Uno de los peores errores, es pensar que la pedagogía es la ciencia del niño. ¡No! ¡Es la ciencia del hombre! (Janusz Korczak, Cómo amar a un niño).
Las ideas de Janusz Korczak y los logros prácticos pedagógicos, pasaron permanentemente a la historia de Polonia y al mundo de la pedagogía. Se convirtieron en una fuente única de conocimiento, de ideas e inspiración en la búsqueda de nuevas soluciones educativas….
Para Korczak, su trabajo social y educativo con el niño en el centro era una manera de mostrar reverencia por lo humano en la figura del niño. Era también una manera de reconocer, a través de la acción, todo el valor humano del niño. …
La compañía de los niños, puede de hecho ser agotadora, admite Korczak; pero no porque nos tengamos que esforzar para bajar a su nivel. Al contrario, el esfuerzo radica en que tenemos que subir a su nivel, a sus emociones, para no dañarlos. Una vez que aprendemos a conocer a los niños, nos damos cuenta – afirma Korczak – que no tenemos nada de qué presumir.
“En cuanto a las emociones, ellos nos superan con poder sin freno. En cuanto al intelecto, son nuestros iguales, solo les falta la experiencia….” (Temática y relevancia del enfoque pedagógico en niños y su educación, de Janusz Korczak).