Trabajamos juntos para aceptar con todo nuestro corazón lo que el Creador quiere de nosotros. Así grabamos las palabras de la Torá en un corazón vivo.
Escribir en mi corazón significa que escribo en mis sentimientos; así como las letras se tallan en una piedra con un martillo y un cincel, nosotros también. Cuanto más profundamente podamos esculpirlos, más justificada se vuelve nuestra existencia.