El camino del trabajo espiritual en la Cabalá: Transforma tu deseo para revelar al Creador

Pregunta:

En el camino espiritual, una persona descubre, una y otra vez, que cuando pide algo específico, recibe algo completamente diferente.

Respuesta:

Aunque esté realizando un trabajo espiritual, digamos, en el grado «X», para mí, «X + 1» equivale al infinito. No soy capaz de hacer, pensar o sentir nada que pertenezca a ese grado. No tengo pantalla, mi deseo en el grado X + 1 es una Klipá. ¿Cómo puedo tomar esos deseos y querer lo contrario dentro de ellos? Me parece antinatural, no se corresponde con mi naturaleza.

 

Supongamos que ahora vives, tienes una habitación y algo de ropa. Renunciar a todo esto ahora significa que dejarías todo, renunciarías a tu habitación, a tu ropa, y te conformarías con solo un par de pantalones y una camisa. Hay personas que viven así. Ni siquiera necesitarías ya la habitación. Serías capaz de renunciar a todo.

 

Ahora, digamos que has hecho esta corrección, y en lugar de una habitación te dan un buen departamento, lleno de todo tipo de comodidades y cosas bonitas. Tu auto está estacionado afuera del edificio. Pero te dicen: «Todo lo que necesitas es una camisa y un par de pantalones. ¿Para qué necesitas todo esto? ¿Para qué necesitas un departamento tan grande? Hay mucho espacio en el patio. Renuncia a él».

 

En otras palabras, una y otra vez, te encuentras en un estado en el que no tienes fuerzas para llevar a cabo correcciones, ni posibilidad de pedir que estas correcciones lleguen a ti.

Pregunta:

¿Pero no podrías decir: «Renuncié al departamento y ahora recibí un palacio a cambio»?

Respuesta:

No. El hecho de que hayas renunciado al departamento es cierto. Posteriormente, recibes un palacio. Pero cómo lo recibes en la línea izquierda (deseos no corregidos), sientes que este palacio es malo para ti. Si simplemente disfrutaras del palacio, descenderías a las Klipot, te olvidarías de la Cabalá y del propósito de la creación.

 

Dentro de la Luz circundante revelas lo que este palacio es realmente. No te llega como un placer aún mayor. De lo contrario, todos renunciarían a algo pequeño para recibir algo mayor.

El trabajo espiritual nunca es un camino directo hacia la corrección. No tenemos absolutamente ningún enfoque directo hacia ella. En nuestro trabajo, todo sucede de manera indirecta.

 

Se me da la posibilidad de evocar esto, de ser su causa. Pero el trabajo en sí se realiza desde Arriba. Por eso es un asunto tan complejo. No siento que estoy trabajando porque no estoy trabajando directamente en la corrección. No siento que el Creador se relacione conmigo de manera directa, sino siempre a través de revelaciones tan desagradables y difíciles. A veces hay algunas agradables, pero solo para darme fuerzas.

 

Una persona que trabaja correctamente y avanza de verdad siente revelación y alguna pequeña iluminación solo por un tiempo muy breve. Estas iluminaciones que les muestran algo se revelan por momentos muy breves, digamos, cinco minutos al día. El resto del tiempo trabajan a través del esfuerzo. Y esto trae beneficio hasta que el esfuerzo mismo se convierte en Luz.

 

Si el esfuerzo es verdaderamente con el fin de otorgar, entonces hay Luz, hay placer en el esfuerzo mismo. En tal caso, este esfuerzo se reviste de la luz de Jojmá.

 

Solo considera cuán opuestos estamos al otorgamiento, en nuestros Kelim, en nuestra preparación, en nuestras sensaciones y en nuestros pensamientos. Observa cómo, a través de las Klipot, somos empujados hacia la corrección.

 

Respeta la inclinación al mal y su labor en el alma

Pregunta:

¿Qué significa respetar la inclinación al mal?

Respuesta:

Significa que debemos respetar la labor de la inclinación al mal, observar con qué puntualidad y meticulosidad este «ángel» actúa sobre nosotros para guiarnos, una y otra vez, en la dirección correcta. Su método de trabajo es opuesto a lo que se supone que debemos hacer nosotros, pero, al mismo tiempo, actúa sobre nosotros de forma constante y continua. Esto es verdaderamente notable. Uno puede aprender de ello.

​​Debemos estar atentos a cómo se manifiestan estas cosas y comprender que no provienen de mi propia naturaleza, sino de una fuerza externa dentro de mí que me despierta constantemente en una dirección opuesta al Creador. Y si actúo continuamente en oposición a ella y me vuelvo hacia el Creador, estoy, en ese mismo acto, tendiéndole la mano específicamente a Él.

 

Es la inclinación al mal la que conduce a esto, según su cantidad, calidad y carácter, y según la secuencia de acciones, pensamientos y deseos que suscita. Célula a célula, construye mi Partzuf espiritual.

Pregunta:

¿Hay pausas en su trabajo?

Respuesta:

La inclinación al mal no conoce intervalos ni pausas. Es nuestro gen espiritual y se encuentra en proceso de desarrollo. Desde que se produjo el rompimiento de las vasijas, nos empuja en diversas direcciones opuestas al Creador. Nuestra tarea consiste simplemente en corregir nuestra intención con respecto a este gen. Una vez que lo hagamos, se desarrollará adecuadamente.

 

En esencia, se ha ido desarrollando todo este tiempo como un simple Reshimó, y ahora empieza a expandirse cada vez más, como una masa. Solo tenemos que darle forma.

 

Tu alma te enseña: De la teoría a la Cabalá práctica

Comentario:

Hasta que no hayas entrado en el mundo espiritual, lo que lees en los libros, como «haz esto, no hagas aquello», no te sirve de nada, y sin embargo es muy importante.

Mi Respuesta:

Hasta que una persona no haya entrado en el mundo espiritual, es evidente que no puede distinguir cuáles de los mandamientos son de cumplimiento y cuáles son de prohibición. Uno no discierne la estructura de su alma: qué Kelim posee por debajo del Tabur y cuáles por encima del Tabur, cuáles de los deseos puede utilizar con el fin del otorgamiento y cuáles no.

Comentario:

 Pero basta con leer lo que está escrito en los libros.

Mi Respuesta:

Todo está escrito en los libros, pero no puedes utilizar esa información como base para realizar un autoanálisis. Solo en el momento en que tienes el libro entre las manos, lees y sientes, o de repente ves algo con visión interior y distingues esas cosas dentro de ti mismo, es cuando recuerdas dónde se describe esto de esa manera. A esto se le llama «el alma del hombre lo enseña». Entonces pasas a la Cabalá práctica y realizas correcciones en tu deseo.

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