Pregunta:
Si la resolución de las guerras es la tarea principal, ¿Por qué debemos luchar entonces: por la paz o por las guerras?
Respuesta:
Por supuesto, debemos luchar por la paz y nunca desear la guerra. Debemos regocijarnos por el hecho de que estamos bajo la autoridad del Creador, bajo Su gobierno del mundo, y por la sensación de que Él es Bueno y nos hace el bien, y de que le pertenecemos y estamos incluidos en Su gobierno, para alcanzar la equivalencia de forma con el Creador.
Estas son cosas de las que no debemos huir. Debemos fortalecernos en ellas, porque en esos estados estamos más cerca del Creador si las aceptamos por el bien del otorgamiento y no por nuestro propio placer.
Es un gran mandamiento permanecer en la alegría según la Cabalá, pero no por estar distantes del Creador, sino por la unión con Él. Esta es la verdadera alegría, la alegría de un mandamiento. Sin embargo, si simplemente te sientes bien, esta es la prosperidad de los malvados, como se dice: «el malvado, y sin embargo le va bien».
Por lo tanto, si se te ha concedido algún estado en el que sientes que existe una cierta conexión mutua según la equivalencia de forma, y no porque te sientas bien según las sensaciones materiales (aunque incluso una alegría “animal” no está prohibida y no es una transgresión), pero sí, aunque la alegría puramente terrenal no esté prohibida de acuerdo con tu intención, tienes equivalencia y mantienes la intención, y en esa medida sientes alegría, no debes huir de ella y buscar guerras.
Pero en el mismo momento en que alcances esto, te llegará un estado de guerra, porque el Creador quiere aumentar la conexión entre ustedes. Y esto solo es posible a través de la revelación de Kelim adicionales que requieren corrección.
Pero, ¿Qué significa «el Creador quiere»? Significa que inmediatamente se revelan nuevos Reshimot, y tú entras en un nuevo grado con el propósito de alcanzarlo.
Revelas Reshimot Tenemos que revelar el mapa de nuestras conexiones
“Si alguien viene a matarte, mátalo primero”: La perspectiva de la Torá y los cabalistas
Pregunta:
¿Qué debo hacer si un terrorista quiere matarme?
Respuesta:
Frente a este principio, surge la duda sobre el sentido de las guerras en el mundo espiritual: En la Torá se dice que, si alguien viene a matarte, debes matarlo primero. La Torá habla mucho de cómo el pueblo salió de Egipto y de cuántos enemigos mataron. ¿A cuántos mató el rey David, que estaba constantemente en guerra? La guerra en aquella época no era como la de hoy en día.
En aquellos tiempos, decenas de miles de personas perdían la vida en combates cuerpo a cuerpo. No se trata de la guerra moderna, en la que se lanzan unas pocas bombas con el mero fin de allanar el camino para las negociaciones de paz. En aquella época, ¿Cuántos hombres regresaban realmente del campo de batalla? ¡En aquellos tiempos, los combates eran verdaderas batallas campales!.
Sin embargo, incluso en aquellos tiempos, había personas que habían alcanzado altos grados espirituales y una percepción profunda y precisa de la realidad. Esto era especialmente cierto en la época del Primer Templo y, en cierta medida, durante la era del Segundo Templo.
¿Acaso no lucharon, no mataron? ¿Qué hicieron los macabeos? Eran cabalistas del más alto nivel; sin duda percibían la dimensión espiritual, el reverso de nuestro mundo.
La fuente de la confusión radica en el hecho de que no vemos el mundo espiritual, y nos limitamos a intentar imaginar cómo es desde el otro lado.
La transición al mundo espiritual: Cuando llega el momento de partir
Esta comprensión trasciende incluso el momento en que abordamos la muerte física y el mundo espiritual en la Cabalá. No está permitido informar a una persona cuánto tiempo más le queda de vida en este mundo; no se le debe informar de ello. Pero el Rabí Shimon se regocijó enormemente el día de su muerte, y hubo gran alegría en todos los mundos debido a los muchos secretos que había revelado entonces (Rashbi, Zóhar para todos, vol. 3, VaYechi, artículo 157, «Cuando llega su momento de partir del mundo»).
La partida de una persona justa es como la purificación de un Partzuf. Cuando una persona deja su grado y pasa de un mundo a otro, y especialmente cuando deja el grado más bajo, este mundo, es una gran alegría.
Aunque no nos lo parezca y creamos vivir en un mundo maravilloso, simplemente aún no hemos visto nada más allá de él. Pero es necesario revelar el mundo espiritual, como está escrito: «Verás tu mundo en tu vida», tras la vivencia de la salida de Egipto y la corrección espiritual interna, entonces comprenderemos dónde nos encontramos realmente.
Si una persona completa su misión, ya no necesita regresar a este mundo, como fue el caso de Rabí Shimon Bar Yojai, quien alcanzó la corrección final. Esto significa que, a partir de entonces, existe únicamente en la dimensión Superior y ya no se reencarna en esta forma corporal inferior.
Pero quien no ha alcanzado su estado de corrección final en esta encarnación debe nacer de nuevo y vivir en este mundo.
Es evidente que Rabí Shimon Bar Yojai se regocija no porque haya terminado su trabajo y pueda descansar, sino porque trajo la Torá, es decir, la Luz que reforma, a todo el mundo. Y esto, por supuesto, lo llena de alegría.
¿Que da la salida de Egipto? Contar sobre la salida de Egipto es un mandamiento

