Deseo y satisfacción: La dinámica del placer continuo
Pregunta:
¿Cómo se puede imaginar el placer eterno?
Respuesta:
Del Creador recibimos deseos y satisfacciones. Los deseos se sienten como hambre y sufrimiento, mientras que los placeres se sienten como el alcance de la perfección, precisamente en la medida en que se desea.
En nuestra vida cotidiana no podemos recibir una satisfacción continua porque los deseos y las satisfacciones no se revelan en nosotros simultáneamente. Pero si una persona se prepara correctamente para recibir satisfacción con la intención de otorgar, recibe el deseo del Creador simultáneamente con la satisfacción. Esto es similar a alguien que come y siente una sensación de hambre inalterada junto con una sensación incesante de saciedad. Y así es con todos los deseos de uno.
El verdadero significado de la pobreza espiritual
Está escrito: «Ten cuidado con los hijos de los pobres… de ellos surgirá la Torá». Una persona que se siente pobre, que no tiene Kelim (vasijas) reales para recibir la Luz de la revelación del Creador, se llama pobre. Por ejemplo, «pobre en conocimiento».
¿Qué significa «tener cuidado»? El hecho es que una persona descuida tales estados, no los quiere y huye de la sensación de pobreza cuando no tiene nada. Después de todo, el deseo de recibir, el egoísmo, no está dispuesto a sufrir. Tal es su naturaleza.
Una persona siempre se tranquiliza y pasa por alto la sensación de que le falta algo y que algo no va bien en ella. No está preparada para revelar sus verdaderos deseos. El egoísmo está listo y disfruta al darle la oportunidad de compadecerse de sí misma, y «roerse» por dentro Pero esto no se llama sentimiento de pobreza.
El sentimiento de pobreza es una falta de fuerza para otorgar y el deseo de recibir no nos deja ninguna oportunidad para sentir eso, sino que nos aleja de ello siempre.
Por lo tanto, está escrito: «Ten cuidado con los hijos de los pobres», es decir, debemos prestar atención precisamente a las consecuencias de sentirnos pobres, a lo que exijo como resultado de ello. Después de todo, es precisamente de esta exigencia de donde surge la Torá, y es de aquí de donde proviene la Luz que regresa a la fuente. El Kli para recibir la corrección se llama “los pobres”.
La corrección del pasado: De la Luz del futuro al trabajo del presente
Pregunta:
Me dio la impresión de que se culpa un poco por el pasado.
Respuesta:
No por el pasado. Al contrario, este sale a la superficie cuando es necesario y tú lo corriges; te ayuda a alcanzar una mayor conciencia. Todo esto es necesario.
Pregunta:
¿Se puede realmente corregir el pasado?
Respuesta:
Por supuesto. ¿Qué es una corrección, después de todo? Es el hecho de que algo ya ha pasado hace un minuto y ahora puedes corregirlo, elevarlo. Todo nuestro camino es la corrección, de abajo hacia arriba, lo que el Creador produjo de arriba hacia abajo delante de nosotros. Él preparó para nosotros un deseo de recibir de naturaleza egoísta, y debemos corregirlo. Por lo tanto, siempre tomamos el material del pasado, la luz del futuro y comenzamos a trabajar.
¿Cómo avanzar desde el agotamiento e introducir al Creador en la imagen del mundo?
¿Cuándo se abandona un estado de agotamiento y se sigue adelante?
¿Cuándo se abandona un estado de agotamiento para seguir adelante? Esto ocurre cuando una persona siente toda la amargura de la separación del Creador en su estado actual. Esta toma de conciencia es la que da lugar al siguiente estado.
Todos nuestros estados son los pasos que descendimos desde Arriba hasta este mundo, y dentro de él hasta el nivel más bajo. Ahora estamos comenzando el viaje de regreso y estamos pasando por los mismos pasos, con el único cambio de cómo y a qué ritmo los atravesamos. Esto, en esencia, es nuestra elección.
Todo está ya establecido en el alma, todos los pasos, todo el viaje de regreso. Lo único que no está predeterminado es la actitud hacia el camino; es decir, cómo se construirá: por libre albedrío o por compulsión, por el camino de la Luz o por el camino del sufrimiento. Esto no significa que haya dos caminos hacia el Superior, porque el camino es la actitud propia hacia el ascenso.
Por lo tanto, en cada paso, tan pronto como siento lo lejos que estoy del Creador y lo opuesto que soy a Él, si quiero corregir esto, la etapa ha sido superada. Entonces asciendo al siguiente nivel para experimentar una amargura aún mayor por estar lejos del Creador y opuesto a Él. ¡Imaginen cuánta fuerza espiritual se necesita para soportar este constante sentimiento de carencia!
El rol del entorno y la fuerza del grupo
Pero si entiendo la meta y recibo el apoyo de un grupo que me ayuda a mantener en mente todo el tiempo la grandeza de la meta, entonces todo este sufrimiento se vuelve dulce porque veo al Creador en él. Al introducir al Creador en la imagen de mi mundo, lo «endulzo» y lo transformo por completo.
Es como si no pudiéramos comer sin sal. Necesitamos absolutamente algún tipo de «giro» interno, algo de intensidad en cada sabor que experimentamos; de lo contrario, no sentiríamos nada. No distinguimos entre lo bueno y lo malo, solo uno en relación con el otro.
Si tengo mucha hambre, siento el sabor precisamente en la frontera entre la carencia (el hambre) y el placer (la comida) cuando doy el primer bocado. Así es como funciona todo nuestro sistema sensorial. Por lo tanto, necesito la fuerza cada vez para revelar la carencia en la frontera con el placer, y esta sensación es siempre aguda y desagradable, por lo que solo el entorno puede ayudar aquí.
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