mi respuesta:

El mundo entero vive sumido en el miedo. Solo alguien que no tiene ni idea de dónde se encuentra podría afirmar con fanfarronería que no le da miedo nada. Ese tipo de actitud no denota mucha sabiduría. Por eso, en realidad, deberíamos dar las gracias al miedo; nos guía correctamente hacia el objetivo adecuado.

Pregunta:

¿Entre nosotros, entonces?

Respuesta:

Sí, debemos entender que el miedo nos ha sido dado por una razón. Es una cualidad muy positiva.

Después de todas las verificaciones: la percepción de «No hay nada más que Él» 

Pregunta:

¿Cómo podré tener la certeza de que puedo desconectarme del Creador y actuar por mi cuenta si Él lo hace todo?

Respuesta:

El hecho es que te desconectas del Creador únicamente cuando actúas como si fueras tú quien hace algo, en lugar de Él. Si tú, al igual que un caballo bajo un jinete, no realizas algún movimiento, nunca sabrás en qué te diferencias de Él (el jinete). Por eso debes decir: «¡Estoy actuando!».

 

Al actuar, empiezas a sentir la diferencia entre tu deseo y el deseo de Él; así comienzas a conocerte a ti mismo y a conocerlo a Él.

 

Después de haberte conocido a ti mismo, de haberlo alcanzado, de haber luchado, acusado y dudado —y aun así haber revelado que esto es bueno y haber realizado correcciones—, llegas a un estado en el que, basándote en lo que has hecho y experimentado, dices: «¡No hay nada más que Él!». Pero esto no ocurre antes de haber hecho nada, sino solo después de haber comenzado a examinarlo todo.

 

Ahora, tras todas las verificaciones, dices: «No hay nada más que  Él». Esto significa que has adoptado e imitado todas sus acciones en tu propio ser. Sin duda, realizas un movimiento semejante al suyo, no porque Él lo provoque en ti de alguna manera, sino porque aceptas ese movimiento voluntariamente, como si lo estuvieras realizando junto con Él. A esto se le llama el deseo de quien es revestido y el deseo de quien reviste.

 

Da el paso correcto hacia el desarrollo espiritual 

Es fundamental que conozcamos todas nuestras cualidades y el camino que debemos recorrer para utilizar nuestra única libertad de elección verdadera en pos del avance espiritual. Al fin y al cabo, si una persona no se esfuerza por avanzar, no progresa.

 

Ante ti se extiende un camino muy estrecho; largo, pero estrecho. Imagina que atraviesas un desierto donde no logras verlo. O bien, que caminas sobre el agua: tu siguiente paso es desconocido e invisible. Con todas tus fuerzas, debes elegir el «norte», aferrarte a él y dirigirte hacia la meta con cada paso que des. Así darás el paso correcto.

 

De lo contrario, te parecerá que avanzas, cuando en realidad no estarás dando pasos verdaderos; serán meras percepciones de tus sentidos animales ordinarios. Podrías quedarte en el mismo sitio dando vueltas en círculos durante mil años. Por ello, el método para alcanzar la meta —dar un paso tras otro hacia ella y saber si realmente avanzas o si solo imaginas que corres mientras permaneces en el mismo lugar— es el método de la sabiduría de la Cabalá.

 

La persona debe ser capaz de ver el camino, y esto se logra de forma sencilla: sus ojos deben abrirse para que vea realmente el desierto ante sí, donde no existe más ruta que ese camino único. Además, cada individuo tiene su propia senda particular; esto garantiza que no se extravíe, le permite ver tanto la meta final como a sí mismo, y le faculta para saber cómo dar cada paso tras haberlo examinado previamente.

 

Si la persona no lo hace, el alma atravesará encarnación tras encarnación mientras el tiempo se escapa. Existimos por debajo del plano de la vida espiritual y, por tanto, podemos seguir dando vueltas en círculos otro millón de años; esa no es la cuestión. Desde la perspectiva de la espiritualidad, esta vida terrenal no cuenta, ya que por sí misma no aporta ningún beneficio espiritual.

 

Los cabalistas escriben en sus artículos sobre las fuerzas que residen en nuestra alma y explican cómo, mediante el uso de las múltiples cualidades opuestas que existen en nuestro interior, podemos elegir el camino correcto y hacer realidad nuestra libertad de elección.

 

Evitar dar vueltas en círculos      Reencarnaciones: ver, sentir y comprender

 

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