Al combinar los deseos individuales y comunes, debemos aspirar a crear un lugar para el Creador, que se llama Shejiná, para que Él se revele allí.
El deseo se llama lugar, pero la Shejiná no es solo un deseo, sino un conjunto de todos nuestros deseos en los que queremos conectarnos para dar lugar al Creador. De lo contrario, El no tiene lugar.